Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

lunes 15 de diciembre de 2014

El impuesto a las ganancias y la presión tributaria

El impuesto a las ganancias y la presión tributaria

En el 2003 la presión fiscal consolidada se encontraba alrededor del 25% del PBI. El 2013% llegó al 45% del PBI

Luego de justificar el impuesto a las ganancias como «filosoficamente» necesario, el gobierno decidió exceptuar del mismo al aguinaldo de fin de año. Dada la inflación que el gobierno persiste en desconocer, este impuesto ya alcanza a trabajadores de ingresos medios e incluso a la pensión que reciben jubilados yendo en contra del espíritu de este impuesto. El problema, sin embargo, no es cuál debe ser el impuesto a las ganancias en sí (impuesto que originalmente iba a ser transitorio, no permanente), sino la presión tributaria de todos los impuestos que se pagan en Argentina. Sin disminuir la importancia de revisar el impuesto a las ganancias en el corto plazo, lo que el sistema impositivo requiere es una profunda reforma que vaya más allá de los mínimos no imponibles.

La presión fiscal en Argentina la podemos dividir en cuatro componentes. La presión fiscal a nivel nación, a nivel provincias, a nivel municipio, y el impuesto inflacionario. Néstor Kirchner asume la presidencia el 25 de Mayo del 2003, año a partir del cual se percibe un continuo incremento de la presión fiscal. Este incremento, a su vez, depende principalmente de la presión fiscal a nivel nacional y del impuesto inflacionario. Dado que la inflación depende de la política monetaria del BCRA, y que el BCRA financia al tesoro, esta es también presión fiscal a nivel nacional.

PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA, ARGENTINA

En el 2003 la presión fiscal consolidada se encontraba alrededor del 25% del PBI. El 2013% llegó al 45% del PBI. Veinte puntos de incremento en una década. No se percibe, sin embargo, un incremento del 20% en la cantidad y calidad de servicios públicos prestados por el gobierno (seguridad, educación, salud, transporte público, energía, etc.) Por el contrario, lo que se ha percibido es un preocupante deterioro de infraestructura y un descuido por servicios públicos como salud, seguridad y educación. Esta evolución de la presión fiscal total ha llevado al país a posicionarse entre los países con mayor presión fiscal consolidada del mundo. El siguiente gráfico con cálculos de la Heritage Foundation muestra la presión fiscal consolidada para el año 2012 de Argentina y respecto a varios otros países (el impuesto inflacionario no es parte de este gráfico.)

PRESIÓN FISCAL CONSOLIDADA, 2012, PAÍSES SELECTOS

El gobierno se permite una presión tributaria total con niveles similares a los de Inglaterra pero se niega ofrecer servicios públicos de la misma calidad. ¿A dónde van a parar el esfuerzo tributario del contribuyente Argentino? ¿No rompe el estado el «contrato social» al no devolver el 40% de presión tributaria en servicios públicos fundamentales? Sin ir muy lejos, la presión tributaria en Chile es la mitad de la Argentina. Similares niveles tienen Colombia y Uruguay. ¿Acaso Argentina es incapaz de niveles de presión fiscal como sus vecinos y países de la región?

Estos gráficos dejan ver otro problema. Mientras Argentina ha aumentado su presión fiscal para ubicarse en récords históricos y entre los países con mayor carga tributaria, el déficit fiscal consolidado pasó de unos 3 puntos del PBI en el 2009 a casi 5 puntos del PBI en el 2013 (valor similar al del fin del segundo gobierno de Menem.) El gobierno no puede reducir estos 5 puntos de déficit con aumento de impuestos, no sólo por lo ya elevado de la carga tributaria, sino también por el estado represivo de la economía. No es lo mismo tener una presión fiscal en torno al 40% del PBI y considerar un aumento impositivo con un PBI per capita (USD, PPP) de 18.000 como Argentina que hacerlo con 37.000 como es el caso de Inglaterra. La economía e ingreso per cápita Argentina no es comparable a la Inglesa. Este es un desajuste fiscal que, por no haber sido atendido a tiempo, debe ser ahora corregido más urgentemente por el lado del gasto. En el 2001 se hizo declarando el default (del que aún no se ha salido) y con la devaluación del peso. El Kirchnerismo ya defaulteado su deuda al no acatar el fallo del Juez Griesa y devaluado el peso en enero de este año.

Ni el gobierno ni los opositores presidenciables, sin embargo, se refieren claramente a este problema dejando a la imaginación del contribuyente que va a suceder con sus obligaciones fiscales y la economía del país luego del cambio de gobierno.

Nicolás Cachanosky

Assistant Professor of Economics | MSU Denver

Blog: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com

Twitter: @n_cachanosky