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Jueves 3 de febrero de 2005

Aprender a decir que sí

Estamos acostumbrados a tener que explicarles a nuestros hijos los motivos cuando les decimos que “no” frente a alguna situación. Sin embargo, generalmente no tenemos la costumbre de revelarles las causas por las que les decimos que “sí” en otros casos.

En numerosas oportunidades hemos leído que hay que aprender a decirles “no” a los hijos, a ponerles límites, y no tener la comodidad de decir que “sí” cuando deberíamos decir “no”. Comparto plenamente este criterio, pero también tenemos que aprender a decirles que “sí”.

Si hacemos un balance de cualquier período de tiempo (un día, un par de días, una semana), probablemente descubramos que son muchas más las oportunidades en que decimos que “sí” a nuestros hijos que aquellas en las que les decimos que “no”. En el segundo de los casos, esto nos lleva tiempo, y a veces hasta discusiones y enojos. En realidad, a lo que tenemos que dedicar tiempo y explicaciones es a mostrarles por qué les estamos diciendo que “sí” ante una pregunta concreta. Esto seguramente se producirá sin discusiones ni enojos y hará que el niño o niña vaya formando su propio criterio sobre las distintas cosas. A modo de ejemplo, si a las 5 de la tarde un hijo nos pregunta si puede comer unas galletitas, en vez de decirle sólo que sí (que es lo que habitualmente hacemos) le podríamos explicar que ya es la hora del té, que almorzó hace 4 horas, que es razonable que tenga hambre, etcétera. Como no es una situación conflictiva (le estamos diciendo que “sí”) nos escuchará con atención y registrará los criterios, de modo tal que la próxima vez que se le ocurra preguntar si puede comer galletitas a las dos de la tarde, ya sabrá que hace poco terminó de comer, que no es horario de comidas, etcétera.

Todo el tiempo que “invirtamos” en dar explicaciones sobre por qué sí pueden hacer algo tendrá mucho mejor “rendimiento” que aquel que utilicemos para aclararles por qué no pueden hacer algo.

Hace unos años, un alumno regular había elevado considerablemente sus notas (digamos que pasó de un promedio de 4,5 a 8). Normalmente, un alumno tiende a mantener el nivel de notas buenas. Es probable pero raro que lo baje. Pues en este caso, al cabo de dos períodos de evaluación, volvió a su bajo promedio anterior. Lo llamé para preguntarle qué le había pasado. Resumiendo, lo que me contó es que cuando sacaba “malas notas” su papá se sentaba con él y le preguntaba: “¿Por qué te sacaste un 2 en Biología, o un 3 en Lengua?” Es decir, le dedicaba tiempo. Cuando trajo su primer buen boletín el padre lo miró y lo firmó sin decir nada. Igual actitud tuvo con el segundo boletín. Así que el alumno volvió al sistema que hacía –un tanto autodestructivamente– que su papá le dedicara tiempo.

Extrapolando la teoría de dedicarle tiempo a decir que sí, deberíamos preguntarles a nuestros hijos más por las notas buenas que por las malas. En este punto es hasta gracioso cómo el mensaje es tan distinto: si le preguntamos por qué sacó un 2, probablemente la culpa la tenga la profesora o el profesor; pero si le preguntamos por qué sacó un 9,seguramente nos dirá que lo logró porque estudió mucho. Así (preguntándole por qué sacó altas calificaciones), el chico relaciona el estudio con sacarse buenas notas y la próxima vez le costará poner como excusa que el docente se equivocó.

Siempre es mucho más efectivo (y fácil) formar el criterio de los chicos en situaciones no conflictivas. Tenemos que aprender a “perder tiempo” (que en realidad es “invertir tiempo”) en dar montones de explicaciones a por qué los estamos autorizando a realizar algo. Del mismo modo, preguntarles mucho por las cosas que les salen bien y menos por las que les salen mal. Esta “inversión” de tiempo redundará en menos conflictos a la hora de decir que “no” y en chicos con mayor autonomía. © www.economiaparatodos.com.ar



Federico Johansen es docente, director general del Colegio Los Robles Pilar y profesor de Política Educativa en la Escuela de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UCA (Universidad Católica Argentina).




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