Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

jueves 28 de octubre de 2004

Acerca del presupuesto educativo

Un simple aumento de partidas no siempre es la solución correcta. Sería conveniente partir de analizar qué objetivos se quieren lograr y, en base a ese diagnóstico, determinar cuáles son los recursos necesarios y de dónde se los obtendrá. No menos importante es estudiar la manera en que se administrarán esos fondos, aspecto que en muchos casos determina que buena parte del presupuesto se pierda por el camino.

Siempre que escuchamos hablar a representantes de los gremios docentes, solemos escuchar que parte de la solución de nuestros conflictos es aumentar el presupuesto educativo. Indudablemente esto es una solución, pero no tiene en cuenta un pequeño detalle: nuestro país es un país pobre, con montones de “prioridades” prácticas (en el caso de la pura teoría, la educación probablemente sería lo primero), lo que hace que el presupuesto educativo no puede ser elevado graciosamente.

Para iniciar un brevísimo análisis sobre este tema, lo primero que hay que tener en cuenta es cómo hace uno su presupuesto: si parte de lo que necesita y luego ve cómo obtiene los recursos o ve qué recursos tiene y con ellos hace lo que puede (ejemplificando: debo viajar a Rosario, ¿de dónde saco la plata?, o, tengo 10 pesos, viajo hasta donde llegue) Si uno opta por la primera posibilidad, podrá saber si el dinero que históricamente viene asignándose a la inversión educativa consolidada es adecuado, exiguo o excesivo. Si uno en cambio opta por la segunda posibilidad, cosa que ocurre en nuestro querida Patria, el presupuesto educativo siempre será escaso, ya que es obvio decir que uno puede hacer siempre las cosas mejor, y educar mejor a más gente. Quizá lo primero que deberían hacer los legisladores es cambiar la manera de presupuestar: primero veamos qué queremos educar, luego cómo se logra eso, después cuánto cuesta lograrlo y, por último, de dónde se obtienen los recursos (quizá podríamos toparnos con la sorpresa de que “sobra” plata para lograr los resultados que pretenden alcanzarse).

Lo segundo es cómo se administra ese presupuesto educativo, sea como fuere el sistema de presupuestación: como ya demostró el Dr. Juan José Llach en 1999, la mitad del presupuesto educativo llega al alumno, mientras la otra mitad queda en “la estructura intermedia” (nacional, provincial o municipal). En este orden podría partirse de hacer un presupuesto base cero de la estructura, y quizá nuevamente nos toparíamos con otras sorpresas, o quizá podría conseguirse que el dinero llegara realmente a donde debe llegar. Perdón por el ejemplo (esto de ejemplificar debe ser una de mis muchas taras profesionales como docente) pero si por cada peso que gasto en medicamentos para los que no pueden comprarlos gasto otro en “hacérselos llegar”, me parece que me estoy equivocando. Eso es lo que hoy pasa en educación.

Por último, dado que desde la provincialización de los servicios educativos de todos los niveles no universitarios las diferencias entre la inversión por alumno en las distintas provincias son atroces, habría que plantearse la posibilidad de que el Estado nacional acudiera como “nivelador” de estas diferencias (manteniendo siempre un mínimo del presupuesto total provincial, para que nadie se “avive” y gaste en otra cosa) para evitar que las provincias de menos recursos obtengan resultados escolares que profundicen las diferencias entre pobres y ricos.

Si seguimos tratando el presupuesto educativo como hasta ahora (tratando de asignarle la mayor cantidad posible y sin tener en cuenta qué se busca, cómo se gasta y las enormes diferencias interprovinciales) seguiremos obteniendo los mismo resultados que hemos obtenido hasta ahora, que por el decir del común de la gente, no parecen ser buenos. Ya decía Einstein que la locura es hacer las mismas cosas y esperar otros resultados. © www.economiaparatodos.com.ar



Federico Johansen es docente, director del colegio Los Robles y profesor de Política Educativa en la carrera de Ciencia Política de la Universidad Católica Argentina (UCA).




Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)