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Viernes 14 de junio de 2013

El último golpe al relato

El último golpe al relato

Cuando Néstor Kirchner se hizo cargo de la presidencia en el año 2003, desde entonces y hasta hoy se impuso el “paratodismo” subsidiante, no sólo para disfrute de los amigos del poder sino también para anestesiar los reclamos de las muchedumbres y de esta manera obtener oportunos réditos electorales

Dentro de este festival de desembolsos a la marchanta, va de suyo que uno de los sectores que más disfrutaron del dispendio fue el de ferrocarriles, fundamentalmente a través de la Secretaría de Transportes, capitaneada desde entonces y hasta el año 2009 por Ricardo Jaime, connotado filibustero que ha venido “trabajando” junto a Néstor Kirchner en Santa Cruz desde los años 80`[1], y obviamente, don Jaime, además de convertirse en millonario[2] ha sido sindicado como testaferro de Kirchner (entre tantos testaferros que al parecer han rodeado al hampón fallecido).

Desde entonces, la citada Secretaría comenzó a gozar de un sinfín de alegres desembolsos financiados con plata ajena (impuestos, retenciones y emisión monetaria): en el año 2004 todo el sistema de transporte recibió un poco más de mil millones de pesos. En el 2005 recibió 1.600 millones de pesos. En el 2006, la cifra ascendió a 2.600 millones de pesos. En el 2007 recibió casi 4.800 millones de pesos. Durante 2008 la cifra subió a 5.900 millones de pesos. En total, entre el año 2004 y 2009, los trenes, los subtes y los colectivos del área metropolitana recibieron casi 21.000 millones de pesos[3]. Lo que siempre se adujo es que de estos dispendios, los empresarios beneficiados le devolvían a Jaime el 20% del total, con lo cual, si tomamos como cierto que entre 2004 y 2009 cada empresario del transporte “reintegró” ese porcentual de cada subsidio que recibió del Estado, debemos concluir que alguien muy poderoso recaudó, durante ese lapso más de 4.200 millones de pesos[4]. ¿Jaime se quedaba con todo ello?, pareciera que no, puesto que el testaferro presunto concurriría al despacho de Kirchner con un bolso como los que usaban los carteros a domicilio[5], dato confirmado luego por el actual secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y ex subsecretario de Transporte Aeronáutico de la Argentina Ricardo Cirielli[6].

Hasta el momento, el hombre de confianza de Kirchner no fue detenido jamás en la causa por la que se lo imputa. ¿Y quién es el Juez de la causa?, no otro que el sobreseedor todoterreno Norberto Oyarbide.

Pero Jaime no es el problema. El personaje de marras no es más que uno de los tantos beneficiarios del progresismo de amigos capitaneado por la familia Kirchner. En efecto, el mencionado bribón dejó su cargo en el año 2009 y las grandes tragedias en materia de transportes e infraestructura acontecieron después, sencillamente porque el problema no es un funcionario puntual sino un sistema, en este caso el estatista, que por naturaleza y definición es ineficiente, corrupto y a la postre, homicida.

Efectivamente, el año pasado se padeció esta perfidia en el trágico accidente ferroviario en la estación de “Once”[7] (en el cual por inoperancia estatal murieron 51 personas y más de 700 resultaron heridas). Tras algunos anuncios rimbombantes en consecuencia y tras crear en junio del 2012 el “Ministerio del Interior y Transporte” a cargo Florencio Randazzo, el sórdido sistema de subsidios prosiguió intacto y hasta el año pasado se despilfarró sólo para mantenimiento ferroviario 7 mil millones de pesos. Un sonriente Randazzo anunció su festival como “Una revolución ferroviaria”.

Pero lo cierto es que el día de ayer, 14 de junio, otro episodio similar acontecido en el tren Sarmiento en la zona de Castelar acabó con la vida de al menos 3 personas y unas 300 accidentadas.

El estatismo no sólo envilece la calidad del servicio y siembra corrupción, sino que además el estatismo mata.

 

La farsa nacional y popular

El kirchnerismo, o lo que queda de él, transita la última instancia de su farsa nacional y popular. Camina rumbo al abismo electoral chocándose todo y a todos. Perdiendo sentencias judiciales y sumergido en un microclima conformado por una secta de alcahuetes y arribistas que aplauden a Cristina en sus habituales monólogos, mientras las encuestas confirman que en 4 de los 5 grandes distritos electorales el régimen pierde por escándalo.

En la Provincia de Buenios Aires (el único ambiente de gran concentración de habitantes donde el kirchnerismo aspira a dar batalla), como sabemos Alicia Kirchner iba a ser la lideresa en la lista oficialista, pero hete aquí que a la hermana del dictador la tapó la inundación, tras la catástrofe homicida que se dio en la inundación en la ciudad de La Plata, dónde murieron más de medio centenar de platenses. Luego el régimen hasta ayer venía pensando en reemplazar a la malograda Alicia Kichner ofreciendo como candidato justamente a Florencio Randazzo, pero como sabemos, Randazzo acaba de chocar: ¿Y ahora de qué se van a disfrazar?.

Desde su inicio el régimen ha sido un aparato corrupto y autoritario pero con suerte. Ahora es un aparato más corrupto, más autoritario pero se le acabó la suerte.  Al kirchnerismo le entran balas por todos lados y al parecer, la duda que ensombrece aún más el panorama para el oficialismo es que en la Provincia de Buenos Aires no corre riesgos de salir segundo, sino que no pocas voces piensan que saldría tercero (si es que Sergio Massa decide lanzarse como candidato opositor por un frente propio).

Estamos transitando la última etapa de un relato desvencijado y destartalado en el cual, la única infraestructura fuertemente construida en estos años parecieran haber sido las bóvedas de los ladrones que esconden el dinero que le robaron a los contribuyentes con la inequívoca participación y/o complicidad del matrimonio presidencial.

Pero el oficialismo, con la inmoralidad que es connatural a su talante, siempre juega con las cartas marcadas y se sabe que el fantasma del fraude siempre acecha, motivo por el cual en las elecciones de agosto y octubre resulta imperiosa la masiva participación ciudadana, a fin de que esta se vuelque con entusiasmo a controlar que los malvivientes del oficialismo no roben las urnas ni hagan dibujos extraños con los votos.

Por ende, terminamos esta breve nota no con una frase ingeniosa ni una reflexión elegante, sino incentivando y exhortando a los sectores civilizados de la sociedad a inscribirse como fiscales en el siguiente link: http://www.redserfiscal.com.ar/ para que la merecida paliza electoral que recibiría Cristina y sus lacayos en ciernes no sea pirateada por inobservancia o apatía ciudadana.

Si no hacemos este esfuerzo por nosotros mismos, al menos hagámoslo por los que constantemente mueren por acción u omisión de los detentadores y beneficiarios de esta década de farsa nacional y popular.

 

Fuente: http://www.laprensapopular.com.ar