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jueves 27 de julio de 2006

Entretelones de la carne y algo más

Comprender la forma en que el INDEC elabora el Índice de Precios al Consumidor y la participación que tiene la carne en ese indicador es una cuestión esencial para entender las razones por las cuales el Gobierno se empeña en avasallar los derechos de propiedad del sector.

La exposición del tema de la carne requiere un minucioso esfuerzo por comprender las causales del problema. Refiero, así, a los tesones por arrojar luz intelectual, opuestos a la forma prismática que se usa para descomponer el argumento más perceptivo de la política económica del Gobierno. Si bien he puesto el foco sobre el sector ganadero y las carnes, dada la variedad de matices e importancia relativa que el problema de los precios ha tomado en los últimos meses, no abunda aclarar que el análisis puede hacerse extensivo a cada uno de los bienes y servicios sobre los que avanza el cúmulo de controles y restricciones públicas.

Desde esta perspectiva, resulta atinado no omitir una breve introducción acerca de la conformación de los índices de precios, eje central sobre el que versan las decisiones en torno del control de la inflación.

El INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), que depende de la Secretaría de Programación Económica del Ministerio de Economía de la Nación, es el organismo encargado de desarrollar la metodología y procedimientos vinculados a la determinación del Índice de Precios al Consumidor. Este índice denota la evolución de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de hogares situados en la Capital Federal y 24 partidos del Gran Buenos Aires, de acuerdo a lo que, en grado de detalle, se indica en la publicación “Metodología N° 13” del organismo.

Para explicarlo en forma sintética, cuando el número índice crece, el guarismo refleja una disminución en el poder de compra del dinero. En tanto, cuando el indicador se muestra sensible a la baja, en los términos que se aluden, los efectos se invierten.

Este número global, al que se arriba a través de la aglomeración de grandes cantidades de datos, involucra –en principio– dos tipos de riesgos principales: por un lado el de establecer una apropiada selección de los componentes y, por el otro, aunque ligado al anterior, el establecimiento de una ponderación estadísticamente relevante. En la actualidad, ambos parámetros han sido fijados en el año 1999, considerado a efectos ulteriores base de la ponderación de índice. Por el momento, y adrede por supuesto, no haré referencia a la peculiar interpretación del secreto de la información, que involucra otro tipo de riesgos no considerados a los efectos de la presente exposición.

En cuanto a su faz operativa, el estadístico fue inspirado en la clasificación de gastos de consumo de hogares, que se fundó sobre la base de Clasificación de Consumo Individual por Finalidades (OECD 1998). Resultaron de esta aplicación los siguientes criterios generales:
1. Agrupación por tipo de necesidad que se satisface con el gasto (por ejemplo, muebles, colchones y almohadas pertenecen al mismo grupo).
2. Separación entre bienes y servicios (por ejemplo, el servicio de reparación de automotores se separó de accesorios y repuestos).
3. Asociar por similitud de características físicas o funcionales (por ejemplo, sacos, camperas y trajes para hombre).

Esto ha significado la determinación de la siguiente configuración del índice: está conformado por 9 capítulos, los que a su vez se desagregan en 26 divisiones y, sucesivamente, en 65 grupos, 123 subgrupos, 182 productos y 818 variedades.

Por ejemplo, en el caso de las naranjas frescas, el sistema clasificatorio del IPC-GBA se presenta de la siguiente manera:
Capítulo: Alimentos y bebidas 1.
División: Alimentos 11.
Grupo: Frutas 115.
Subgrupo: Frutas frescas 1151.
Producto: Frutas cítricas 11512.
Variedad: Naranja 115121.

Así, entonces, con cada uno de los bienes y servicios codificados, incluido –claro está– el argumento de referencia.

Empero, que la carne haya tomado notoriedad en los últimos tiempos no es obra de la casualidad, sino fervientemente lo afirmo, es fruto de la causalidad. Obsérvese el siguiente cuadro. Una primera mirada da cuenta de que el capítulo de Alimentos y Bebidas, con una participación del 31,3%, es el de mayor entidad en términos absolutos y, además de esta característica notoria, goza de ciertas particularidades que cautivan la atención del controlador. Sobre ellas volveré en el próximo apartado.

