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Jueves 14 de septiembre de 2006

Al maestro, con cariño

Además de dedicarse a enseñar, los docentes de nuestros días tienen ante sí desafíos enormes, para muchos de los cuales ni siquiera están profesionalmente capacitados. Sin embargo, continúan luchando a diario por aportar su granito de arena a la educación argentina.

El 11 de setiembre, mientras el mundo recordaba el ataque terrorista más grande de la historia, en la Argentina festejábamos el día del maestro.

Muchos recordarán la versión cinematográfica de “To Sir, with love” (Al maestro, con cariño) protagonizada por Sidney Poitier, cuyo argumento mostraba la “conversión” que, combinando una gran presencia moral, conocimiento de su materia y buen trato con los alumnos, el maestro iba logrando sobre un grupo de “inadaptados” a quien nadie quería darles clases y que al momento de filmarse la primera versión de la película (1966) debía tratarse de un grupo de excepción en Inglaterra.

El argumento de esa película se ha ido repitiendo en similares en los últimos 40 años, (“Mentes que brillan”, “Al maestro con cariño II”, sólo por citar un par de ejemplos), pero lo que puede apreciarse es que los alumnos “incivilizados” de la película original son “niños de pecho” comparados con los alumnos de versiones parecidas más modernas. También, en otras películas cuya trama sucede en escuelas o colegios, puede apreciarse que ya nos se trata de grupos de “incivilizados” aislados, sino que cada vez son más comunes.

Lo que creo es que el cine, nos guste o no nos guste, refleja bastante de la realidad.

Para ponerlo en una ecuación, uno podía encontrar “maestros excepcionales” para “grupos excepcionales” y así tener un “final feliz” (y no me refiero al cine sino a la realidad). Hoy, parece ser que los “maestros excepcionales” siguen siendo un reducido grupo pero los “grupos excepcionales” han pasado a ser los que son respetuosos con ellos mismos y con sus docentes, quieren estudiar, hacen las tareas, es decir, van a la escuela para aprender, que aunque parezca obvio es aquello para lo que los alumnos van a la escuela.

En lo que va de este año, hemos visto muchas veces reflejadas en los medios de comunicación noticias que dan cuenta de maestras o maestros agredidos físicamente por alumnos o padres de alumnos, alumnos agredidos por otros alumnos y demás situaciones de violencia que cada vez parecen ser más habituales. El último ejemplo puede ser la maestra de grado que fue pateada y mordida por uno de sus alumnos en la provincia de La Pampa, desde luego sin ningún tipo de consecuencia para el alumno.

Lo que lamentablemente nunca será reflejado en los medios (por su falta de valor como noticia) es la enorme cantidad de alumnos que va a la escuela para hacer cualquier cosa distinta a estudiar.

Los docentes de nuestros días tienen ante sí desafíos enormes, para muchos de los cuales ni siquiera están profesionalmente capacitados: tienen que hacer de asistentes sociales, mediadores, psicólogos, detectores de adicciones o de violencia familiar, enfermeros, nutricionistas, consejeros personales y familiares, orientadores vocacionales, etcétera. ¡Ah! Además, deben enseñar, cosa para lo cual sí han sido formados y para lo que se han preparado. E increíblemente, a pesar de estos cambios, siguen al frente del aula y de sus alumnos.

Vaya en este día mi saludo y agradecimiento para todos aquellos docentes que intentan seguir educando y no se dan por vencidos, a pesar de tener frente a sí chicos y jóvenes cuya actitud y comportamiento dista enormemente de la definición de “alumno” que podríamos encontrar en cualquier diccionario. © www.economiaparatodos.com.ar

Federico Johansen es licenciado en Ciencias de la Educación (UBA) y miembro del equipo de profesionales de la Fundación Proyecto Padres.


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