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Jueves 1 de abril de 2004

Fernando Navajas: “El gobierno es el único responsable de la crisis energética que estamos teniendo”

Desde hace dos semanas el sistema eléctrico está operando en su capacidad límite. ¿Cuáles son las causas por las que se ha desatado esta situación? ¿Qué nivel de responsabilidad tiene el gobierno? ¿Cuáles son las posibles soluciones? ¿Qué es lo que habrá que esperar que suceda en los próximos días? El economista Fernando Navajas explica en detalle estas cuestiones.

– ¿En qué contexto está usted viendo la crisis energética que tiene hoy la Argentina?

– Creo que se la puede mirar desde varios contextos. Desde una perspectiva propia de mercados energéticos y de desequilibrio, que tiene de trasfondo los cortes que estamos observando. Se la puede mirar desde una perspectiva más general, es decir, desde el problema de los contratos de los servicios públicos en el país. O se la puede analizar dentro del esquema general de política económica.
Desde este último esquema, yo le diría que da la sensación de que el gobierno jugó, desde el 2002, la apuesta de que la recuperación económica argentina le iba a ayudar en una estrategia de dilación de soluciones. O sea, en el sistema financiero, uno dejaba que los balances de los bancos se fueran acomodando con la recuperación económica. Por el flanco de la deuda externa, la recuperación y la apreciación cambiarían si se iban haciendo más favorables las formas en las que uno enfrentaba el default gigantesco que teníamos. Y en los mercados energéticos, esa receta no funcionó. Y no funcionó porque la Argentina, en enero de 2002, lo que hace es una cierta pesificación asimétrica, y no me refiero a la del sistema financiero, sino otra, la de los mercados energéticos.
El gobierno decide pesificar las tres etapas de producción, transmisión o transporte y distribución de gas y electricidad y dejar libre, sujeto a un control, el precio del crudo del resto de los combustibles líquidos. ¿Qué pasa? Las naftas se van para arriba, el gasoil se va para arriba, el GNC se va para arriba, el fuel oil se va para arriba. Todos los que son sustitos del gas empiezan a volar. Incluso la leña, que está dentro de un mercado relativamente competitivo, se va para arriba. Si uno mira hoy un valor en poder calorífico equivalente, son precios que están 5, 7 ó 9 veces por arriba de lo que está el precio del gas natural.
Todo esto hizo que empezara a funcionar un mercado de sustitución por el lado de la demanda que, junto con el crecimiento que se ha venido dando en las industrias, generó un desequilibrio muy grande. Entonces, ahora se está en una situación que se esperaba ocurriera recién en el 2005, 2006 o 2007. Pero no. La estamos pasando hoy.

– Pero, ¿qué es lo que pasa? Porque hasta ahora, según lo que uno había estudiado, uno de los sectores que mejor se había privatizado era justamente el sector energético.

– Sí, es cierto. Es el caso más eficiente y, de hecho, es un caso usado en el resto del mundo porque fue bastante bueno. Es curioso que este sea el sector que más problemas presente para ser resucitado en comparación de otros. Y la razón por la cual al gobierno le resulta más fácil negociar bilateralmente un contrato de agua, o hacer una red con alguna empresa aquí o allá, o, aún, de telecomunicaciones, es porque en el caso de la energía se trata de mercados, muchos mercados. Y por lo tanto, se necesita aplicar una lógica. Uno no se puede quedar a mitad de camino.
Uno puede hacer un monopolio, en el cual suprime la oferta y la demanda y es uno el que controla todo. En el otro extremo está el sistema de mercado. En el medio, cuando uno tiene desequilibrios, es muy difícil quedarse. El problema es que hay que ir o para un lado o para el otro. Yo creo que ahora estamos en un momento de bifurcación.

– ¿El problema principal está en el transporte y la distribución, o se concentra en la generación o producción general?

– En realidad, el problema está en todos lados. Hay problemas en las tres etapas. Hoy está condensado en la producción, pero está latente el problema del transporte que no se sabe cuándo se va a disparar. Puede ser ya, dentro de 6 meses o dentro de un año. Y el problema de distribución también lo tenemos. Es decir, lo que hoy se ve es la falta de gas, que es lo que explotó primero, pero esto no quiere decir que sea nuestro único problema.

– ¿Hoy el precio en la producción está regulado?

– El precio está pesificado. Era desregulado y fue intervenido por un decreto.

