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EPT | December 15, 2017

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Jueves 15 de noviembre de 2007

¿Culpa de quién?

En las últimas elecciones faltaron boletas en los cuartos oscuros. ¿Quién es legal y políticamente responsable de que esto no suceda? ¿Qué implicancias tiene para nuestra democracia?

En las recientes elecciones la logística electoral colapsó. Como en todo derrumbe, muchas cosas salieron mal. Será otro el momento y lugar para analizar cuáles fueron las causas y cuáles son las consecuencias de este fracaso, y de proponer ideas para que esto no se repita. Interesa en este breve artículo comentar la acusación de Alberto Fernández hacia los partidos políticos y sus fiscales.

En un mundo ideal la autoridad electoral es responsable por la existencia de boletas de todos los partidos en el cuarto oscuro. Esto se deduce necesariamente de los derechos políticos de los ciudadanos. ¿De que sirve el derecho a ser candidato si no podrá ser votado por falta de boletas? ¿De qué sirve el derecho al voto si no se podrá votar a quién uno quiere? En este mundo una vez presentada la boleta el gobierno se ocupa de imprimirlas, las distribuye a todos los lugares de votación y , a través del presidente de mesa, que el día de la elección es una autoridad parte del Estado, se ocupa de que haya boletas en los cuartos oscuros.

En esta línea se inscribe el artículo 98 del Código Nacional Electoral que establece, refiriéndose al cuarto oscuro, que el presidente de mesa “… cuidará de que en él existan en todo momento suficientes ejemplares de las boletas de todos los partidos, en forma que sea fácil para los electores distinguirlas y tomar una de ellas para emitir su voto”.

Los partidos están autorizados a fiscalizar, esto es así porque en un mundo un poco menos ideal, algunos funcionarios y autoridades, incluyendo a las de mesa, pueden tentarse y favorecer indebidamente al partido de su preferencia.

En un mundo más real todavía existen muchos problemas para que cada mesa tenga las boletas de cada partido. El funcionario responsable de la confección de las boletas puede, actuando de mala o buena fe, imprimir mal o pocas boletas. El encargado de distribuir las boletas en las correspondientes urnas puede equivocarse y poner en las urnas de San Nicolás las boletas de Carmen de Patagones y viceversa. Puede, también, mandar las boletas correctas, pero en número insuficiente. O puede ser que el presidente de mesa ponga todas las boletas en el cuarto oscuro y algún pícaro se las robe, y una interesante cantidad de etcéteras.

En este mundo real, la experiencia ha llevado a compartir la ejecución de la tarea. Los partidos se ocupan de imprimir su propia boleta y ordenarlas. El Estado se ocupa de la distribución. Los partidos tienen un plazo en el que deben entregar ejemplares de la misma a la justicia electoral para que los selle y los ponga entre la documentación que reciben los presidentes de mesa como originales oficializados de las boletas. Unos días después los partidos entregan las boletas organizadas en grupos para que la justicia distribuya esos mazos junto con la urna que recibe el presidente de mesa, y que son las que en principio van al cuarto oscuro.

Los partidos saben que si no entregan el primer grupo de boletas, los presidentes de mesa no recibirán la boleta sellada y no permitirán que sus boletas estén en el cuarto oscuro. Aunque el Código Electoral no lo dice taxativamente, el partido que no presenta este primer grupo de boletas se auto excluye de la elección.

El problema pasa por el segundo, gran grupo de boletas. Si las boletas para los cuartos oscuros fueron entregadas en tiempo y forma por el partido político a la Junta Electoral es responsabilidad de esta y de su auxiliar el correo que las mismas lleguen a cada presidente de mesa (Art 65 inc. 5 del Código Electoral). Ya vimos que es responsabilidad de este último que las boletas estén en el cuarto oscuro. Este es el plan A. Esta es la responsabilidad que asume el Estado para garantizar la democracia. Los fiscales de estos partidos pueden ir, es mejor que vayan, pero van solamente a supervisar, la responsabilidad de que los derechos políticos de los ciudadanos estén protegidos es de los funcionarios gubernamentales con el Ministro Fernández a la cabeza.

Si un partido no entregó las boletas para que sean distribuidas por el canal oficial junto con urnas y documentación, tiene una segunda oportunidad, un plan B. Que sus fiscales las lleven el día del comicio a cada mesa. Si los fiscales no llegan a los lugares de votación, entonces no habrá boletas.

Cuando el ministro Fernández les hecha la culpa a los partidos políticos debe aclarar a cuáles se refiere. Porque aquellos que entregaron sus boletas en tiempo y forma tienen el derecho a que el Estado (incluidos presidentes de mesas citados con la debida antelación y capacitados) se ocupe de que las mismas estén en el cuarto oscuro, y aquellos que no lo hicieron deben ser fáciles de identificar por nombre y número de lista.

Sería bueno que el ministro Fernández no se olvide de que los derechos políticos son derechos humanos básicos y de que su rol es respetarlos. © www.economiaparatodos.com.ar

Jorge Ludovico Grillo fue candidato a concejal en Vicente López en las últimas elecciones. Su página web personal es www.ludovico.com.ar.


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