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Jueves 19 de agosto de 2004

Carlos Curi: “Vamos a contramano del mundo, estamos aislándonos”

La propuesta argentina a los acreedores por la renegociación de la deuda en default no logra la aceptación de la mayoría y el gobierno no encuentra el camino de salida. La relación con el FMI se tensa cada vez más y el sistema financiero nacional no pasa por su mejor momento. El economista Carlos Curi y su mirada sobre todo estos temas.

– ¿Hacia dónde vamos los argentinos?

– En vez de ir por el camino de la globalización, vamos por el camino de la desglobalización, a contramano del mundo. Estamos aislándonos.
Esto se ve reflejado un poco en lo que está ocurriendo con el tema de la deuda. Yo siempre insisto con esto porque acá no se le da tanta importancia como en el resto del mundo. Para el resto del mundo ser el acreedor de una deuda en default es un tema bastante relevante. Y debería serlo para nosotros, también, teniendo en cuenta que no van a llegar inversiones hasta tanto este asunto se arregle.
Hoy, la deuda en default está en alrededor de 5.200 puntos básicos. Sigue creciendo el Riesgo País. Y la deuda corriente -post default- ha bajado en el último mes, alrededor del 2%.
La gente puede pensar que los bonos en dólares han subido, lo cual es verdad, pero esto se debe a que el dólar subió, no a los bonos en sí. Y como subió más del 2%, en términos relativos, lo cierto sería decir que bajaron los bonos denominados en dólares.

– ¿Y tiene alguna explicación todo esto?

– Todo esto se debe esencialmente a tres factores. Primero, a la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta relación está totalmente congelada. El país ha tomado varias decisiones al respecto. Uno de ellas es no sujetarse más a los condicionamientos que le impone el Fondo. Esto es: no discutir, por ejemplo, el superávit fiscal para el 2005 y dejar esta discusión recién para principios del año que viene. Además, ha decidido no comprometerse con la Ley de Coparticipación, ni con la reestructuración de la deuda…

– Ni con los ajustes en las tarifas de los servicios públicos ni con la compensación a los bancos…

– Exactamente. Esos son los otros puntos que están pendientes.
El segundo punto a tener en cuenta es que la deuda está bajando. Y sigue bajando porque en el proceso de reestructuración también se han suspendido las conversaciones con los acreedores. La Argentina no se está hablando con los acreedores. Y el proceso administrativo en la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos está encontrando problemas para registrar los bonos nuevos. Esto sucede porque los bonos viejos tienen cláusulas que impiden canjearlos por otros bonos, en la medida en que no se alcancen determinadas mayorías que no se van a alcanzar. Entonces, el gobierno está corriendo el riesgo de que no le aprueben el canje de bonos técnicamente. Y es por eso que está tratando de generar un plan B.
Ese plan B lo tiene con las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), a las que les está ofreciendo algún tipo de ventaja comparativa, podríamos decir, con respecto a lo que tenían anteriormente. Las AFJPs tenían que recibir los bonos cuasi par, que son bonos denominados en pesos más CER. Y como estas instituciones están peleando por su supervivencia. Recordemos que hay una gran diferencia entre la AFJP del Banco Nación y las demás empresas, que han perdido un millón de aportantes –dentro de un total de 3.000.600– que se pasaron a la primera. Esto hace que estén en una posición en la que necesitan negociar lo antes posible. Por su parte, el gobierno, no es novedad, precisa conseguir algún tipo de arreglo, aunque más no sea por el 25% de la deuda. Con lo cual, tal vez, las AFJPs reciban bonos par que les permitirán competir con el Banco Nación.
En síntesis, la situación se está complicando cada vez más y pareciera ser que vamos camino a un rotundo fracaso con el tema de los acreedores del exterior.

– ¿Qué significa, entonces, el pago hasta fin de año al FMI?

– Al pagar 2.400 millones de dólares al FMI, el gobierno está mostrando su plan. Esta es otra de las decisiones que mencionaba antes: pagarle al FMI lo que le deben hasta fin de año para enfrentar a este organismo, de alguna manera, con los acreedores, porque a éstos, seguramente, luego les dirán: “lo que le pagamos al FMI, señores acreedores, era lo que teníamos para pagarles a ustedes. Si el Fondo decide reembolsarnos lo que hemos pagado, esa dinero va para ustedes”.
Así que, de alguna forma, el gobierno está blanqueando 2.400 millones que podría pagarle a los acreedores para endulzar un poco el acuerdo y tratar de conseguir mayoría.

– ¿La intervención del FMI en todo este asunto no es un poco rara? Porque, en realidad, el FMI pasó a ser un acreedor privilegiado que no tuvo quita, y de pronto, sale a defender a los ahorristas. Me parece que no debería hacerlo. ¿No piensa que el FMI está “patinando” un poco?

– En realidad, en todas las reestructuraciones, el FMI ha sido siempre parte de la solución. Pero aquí es parte del problema. Porque es un acreedor, como dice usted, privilegiado y, sobre todo muy grande.

– Cuando fue el default de Rusia el FMI puso plata en efectivo para que se pudiera negociar esa deuda…

– Pero ya no tiene capacidad para poner más dinero en la Argentina.

– ¿No es parte de la nueva política “no pongo más efectivo si no hay políticas consistentes”?

– Sí, pero también la Argentina ha tocado todos los límites con respecto al desembolso de dinero de los bancos.

– En el caso ruso, que es cierto que era de menor volumen, el FMI puso plata y alcanzó para pagar una parte en efectivo y el resto se canceló con bonos que se renegociaron en dos años y medio, aproximadamente.

– Llevó menos, incluso. En un año se había renegociado la deuda y en dos ya estaba todo el tema de los bonos terminado.

– En el caso argentino, la diferencia es muy grande. No sólo no nos ponen plata, sino que encima somos nosotros los que les tenemos que dar dinero a ellos. Creo que esto se debe no tanto a su disponibilidad verdadera, sino a que alrededor de 1998 el FMI cambió drásticamente su política.

– Sí. La estrategia del FMI hoy no es la misma que la de los 90.

– ¿Y podría ser que el error argentino sea no leer adecuadamente ese cambio de política?

– Es así.

– En el plano interno, ¿qué es lo que está pasando?

– El sector financiero, que ganó 12.000 millones de pesos en el último año en depósitos, ha perdido en agosto 1.400 millones. Esto se dio, fundamentalmente, por la redistribución de la coparticipación. El Banco Nación le empezó a pagar por cuenta y orden del Estado a las provincias.
Al mismo tiempo y, en el mismo lapso, los créditos subieron 2.600 millones y están creciendo alrededor de unos 600 u 800 millones pesos por mes. No obstante eso, el stock de créditos no ha subido. Hoy estamos en el 9% del Producto Bruto, lo cual demuestra que le cuesta mucho subir y esto lo que está provocando, en definitiva, es no permitirle al sistema financiero salir de la pérdida que está teniendo.
En consecuencia, en lo que respecta al tema financiero, tanto en el frente interno como en el frente externo, estamos complicados. © www.economiaparatodos.com.ar




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