– Cuando era desregulado se negociaba en dólares –en ese momento pesos convertibles- y ahora se transformaron esos precios a pesos. Se estableció un precio y de ahí no se puede mover. ¿Es eso lo que ha sucedido en enero de 2002?

– Se pesificaron los contratos. Aquellos que fueron establecidos en ese momento fueron obligados a una pesificación. Esto se hizo en condiciones de mercado en las que la demanda había caído mucho, en una situación en la que no había posibilidad de exportar. Entonces, las empresas de gas, como éste es una mercancía que no es como el petróleo, aceptaron. Las condiciones de mercado probablemente ayudaban en ese momento para que se pudiera hacer eso. Pero por un rato. No se puede sostener 2 años.

– Ahora, si se duplica el precio del gas… Imagínese que hoy mejorara, que subiera… ¿al otro día tendríamos gas?

– No. Lo que en todas las industrias sucede, y ésta no es la excepción, es que uno tiene que separar lo que es oferta del corto plazo de lo que es oferta de largo plazo. Es como si yo le dijera que usted ha destruido la industria avícola, se acabó con todos los criadores de pollos y, por tanto, no quedan pollos en Argentina. Obviamente, va a haber un exceso de demanda de pollos con respecto a la oferta que se tiene. Entonces, usted cambia, aumenta el precio de los pollos.¿Al otro día aparecen los pollos? No. Lo que va a tener que hacer es respetar el ciclo de producción.
Todas las industrias tienen un ciclo de producción y la energética no escapa a la regla. La industria energética tiene una oferta de largo plazo que se va a ir acomodando, como lo ha hecho hasta ahora, sobre la base de señales, y tiene una oferta de corto plazo que puede responder.
Por eso, las crisis energéticas, una vez que entran en el radar, precisan tiempo para reponerse y construir capacidad. Porque no se puede poner un generador de un día para el otro. Brasil, cuando le explotó la crisis, tenía un esquema para empezar a generar y los generadores que puso tardaron 9 ó 10 meses para ponerse en funcionamiento.
En este momento, lo que hay que hacer es dar señales apropiadas. No se puede caer en la trampa de pensar que cuando uno no libera el precio es mejor porque tiene las cosas controladas. En realidad, lo que debemos hacer es, como le dijo, empezar a dar las señales correctas para que la oferta de largo plazo empiece a funcionar y, al mismo tiempo, trabajar sobre el lado de la demanda.

– ¿Cree que aumentando el precio del GNC, racionando el consumo o no exportando a Chile, de todas formas es altamente probable que haya cortes de energía al sector industrial y que, inclusive, los haya en los domicilios?

– El problema que tenemos ahora es que se pesificó todo y el gas viene en aumento. No es cierto que no había oferta. La oferta de gas viene subiendo, basta con fijarse en el año 2003 en el que hay un récord histórico de producción: 50.000 millones de metros cúbicos. Lo que ha ocurrido es que se tenía un exceso de capacidad, en términos de lo que se podía producir y la demanda acompañó eso, por la fenomenal distorsión que se había generado –todos se pasaron masivamente al GNC-. Pero la Argentina precisa gas, además de para cubrir esa demanda, para generar energía eléctrica. El 50% de la energía eléctrica se produce a partir de gas. Es decir, para tener luz hay usinas que trabajan a gas. Eso es lo que está generando el problema ahora.
Sin embargo, yo me temo que la situación no se resuelve generando de la noche a la mañana una suba de precios. Eso es una condición necesaria para mejorar las señales, pero no resuelve el problema.
Además, hay que tener cuidado porque la suba de precios es complicada. Uno tiene un trípode en esta historia. Por un lado está el problema económico-financiero, el hecho de que en este sector energético se tienen muchos precios que están por debajo de los costos económicos de funcionamiento. Por otro lado, se tiene un problema legal porque hay muchos juicios en el exterior. Y en tercer término, se tiene un problema político y social, porque hay restricciones a la suba de precios, en tanto no se quieran tener consecuencias políticas o sociales. Entonces, manejar estas tres cuestiones implica elaborar un plan bastante ambicioso, y por ahora ese plan ha estado en silencio. Durante dos años el gobierno no lo ha tenido y él es el único responsable de la crisis que estamos teniendo.
Ahora lo que hay que tratar de hacer es “no llorar sobre la leche derramada” y ponerse a trabajar para evitar mayores consecuencias en esta crisis. © www.economiaparatodos.com.ar




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