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EPT | November 14, 2019

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Lunes 15 de junio de 2009

El vínculo del amor

El afecto verdadero constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad y de su existencia.

“El amor es lo único que crece cuando se reparte.”
Antoine de Saint-Exupéry

A la luz de la definición del diccionario de la palabra “vínculo” como la unión o atadura de una persona o cosa a otra, y entendiendo la unión de varias personas como la alianza o confederación para el logro de algún intento ayudándose mutuamente es como intentaremos dar cuenta del carácter positivo que el establecimiento de vínculos tiene en el desarrollo emocional del ser humano.

A partir de la visión antropológica de Viktor Frankl del hombre como un ser-con-el-mundo, podemos decir que yo no soy sin el otro; el yo no existe sin el tú. Me gustaría destacar dos ámbitos en los que esta visión toma una dimensión muy importante. Desde el punto de vista psicoterapéutico, podemos decir que es el vínculo el que sana. La relación personal paciente-terapeuta, el encuentro existencial, es crucial para el proceso de cambio y transformación del paciente. Afirma Irvin Yalom: “La relación es la mercancía curativa y, como ya sabemos, la búsqueda del conocimiento profundo y las excavaciones del pasado son tareas interesantes, aventuras aparentemente provechosas en las que se mantiene distraída la atención del paciente y del terapeuta mientras, por el otro lado, está germinando el verdadero agente de cambio, la relación”.

Por otro lado, es en el seno familiar, en la relación padres e hijos, donde los niños aprenden a vivir vinculados. Desde que nacemos no tenemos otra experiencia básica sino aquella que consiste en nuestra relación con otra persona, y a través de ella, nuestra relación con el mundo de las cosas. El ser humano es un ser en relación y esta relación es lo que llamamos amor. El “cachorro humano” es el mamífero que nace más indefenso, más dependiente, aquel que por mucho tiempo es incapaz de procurarse la alimentación y los cuidados primarios; dependemos del amor y el vínculo con el otro.

El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad, de su existencia. Es en este vínculo de amor, de sostén y de contención en el que el niño se va desarrollando e incorporando modelos de relación para su vida futura.

En la actualidad, los adultos estamos perdiendo de vista la importancia de los primeros vínculos afectivos, olvidando que somos nosotros los encargados de generar seguridad y confianza en nuestros hijos, somos nosotros el modelo de valor y amor que nuestros hijos necesitan para edificarse sólidamente … y si nosotros nos ausentamos de ese lugar, lamentablemente alguien lo ocupará, ya que nuestros hijos necesitan buscar ese modelo, ese espejo en el cual mirarse, esa guía para aprender y aprehender la vida.

Es por esto que en comunión con el lema del 7º Congreso Argentino de Padres, a realizarse el 20 de junio de 2009 bajo el lema de “Padres e hijos: la respuesta a un mundo en crisis”, considero imperioso volver nuestra mirada amorosa hacia nuestros hijos, estrecharlos en un abrazo y mostrarles una vez más cuánto los amamos. © www.economiaparatodos.com.ar

La licenciada Jorgelina Hernando es miembro del equipo de profesionales de la Fundación Proyecto Padres.


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