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Miércoles 5 de febrero de 2014

El gobierno sufre por el lastre de su propia ideología

El gobierno sufre por el lastre de su propia ideología

Al comparar constantemente el presente con el pasado lejano, pretendiendo hacernos participar de un mundo en el que todo “rueda hacia atrás”, el kirchnerismo ha impulsado ideas “fermentadas” ante las cuales nos sentimos impotentes.

Situarse “a la derecha” de ellos -según su mensaje-, solo denota temor; y en el afán desmedido por descalificar a quienes pretenden explorar alternativas políticas, “descolocan” con sus discursos cuasi incendiarios a una poderosa clase media que comienza a darse cuenta que la arrean a un precipicio.

Los prejuicios han cegado a los discípulos de Néstor y Cristina, por lo que insisten en tratar de convencernos que un régimen de libre competencia -que han impedido florecer con sus políticas autoritarias-, ha promovido siempre el avance de “indeseables monopolios” (¿)…para terminar creando uno propio: el de un Estado omnipresente en cuanta actividad productiva existe.

Hoy, a diez años de su llegada al poder nacional (que se suman a otros diez en su provincia de origen, Santa Cruz), muestran las evidencias de su rotundo fracaso político y tratan de imponer ante el desbarranque del gobierno UN TÍPICO PENSAMIENTO DE VENCIDOS.

Los “perros guardianes” del modelo: los intelectuales de Carta Abierta, Ernesto Laclau, algunas Madres de Plaza de Mayo, algunos ex guerrilleros y los jóvenes de La Cámpora son el producto de un “hallazgo” cínico de los Kirchner que siempre impusieron TEMAS DE CONTRAPROPAGANDA: los años 70, el terrorismo “bueno”, el guevarismo romántico y el resurgimiento de ciertas corporaciones de tercer y cuarto grado creadas a imagen y semejanza del cambalache que estamos viviendo, mientras vociferan el pensamiento único que les “dictan”.

Trataron de crear así una nueva “clase” que comenzó a forjarse ilusiones sobre sí misma. Y fracasaron. Porque no hubo nunca un programa político y económico coherente que les permitiera “puentear” los baches de sus contradicciones y su voluntarismo netamente populista.

Para ellos, una burguesía que defiende sus intereses particulares no persigue fines universales y abandona a los desposeídos a su suerte (¿),

por lo que han tratado de desarrollar una exótica teoría sobre los supuestos egoísmos individuales de una sociedad que, según ellos, solo parece apegarse al bienestar personal cuando debería seguir consumiendo locamente sin ahorrar, porque hacerlo constituye una “avaricia” inadmisible (¿).

Pero ¿qué es lo que pretendían? ¿Qué nos atáramos de pies y manos postergando nuestras preferencias entregándolas mansamente a quienes “liquidaron” todo atisbo de sensatez y cordura política?

¿Acaso no ha sido su ideología cargada de retórica la que permitió que se desmadren finalmente todas las variables económicas para condenar a la sociedad a lo absurdo, a la nada, sin que ellos mismos se sometieran a discusión alguna?

Nos estamos acercando así al final de una travesía que nos ha llenado de zozobra y solo resta saber hasta cuándo durará la vigilia, porque para ellos la suerte está echada: la gente les ha perdido la confianza.

Las largas colas de quienes compran dólares, nos recuerdan los racionamientos de la Europa de posguerra. No todos los que esperan en ellas son expertos en economía, pero “sienten” que les han mentido y no están dispuestos a desaprovechar las rendijas entreabiertas que les brinda un régimen absurdo que se cae a pedazos.

Nos preguntamos intrigados, ¿quién le pondrá el cascabel al gato?

carlosberro24@gmail.com