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Lunes 2 de agosto de 2004

Causa y efecto no existen para los políticos

La dirigencia argentina parece ser incapaz de aplicar las leyes más elementales de la lógica, lo que la lleva a sugerir las más incoherentes y disparatadas interpretaciones de los hechos y encubrir a los verdaderos responsables.

Mientras todavía resonaban las palabras de Kirchner afirmando que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene la culpa de los 15 millones de pobres que hay hoy en la Argentina, escuché en mi auto un reportaje por Radio 10 a Leopoldo Moreau, quien, muy suelto de cuerpo, sostenía que la crisis era causa de los tecnócratas que durante los ’90 habían impuesto un modelo económico que nos llevó a la pobreza.

Estos dos casos son ejemplos que muestran la facilidad con que buena parte de la dirigencia política argentina hace afirmaciones en las que resulta muy difícil encontrar la causa y el efecto que pretenden demostrar.

Veamos primero el caso de Kirchner, que tiene un fuerte parecido con el discurso que tenía Alfonsín cuando era presidente. ¿De qué puede acusar Kirchner al FMI? ¿De nuestro endeudamiento? Bien, es cierto que el FMI le dio el visto bueno a la inconsistencia técnica entre convertibilidad y déficit fiscal. Pero también es cierto que, al igual que en la época de Alfonsín, la Argentina no está pagando buena parte de la deuda pública. Si hoy el gobierno estuviera cobrando impuestos para pagar puntualmente todos los intereses y vencimientos de capital de la deuda, uno podría encontrar algún tipo de lógica en las afirmaciones del presidente. Sin embargo, al igual que en los años de Alfonsín, hoy la Argentina paga sólo una parte menor de los intereses que debería pagar. Pregunta para el presidente: ¿podría explicar cómo es esto de que si alguien se endeuda y después no paga se convierte en pobre? Si estoy estafando a mis acreedores, a mí me parece que la transferencia de ingresos y patrimonios es de los acreedores a favor de los deudores. En consecuencia, quienes deberían ser pobres son los acreedores que prestaron y no cobraron, y serían ricos los deudores que se endeudaron y no pagaron. Francamente, no entiendo el razonamiento de Kirchner. ¿Qué habrá querido decir?

En realidad, la pobreza explotó en la Argentina a raíz de la devaluación que impulsó Duhalde porque la dirigencia política no quería bajar el gasto público para tener orden fiscal. Lo que quería Duhalde eran dos cosas: a) volver a autorizar al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a emitir moneda y así financiar el gasto público, y b) generar una caída del salario real para impulsar la sustitución de importaciones.

La pobreza en Argentina explotó por causa de la irresponsabilidad de la dirigencia política que se lanzó a salir de la convertibilidad sin un plan económico consistente detrás que generara confianza y evitara la fuga de capitales que se acentuó durante el final del gobierno de De la Rúa.

En todo caso, Kirchner podría achacarle al ineficiente FMI que durante varios años estuvo financiando constantes aumentos del gasto público, que fueron los que llevaron al déficit fiscal y al endeudamiento. Lo que tendría que decir Kirchner, si quisiera hablar con alguna coherencia, es que el FMI es responsable de haber financiando el creciente gasto estatal. Claro que esto va en contra de sus propias convicciones porque hoy el gasto aumenta a buen ritmo, particularmente crece cada vez que Kirchner sale a recorrer provincias y municipios para repartir alegremente los recursos de los contribuyentes como si fueran fondos que salieran de su propio bolsillo. El contribuyente paga y Kirchner aparece como el sensible que se apiada de la pobreza de los otros. ¡Qué fácil es hacer “caridad” con la plata de los demás!

Aprovechando este tema de las obras públicas, ¿podría explicar Kirchner cómo es que se produce la multiplicación de los panes que pretende lograr con las obras públicas? Digo esto porque si alguien paga impuestos para financiar la casa de otro se producen dos efectos. Por un lado, el que paga los impuestos tiene menor capacidad de demanda y, por lo tanto, deja de comprar bienes, lo que genera recesión en los sectores que sufren la menor demanda del contribuyente. Y, por otro lado, el que vende los ladrillos, el cemento y el acero recibe los fondos del contribuyente vía el gasto público, con lo cual aumenta su capacidad de demanda. ¿Podría Kirchner explicar cómo una simple transferencia de ingresos produce el milagro de incrementar la demanda total? ¿Qué efecto mágico tiene su aumento del gasto?

Vamos ahora a las afirmaciones de Moreau. El dirigente radical dijo, en el reportaje que mencionaba al comienzo de esta nota, que los tecnócratas habían impuesto un modelo de miseria en los ’90. ¿Podría el dirigente radical ser un poco más preciso para aclarar cómo un grupo de economistas logró torcerle el brazo a toda la dirigencia política? ¿Acaso insinúa Moreau que quienes tenían los votos eran los economistas y no Menem o De la Rúa? ¿Se olvida Moreau que durante todos los años de la convertibilidad el Congreso aprobaba el proyecto de ley de presupuesto con déficit fiscal, autorizando al Ejecutivo a endeudarse? ¿O es que Moreau va a afirmar que las bancas del Congreso estaban todas ocupadas por funcionarios del FMI? Los mismos diputados y senadores que en los ’90 autorizaron al Ejecutivo a endeudarse, luego aplaudieron a Rodríguez Saá cuando repudió la deuda que ellos mismos habían autorizado. ¡Cuánto cinismo e ignorancia hay en los políticos argentinos!

La verdad es que esta falta de la lógica más elemental de la que hacen gala los políticos en sus discursos me tiene sumamente preocupado, porque me hace sentir como si estuviera viviendo en un manicomio donde decir incoherencias es cosa de todos los días. ¡Y encima hay que aplaudirlos para que no se pongan violentos! © www.economiaparatodos.com.ar




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