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EPT | September 22, 2017

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Jueves 5 de julio de 2007

¿Cómo será la nueva política exterior británica?

Después del alejamiento de Tony Blair de su cargo de primer ministro, la política británica se renueva en sus distintas áreas, incluida la que tiene que ver con las relaciones internacionales.

La era de Tony Blair, al menos en Gran Bretaña, ha quedado atrás. Fiel a su promesa de que se retiraría y no buscaría un nuevo mandato, Blair se ha convertido en socio fundador de un club con muy pocos socios: el de aquellos políticos que ocupan cargos de primer nivel y que, sin estar obligados a hacerlo, anuncian que dejarán sus cargos y lo cumplen.

En verdad, el club tiene sólo dos socios vivos: el ex premier español, José María Aznar, y ahora el británico Tony Blair, quien –según se ha anunciado– continuará su carrera política sirviendo a la comunidad internacional en las negociaciones de paz en Medio Oriente.

A ellos, todo nuestro respeto por su actitud, radicalmente distinta de la de aquellos que tienen una sed insaciable por el poder y no vacilan en utilizar toda suerte de argucias para conservarlo, como –por ejemplo– rotarlo entre un marido y su mujer. A la manera de lo que, en un absoluto segundo nivel, hizo en su momento el ex gobernador de Alabama, George Wallace, en los Estados Unidos. Y tal como pretenden hacer entre nosotros los inefables esposos Kirchner, que cada vez muestran, con mayor claridad, sus limitaciones y falta de condiciones personales para ejercer la presidencia de nuestro país, que supone mucho más que dedicarse a copar todos los resortes del poder.

Mientras tanto, cabe preguntarse ahora cuáles serán las pautas de política exterior británicas cuando Gordon Brown, el nuevo primer ministro, acaba de asumir su cargo.

Lo primero que cabe apuntar es que habrá una cara joven a cargo de la cartera de relaciones exteriores. Se trata de David Miliband, de 41 años, que tiene fama de haber sido el “delfín” de Tony Blair, aunque con algunas ideas propias en materia de política exterior: fue uno de los críticos de la presencia británica en la llamada guerra (ocupación) de Irak. Su hermano menor, Ed, de 37 años, será –curiosamente– el secretario de Gabinete, con rango de ministro. Desde la década de los 20 no ha habido en ningún gabinete británico dos hermanos simultáneamente.

De Miliband se supone lo siguiente:

• Que procurará separarse lentamente de los Estados Unidos, tanto en Irak, como en Afganistán. Esto sin fijar calendarios para retirarse, presumiblemente a través de la técnica de disminuir su contingente militar de manera de achicar paulatinamente su presencia en ambos escenarios de crisis.

• Que en función de la mayor afinidad de Gordon Brown con los demócratas norteamericanos, la intensidad de la relación con los funcionarios republicanos disminuirá, o se enfriará, paso a paso.

• Desde que Brown es bastante menos “europeísta” que Blair, sin ser por ello un “euro-escéptico”, no es impensable que Gran Bretaña deje de ser tan condescendiente con Alemania y Francia, dentro de la Unión Europea, como hasta ahora había venido siendo.

• Tanto Miliband como Straw (ex canciller de Blair, ahora de regreso al gabinete como ministro de Justicia) son partidarios de ser algo más duros o estrictos con Israel respecto de la crisis de Medio Oriente.

• Respecto de Malvinas, lo más probable es que todo se mantenga sin mayores cambios. La desconfianza hacia la gestión de Néstor Kirchner seguramente seguirá siendo evidente. Si después de octubre sigue habiendo un Kirchner en la Casa Rosada, lo que ahora está lejos de ser algo seguro, la desconfianza probablemente se mantendrá. Una Argentina como la actual –belicosa, amenazante, patológica y aislada, salvo la cercanía con Hugo Chávez, lo que es peor–no atrae sustancialmente, ni genera entusiasmo. Para nada.

Es posible –y concebible– que el nuevo ministro de Defensa, Des Browne, de 55 años, el único que mantiene su anterior cargo, suavice la transición y modere un poco los cambios que, de otro modo, el impulso del joven Miliband podría acelerar un poco.

Misma dirección general, un cierto revisionismo y un andar algo más independiente, entonces, como las pautas más probables de lo que puede ser la próxima política exterior británica. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


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