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Miércoles 2 de octubre de 2013

EE.UU.: Tres mitos acerca del cierre del gobierno

EE.UU.: Tres mitos acerca del cierre del gobierno

Hoy a media noche, la resolución continua (CR, por sus siglas en inglés) que actualmente está financiando al gobierno expirará, posiblemente precipitando lo que prácticamente todos suelen denominar “el cierre del gobierno”. Esta frase usualmente se pronuncia de una forma que sugiere la ocurrencia de un evento con una severidad que está entre aquella del Huracán Katrina y la de un apocalipsis de zombis

Desafortunadamente, la mayoría del debate alrededor de esta cuestión ha sido desorientador o completamente equivocado. Entre los mitos repetidos con mayor frecuencia se encuentran los siguientes: 

Los Republicanos votaron para cerrar el gobierno. Los Republicanos en el congreso votaron la semana pasada para financiar al gobierno hasta diciembre. De hecho, la CR que los Republicanos aprobaron incrementaría el gasto federal en alrededor de $21.000 millones por encima de lo que permite la legislación actual. Sí incluyeron una provisión prohibiendo el uso de cualquier dinero para la implementación de Obamacare, pero esto no tendrá efecto alguno sobre el resto de las operaciones del gobierno. En cuanto al Senado, uno podría argumentar que el esfuerzo del Senador Cruz para obstruir la votación sobre la CR del Congreso resultará en que se le atribuya a los Republicanos en el Congreso la responsabilidad de las consecuencias. Por otro lado, como los Demócratas en el Senado se negaron a aprobar la CR del Congreso, la responsabilidad también recaería sobre ellos. Sin importar que suceda, la ley que estaba siendo considerada no cierra el gobierno. 

Un cierre del gobierno, en efecto, cierra el gobierno. En realidad, es probable que una porción mayor del gobierno se mantenga en operación y no cerrada. Por ejemplo, las actividades del gobierno que tienen “alguna conexión razonable y expresable entre la función a ser desempeñada y la seguridad de la vida humana o la protección de propiedad” continuarán, sin importar lo que haya sucedido con la CR en el Congreso. Esto incluye no solamente cosas tan obvias como las operaciones militares y la seguridad doméstica, sino también el control del tráfico aéreo, la atención médica en los hospitales de la Administración de Veteranos, las investigaciones criminales y para la aplicación de la ley, la supervisión de la seguridad en los alimentos y los medicamentos, la seguridad nuclear, etc. De hecho, por mucho que deseemos que fuera de otra manera, incluso el Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés) continuará operando durante dicho “cierre del gobierno”. Además, como los programas de prestaciones sociales —por ejemplo, el Seguro Social y Medicare— no están sujetos a asignaciones presupuestarias anuales, estos también continuarán funcionando. 

Esto no quiere decir que un cierre del gobierno es algo bueno o que no habría algún malestar involucrado. A los empleados públicos, incluyendo a las fuerzas armadas, no se les pagará a tiempo —aunque incluso ellos probablemente recibirán su sueldo de manera retroactiva una vez que la CR finalmente sea aprobada. Las aplicaciones para obtener pasaportes se quedarán sin ser procesadas; los parques y monumentos cerrarán; y los vendedores, incluyendo muchos negocios pequeños, tendrán que esperar para recibir sus pagos. Adicionalmente, es de esperar que el Presidente Obama se asegure de incomodar a la mayor cantidad posible de personas para lograr acumular la ira de la gente (Recuerde cómo los recortes automáticos fueron manipulados). 

Los cierres de los gobiernos inevitablemente perjudican a los Republicanos. Aquellos que están argumentando que el cierre acarreará un costo electoral para los Republicanos en las elecciones de 2013 señalan al cierre del gobierno en 1995, que se derivó de un impasse entre el Presidente Clinton y los Republicanos en el Congreso bajo el liderazgo de Newt Gingrich. Sin embargo, a pesar del relato que se ha desarrollado alrededor de ese cierre, hay poca evidencia de que el cierre, que duró en total 28 días, de hecho perjudicó a los Republicanos. En realidad, en las elecciones de 1996, los Republicanos perdieron únicamente dos escaños en el Congreso, mucho menos de lo que se esperaba considerando las ganancias que habían obtenido en 1994. El Partido Republicano incluso ganó dos escaños en el Senado. 

Es cierto que Bill Clinton ganó la reelección en 1996, y hay alguna evidencia que indica que el cierre y su respuesta podrían haberlo ayudado a ganar. Pero recuerden que Bob Dole fue un opositor Republicano particularmente débil y que Clinton ganó con tan solo 49 por ciento del voto en una carrera tripartita (Ross Perot obtuvo 8,4 por ciento del voto ese año). 

¿Cómo reaccionaría la gente hoy? Las encuestas son ambiguas. Los Republicanos señalan encuestas que muestran lo impopular que Obamacare es. Los Demócratas citan encuestas que muestran que la gente se opone a un cierre del gobierno por causa de este asunto. Más revelador todavía es una reciente encuesta de Pew que muestra que los electores culparían a ambos partidos casi igualmente por cualquier cierre. 

Por supuesto que nada de esto nos dice si la estrategia de los Republicanos es buena. No hay un camino obvio que conduzca realmente a dejar sin fondos a Obamacare. El espectáculo del Senador Cruz obstruyendo la legislación que él mismo había urgido a que los Republicanos aprobaran difícilmente es una estrategia política ganadora. 

Pero cualquiera que sea el resultado de este debate —y cualquiera que sea la estrategia que los Republicanos eventualmente adopten— esto ayuda a comprender lo que estamos discutiendo. Ningún bando ha sido particularmente honesto acerca de esto.

Fuente: www.elcato.org