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Jueves 22 de mayo de 2008

Ambón de ambos

Después del “menemato”, ahora es el turno de “ambonato”. ¿Cómo? ¿Qué quiere decir? Siga leyendo…

¿Qué es un ambón?

En una primera impresión de cuanto sucede en el ambiente mediático de la Argentina debe ser un lugar que sirve para ambos. Entendiendo por ambos el ex presidente anterior en funciones y la presidenta.

Por ello el aumentativo de ambón. Un ambón para ambos.

¿Que es realmente un ambón? ¿Para que se usa un ambón?

En realidad el ambón es un atril o un pupitre o un púlpito desde el cual alguien se dirige a la concurrencia. Pero el púlpito suele tener escaleras y ubicarse en un lugar elevado y el atril suele constar de una columna sobre un trípode para portar un libro o una partitura. El ambón es un mueble que sirve para cubrir el cuerpo, más o menos de la cintura para abajo, en el momento de dar alguna noticia o anuncio o lanzar una increpación.

Litúrgicamente el ambón era el complemento del púlpito en las iglesias durante las ceremonias. Desde ese lugar el pastor o el sacerdote le endilgaban a la feligresía sus sermones, sus advertencias, sus avisos parroquiales, su Evangelio, amenazaban con el Infierno a los pecadores y prometían el cielo a los cumplidores. Todo ello escuchado devotamente sin chistar, sin responder, sin interrupciones.

Profundizando un poco más descubrimos que había un ambón de la derecha y otro de la izquierda del altar. Primer riesgo: hay ambones de derecha. Hasta ahora todos creíamos, sin saber demasiado del tema, que ambos ambones eran de izquierda. Ojo no de la izquierda del altar sino de la izquierda ideológica. Ambones zurditos ¿No?

La clave del ambón litúrgico era que el que leía o hablaba o sermoneaba lo hacía a una cantidad de personas que lo escuchaban. El nuevo ambón, muy por el contrario es un ambón que opera en solitario. Los elementos son un ambón, dos micrófonos y una cámara de televisión con sus respectivos focos. Salvo excepciones nada de público ni de concurrencia que por ahí se le ocurre hablar o preguntar o aplaudir o gritar. ¡Nunca se saben las ocurrencias de una concurrencia! ¡Vean lo que pasó con un periodista cerril que se atrevió a preguntar por los aumentos de las escuelas y tuvo que ser erradicado rápidamente de la sala presidencial!

El hecho de que el ambón cubra gran parte del cuerpo permite adicionalmente cubrir partes no deseadas que de lo contrario las cámaras digitales irreverentes de hoy permiten descubrir. Por ejemplo el ambón hace poco servía para disimular el saco cruzado abierto del Presidente y por añadidura los tamangos mocasines. Hoy el propio adminículo sirve para no andar exhibiendo piernas “como columnas” como decía una feroz crítica de la revista “Hola” de España y también disimular una “silueta ginecoide” como se emperró en calificar la misma reportera cuando la Presidenta dijo su discurso de asunción de cargo en el Congreso. Fuera de bocinar que el vestido estaba copiado de la princesa Leticia.

Nosotros podemos acotar que el ambón no es un invento argentino. Ya dijimos de su ascendencia litúrgica. Haciendo honor a su prosapia desde allí se nos anotició que estábamos en el Infierno pero que íbamos para el Purgatorio. Aunque hace poco el Papa lo sacó creo que nosotros permanecemos en el Limbo. Pero lo que debemos añadir es que el ambón es de uso común tanto por Bush como por Chávez, por Ahmiead de Irán como por Sarkozy. En realidad no hay líder en el mundo que se precie de tal que no use un ambón. Pero con una sutil diferencia con nuestro ambón. El de otros se usa frente a periodistas que hacen preguntas, frente a camarógrafos variados con una multitud de micrófonos indiscretos en las preguntas y los requerimientos. Aquí no. El ambón sirve para anunciar, adoctrinar, atacar, acusar y admonicionar.

¿No recordamos que desde el ambón se derrumbó la anterior Corte Suprema, se atacó al campo como oligarquía vacuna, se les echó flit a los campesinos que nos tiraron humo y se vapuleó a los supermercadistas, Coto incluido? Desde el ambón salieron frases célebres como “¡Devuelvan al felón!” Referido a Antonini Wilson, "¡No nos incendien los campos"!, ¡"No nos tiren humo"!, “¡No suban los precios!", “Dejen de plantar ese yuyo!”, “No nos quiten la carne!

Hubo palabras que definieron regímenes de gobierno en el país. Se usaron apelativos como provisoriato, menemato o unicato. La forma en que se ha usado el ambón permite calificar a este régimen como un ambonato.

Reivindicamos el uso oficial del apelativo ambonato para referirnos a la actual continuidad del régimen del matrimonio presidencial, de ambos, que aspira a perpetuarse en el poder sin disimulo y gobernando desde un ambón. © www.economiaparatodos.com.ar


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