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EPT | December 9, 2019

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Miércoles 27 de noviembre de 2019

Asume el primer gobierno peronista sin caja inicial para financiar el populismo

Asume el primer gobierno peronista sin caja inicial para financiar el populismo

Diferencias con sus antecesores

En pocos días más asumirá el noveno gobierno peronista si contamos por mandatos y no incluimos los de Puerta, Rodríguez Saá, Camaño y Duhalde. Tomo el primer gobierno de Perón que asume el 4 de junio de 1946, el que inicia Campora en 1973, luego el de Menem y finalmente el que comienza Néstor Kirchner el 25 de marzo de 2003 y sigue con Cristina Kirchner. Como veremos, el populismo que pudieron aplicar durante sus mandatos, sin dejar de reconocer que otros gobiernos no peronistas también hicieron populismo, casi siempre tuvo caja y si no la tuvieron buscaron la forma de generarla.

Perón asume su primer mandato a mediados de 1946 cuando la Segunda Guerra Mundial acababa de finalizar y el Banco Central había acumulado una gran cantidad de reservas dado que durante los años de la guerra podía exportar pero no tenía casi nada para importar porque la mayoría de los países estaban en el conflicto bélico y no estaban en condiciones de exportar.

En 1938, el año previo al inicio de la guerra, Argentina había importado por US$ 484 millones y en 1945 las importaciones habían caído a US$ 308 millones, en el medio es clara la tendencia decreciente de las importaciones. En cambio, las exportaciones pasan de US$ 447 millones en 1938 a US$ 738 millones en 1945, con todos los años intermedios en alza y sigue luego de la guerra durante unos años más.

Es decir, por razones ajenas a la economía Argentina, el BCRA acumula el nivel de reservas que puede observarse en el gráfico 1

Gráfico 1

Entre 1939, año en que comienza la Segunda Guerra con la invasión de Alemania a Polonia y 1945 las reservas del BCRA se multiplica por 3, en tanto que Perón, derrocado en septiembre de 1955, termina con el 15% de stock de reservas con que asumió. Tengamos presente que los datos del gráfico están a dólares corrientes, lo que quiere decir que ajustados por inflación le dan una gran caja a Juan Perón al inicio de su primer mandato. Luego tuvo los problemas económicos que terminaron con racionamiento pero no voy a entrar en los detalles de su política económica en sus dos primeros mandatos, solo marcar que el primero lo inicia con una muy buena caja que le daban las reservas del BCRA, al punto que es recordada la famosa frase de Perón: «No podemos caminar por los pasillos del Banco Central, tan abarrotados están de lingotes de oro».

El tercer mandato que comienza con Cámpora, en marzo de 1973 se va a encontrar con muy buenos precios de exportación de las commodities.

Gráfico 2

El gráfico 2 muestra el salto que pegó el precio del trigo a fines de 1972 y en particular en 1973 hasta 1974. El precio del trigo en el exterior prácticamente se multiplica por 3 dándole un margen de caja importante al gobierno que controlaba las exportaciones. Recordemos que en ese momento la exportación de cereales, aceites y carnes componían el grueso de las exportaciones argentinas.

Gráfico 3

El precio del maíz sigue el mismo comportamiento que el del trigo, siendo dos de los granos de mayor producción en esos años. La producción de trigo pasa de 5,4 millones de toneladas en 1972 a 7,9 millones en 1973. Un equivalente al boom de la soja de principios del siglo XXI.

Menem, que había tenido un discurso fuertemente populista durante la campaña electoral, asume en el medio de un proceso hiperinflacionario agudo. Tal vez nunca sepamos porqué cambió tanto cuando asumió, pero hay un dato que no es menor. Menem asume a mediados de 1989 y en noviembre ya se estaba cayendo el muro de Berlín. Seguramente debe haber percibido que el contexto internacional iba a cambiar significativamente y era mejor acomodarse a los nuevos vientos que corrían por el mundo. Lo cierto es que asume sin caja y pasa dos años a los tumbos en materia económica. Al implementar el plan BONEX en diciembre de 1989 le da un poco más de chances de hacer funcionar la maquinita pero ni aun así pudo evitar otra llamarada hiperinflacionaria. La caja fiscal que logra hacer Menem recién comienza con las privatizaciones que le permitieron, por un lado reducir la deuda externa al vender parte de las empresas públicas a cambio de deuda pública y también efectivo, baja el déficit fiscal porque las pérdidas de las empresas estatales dejan de ser una carga para el tesoro y vuelve a tener acceso al mercado financiero internacional para colocar deuda pública y financiar el gasto. Claro que en la primera presidencia de Menem, el mandato presidencial duraba 6 años, más el medio año que tuvo de yapa porque asumió antes, le dio margen para cometer errores y corregir el camino. Hoy en día, con el peso de los desajustes económicos no se puede cometer el más mínimo error de entrada. El tiempo corre desde el minuto 1.

Finalmente, Kirchner asume con una situación fiscal no tan complicada porque la deuda ya no se pagaba con el default de Rodríguez Saá aplaudido por la inmensa mayoría del Congreso. Además Duhalde ya había hecho el trabajo sucio con la devaluación, la pesificación asimétrica y licuando el gasto público con una llamarada inflacionaria. Pero, como coralario, justo a mediados de 2002 comienzan a subir los precios de las commodities, situación externa que le dio una caja creciente a Kirchner por mayores precios internacionales que daban margen para aplicar más retenciones a las exportaciones. Para tener una idea de la caja que le dieron los derechos de exportación, entre 2003 y 2015 la recaudación de esos impuestos aportaron US$ 108.976 millones a la caja del estado.

A diferencia de los gobiernos peronistas mencionados antes, le toca a Alberto Fernández asumir el gobierno sin la caja que tuvieron los gobiernos anteriores para poder cumplir con su promesa de campaña de poner plata en el bolsillo a la gente. Mi visión es que Alberto Fernández no tiene mucho margen de maniobra en tiempo (cuatro años pasan volando) para enfrentar la herencia k que Cambiemos nunca corrigió, más la deuda pública que tomó Cambiemos para financiar los desequilibrios que dejó el kirchnerismo.

El gran interrogante será: ¿cómo hará un gobierno con fuerte contenido populista en su discurso de campaña para no defaultear sus promesas, ni empeorar rápidamente la situación económica partiendo de una caja cero?

ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN http://www.infobae.com