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Jueves 21 de agosto de 2014

Destruyendo el presente están haciendo trizas el futuro

Destruyendo el presente están haciendo trizas el futuro

Todas las personas llevan dentro de su cabeza un modelo mental del mundo. Este puede ser tan sencillo como la representación de unas nubes que cruzan el cielo o inferencias arbitrarias sobre la manera en que están organizadas las cosas en la sociedad.

Por consiguiente, una “revolución” llevada a cabo por quienes se caracterizan por ejecutar dichas arbitrariedades, cae como un alud sobre la gente, obligando a enfrentarse con situaciones extrañas que terminan haciendo añicos las relaciones sociales.

El kirchnerismo ha desplegado su artillería mediática para hacernos vivir “en vilo” durante más de diez años, sin darnos tregua alguna con sus visiones de una realidad cuasi onírica. Cadenas televisadas, atriles y anfiteatros llenos de gente aplaudidora “arreada” han terminado por dejarnos casi “groggy”.

Con el propósito de mantener la iniciativa política, nos pusieron a resolver cuanto dilema exótico produjo su fertilidad discursiva, logrando impedir que pudiéramos sentirnos, en algún instante, como si estuviésemos viviendo “en casa”.

Como una suerte de “extraños en tierra extranjera”, nos forzaron a recorrer un camino infestado por sus “corcoveos” políticos que nos dejaron sin aliento y muy abrumados, mientras nos costaba digerir el aluvión de apotegmas con los que pretendieron adoctrinarnos.

Mientras esto ocurría, nos aseguraron que íbamos a entrar ¡al fin! en un ciclo de crecimiento indefinido y que todo lo que debíamos hacer, era, paradójicamente, “dejarlos hacer”. Las inmensas riquezas inexploradas de nuestro país serían “redistribuidas” así en todos los niveles, para producir finalmente un impacto innovador fenomenal.

La ausencia de resultados que se parezcan siquiera tibiamente a su prédica, nos trae a la memoria el caso del excéntrico doctor Spiess, jefe del U.S. Marine Physical Laboratory en los 70, quien sostenía por entonces que “muy pronto” el hombre podría entrar y salir del mar, ocupándolo y explotándolo como parte integrante del planeta PARA SU RECREO PERSONAL, CREANDO EN ÉL UN ESPACIO HABITABLE (¿).

Cuarenta años después casi nadie lo recuerda y el mar sigue siendo un enigma inaccesible para la mayoría de los mortales, con excepción de marinos profesionales, científicos e investigadores.

Un enigma tan grande como las “inauguraciones” y planes de “fomento” de diversas actividades ¿industriales? que solo llenaron la primera plana de los diarios el día que fueron presentadas en sociedad y hoy son baldíos donde solo se observa el ondeo al viento de restos de bolsas plásticas viejas enganchadas en alambres oxidados.

Las “originalidades pujantes” de los Kirchner nos recuerdan también los tiempos en que un ignoto Dr. Richter convenció al general Perón que sabía cómo enriquecer uranio para fabricar una bomba atómica y le hizo gastar una fortuna para montar un laboratorio en la Patagonia, fracasando totalmente en un intento del que hoy ya no se habla más.

Vivimos mientras tanto acontecimientos tan insólitos, que cuando algunos kirchneristas deben referirse, por ejemplo, a la ley de “identidad de género”, que sancionaron para abordar problemas inherentes a la sexualidad, dicen con total desparpajo que la misma no es un hecho producto de la concepción natural, sino que se debe a una “construcción social” (¿).

Y pensamos inmediatamente ¡qué suerte tendríamos aquellos que querríamos ser Tony Bennett o Sting o Madonna si fuésemos vistos y tratados como tales!

Una construcción política que propicie comentarios de esta índole, señala el nivel de confusión mental en el que hemos estado obligados a vivir gracias a Néstor, Cristina y sus “militontos” (pero no tanto).

Las desviaciones psicológicas que ha propiciado el kirchnerismo son antológicas. Comprometidos con su propia carrera política para retener el poder que un día les “regaló” el ex senador Duhalde, trataron de resolver solamente los problemas que pudieran afectar a su propia “realización”.

¿De qué futuro nos están hablando entonces? ¿De la buena vida que se darán con el dinero que nos “esquilmaron” en el ejercicio de sus funciones?

Millones de compatriotas -personas corrientes y psicológicamente normales-, hemos sufrido una brutal colisión frente a las disposiciones de un gobierno que ha contribuido -con su rusticidad conceptual-, a desarrollar toda suerte de guerras libradas contra “el mundo y sus circunstancias”, para terminar chocando violentamente contra la realidad que quisieron ignorar.

Todos estos años de desvaríos conceptuales –junto con una corrupción desenfrenada-, nos han causado un daño muy profundo, que será muy difícil de “remontar” cuando se vayan y nos hace temer –lamentamos decirlo-, por un futuro extremadamente incierto.

carlosberro24@gmail.com