Por su lado, si bien los capítulos de Transporte y Comunicaciones (17%) y Vivienda (12,7%) también muestran una importante participación relativa, ambos están fuertemente sujetos a regulaciones y subsidios. Prescindiendo de obvias aclaraciones por parte de los servicios de Transporte y Comunicaciones, sobre el capítulo de Vivienda daré dos explicaciones. Primero, la división Servicios básicos y combustibles para la vivienda integra el 34,88% del capítulo y registra un índice para el mes de mayo de 116,25. En tanto que la división Alquiler de vivienda, con el 35,44%, exhibe un índice para el mismo mes de 122,27. Ambos parciales frente a un índice general de 177,41 constituyen la razón por la cual se ha prescindido de nuevos artilugios para su contención.

Capítulo
Participación %
1. Alimentos y bebidas
31,3
2. Indumentaria y calzado
5,2
3. Vivienda
12,7
4. Transporte y comunicaciones
17
5. Gastos para la salud
10
6. Esparcimiento
8,7
7. Educación
4,2
8. Equipamiento y funcionamiento del hogar
6,5
9. Bienes y servicios varios
4,4


La carne vacuna se ocupa del 4,513% del universo en consideración, en tanto las carnes en general del 7,639%. Este detalle no resulta irrelevante por el siguiente motivo. Las medidas tomadas tienen por objeto sojuzgar el grupo de la carne vacuna. Sin embargo, la información que da a conocer mensualmente el INDEC involucra a toda la división de las carnes, con lo cual los efectos de las medidas se muestran atenuados puesto que se engloban en un número más general.

Así, por ejemplo, frente al IPC nivel general de 174,88 del mes de marzo, el índice de la división Carnes fue de 233,75. Para el mes de mayo, ambos valores son de 177,41 y 226,86, respectivamente. Dicho sea de paso, los puntos del capítulo Alimentos y Bebidas alcanzaron 200,71 y 201,05 para los meses antes aludidos.

En consecuencia, el capítulo 1 no sólo ha sido el de mayor incidencia en el IPC, dada su participación relativa, sino, además, también el de mayor índice, lo cual explica la estratégica mirada de los burócratas para ponerle freno a la inflación.

La triste historia reciente da cuenta de profusos episodios ocurridos desde noviembre último. Donde se sucedieron, entre otros incidentes, disposiciones de limitación del peso de faena, eliminación de reintegros a las exportaciones de carne y luego gravámenes a las ventas internacionales, “acuerdos” con frigoríficos para fijar precios, nuevas barreras como la creación del Registro de Operaciones de Exportación, suspensión de las exportaciones, reapertura parcial, precios de referencia, entre otras.

El sistemático avasallamiento de los derechos de propiedad del sector simboliza el escenario que prevalece y es una clara señal desde el Gobierno del ininteligible desorden que prevalece en la función pública. Promesas incumplidas de un plan ganadero que llegó tarde y no conforma agudizan la miopía que impide, o no quiere, ver más allá de un inmediato corto plazo.

La solidaridad de la Sociedad Rural Argentina respecto al paro de cuatro días iniciado por Confederaciones Rurales Argentinas es una clara muestra de que, lejos de solucionarse, el problema del campo manifiesta ribetes hasta ahora internalizados en la substancial merma de rentabilidad, que ha soportado estoicamente por el empresariado rural.

Pero la solución no ha de encontrarse por el lado del heroísmo, porque nadie va a poner en riesgo su patrimonio frente a los reiterados vaivenes de medidas y contramedidas que precarizan el clima de negocios. Por el contrario, intentarán convertirse a otras actividades donde el resguardo jurídico, político y económico brinde reglas más claras para incrementar y, eventualmente, preservar el acervo de activos. © www.economiaparatodos.com.ar




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