Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

jueves 2 de abril de 2009

Incidencia de las tradiciones seculares (nota IV de IV)

La existencia de severas reglas extraeconómicas, basadas en tradiciones morales, es un profundo escudo protector frente a la crisis económica.

En un primer artículo, pudimos advertir que la crisis financiera mundial era la crisis de un capitalismo sin reglas morales (nota I). Luego, examinamos las permisivas reglas progresistas que gestaron este inmenso tembladeral (nota II). Seguidamente, reflexionamos sobre el proceso que empuja al mundo hacia una gran depresión por pérdida de confianza (nota III). Ahora, presentamos casos particulares de países que no tienen crisis bancarias al modo y con la magnitud de EE.UU. y la Unión Europea.

Ello no significa que sean ofrecidos como ejemplos a seguir, sino que nos inducen a pensar cómo la existencia de severas reglas extraeconómicas, basadas en tradiciones seculares de tipo moral, sirven para preservarnos de catástrofes semejantes a las que estamos presenciando contemporáneamente.

Países sin crisis bancarias

La caída de la actividad económica y del comercio mundial está alcanzando a todos los países del mundo, cualquiera sea su sistema económico, su organización social o su régimen político. Pero, paradójicamente, no en todos los países se producen crisis bancaria como las que afectan a EE.UU. y Europa.

Las áreas económicas que hasta ahora están a salvo de crisis financieras extendidas son sumamente importantes:
1º. La región China del Renminbi
2º. El área de influencia de Japón
3º. El mundo árabe islámico

Región china del Renminbi

Debemos recordar que la moneda china es el Renminbi compuesto de la siguiente manera: 1 yuan = 10 jiao = 100 fen. Su actual cotización es de 6,84 yuan x u$s. El sistema bancario chino sirve a 230 millones de personas, pero hay 1.105 millones de chinos no bancarizados. Su economía se apoya en la estabilización de precios con una inflación que oscila entre 2,8 y 4,1 % anual, lo cual indica una prudente política monetaria.

El dirigente de la economía china, Wen Jiabao, miembro del buró del Partido Comunista Chino fue quien lideró la gran reforma bancaria de 1999, que consistió en lo siguiente:
1º. Rescate de las carteras bancarias morosas e insolventes.
2º. Creación de 4 compañías estatales para liquidarlas.
3º. Control interno del Banco Popular de China a todos los bancos.
4º. Fuerte aumento del encaje por depósitos a la vista y una apreciable reserva legal con fondos líquidos.
5º. Los funcionarios bancarios son empleados del Estado y están sometidos a disposiciones penales por mal desempeño.
6º. Los delitos bancarios se sancionan con prisión, pudiendo llegar a la pena de muerte. En tal caso, la familia del condenado debe pagar las balas.
7º. Se permite una alianza con bancos extranjeros inferior al 20%.

Área de influencia de Japón

Salvo el caso del Sumitomo-Mitsui Banking Corporation, que opera en EE.UU. y que ha quedado contaminado por las prácticas financieras americanas, los demás bancos japoneses no tienen problemas de salvataje financiero. Pero entre 1991 y 1997 pasaron por una grave crisis bancaria.

El sistema feudal de empresas, organizado en Japón bajo las formas de Keiretsu y Zaibatsu, fomentaba que los bancos financiaran pérdidas industriales con préstamos a tasa cero. Los bancos formaban parte de directorios en gigantescos conglomerados de industrias, comercios y empresas de trading.

Esas pésimas reglas feudales, unidas al encarecimiento de la mano de obra japonesa en relación con los bajos salarios de China y Sur Corea más el fenómeno de la bandada de patos, producido por empresas de alta tecnología que levantaban vuelo de Japón y se instalaban en China, provocaron una seria crisis bancaria e impidieron el reintegro de los depósitos a los ahorristas. Hubo casos de corralitos y de airadas protestas de inversores, como Argentina en 2001.

En 1995 se hizo cargo del gobierno el, primer ministro Ryutaro Hashimoto, a quien todos designaban como el último samurai. Hombre disciplinado, experto en ciencias marciales e imbuido de los principios morales “shintoistas” dispuso seis grandes reformas. La primera en la gestión y administración del Estado, la segunda en el sistema impositivo, la tercera en bancos y entidades financieras, la cuarta en el sistema de previsión social para la vejez, la quinta en la estructura feudal de los conglomerados empresarios y la sexta en la educación para la ciencia y la tecnología.

La ley Hashimoto para bancos dispuso:
1º. eliminar el régimen de Keiretzu y Zaibatsu,
2º. elevar los encajes en efectivo de depósitos a la vista,
3º. prohibir toda operación especulativa en bancos,
4º. cambiar los criterios para evaluar activos bancarios en base al principio shinto: “no estar limpios y ocultar la verdad, es horrendo”
5º. liquidar bancos que tenían malos activos aplicando el principio shinto: “de la muerte puede volverse, porque no es eterna, del deshonor no se vuelve jamás.”
6º. emitir deuda pública para compensar activos y rescatar las inversiones de los depositantes.

En las actuales circunstancias, Japón atraviesa una fuerte caída de las exportaciones con serios problemas para las empresas industriales, pero como consecuencia del blindaje proporcionado por la ley Hashimoto, no está padeciendo una crisis bancaria similar a la que afecta a EE.UU. y la Unión Europea.

Mundo árabe islámico

La banca árabe islámica, es tan poderosa como la banca europea y en los últimos tiempos ha concurrido en ayuda de Holanda para rescatar el banco ING y también a grandes bancos Suizos como el UBS y el CS.

La banca árabe islámica se rige por la “Shari’ah” (ley del Corán) que prohibe la “riba” o sea todo acto de usura o préstamo a interés. Para el mundo árabe la “riba” representa lo opuesto del comercio, es la corrupción del comercio.

Algunos bancos como el Gulf Bank of Kuwait, que operan en el mundo occidental, están exceptuados de estas reglas y han pasado por serios problemas de solvencia.

La banca árabe islámica recibe depósitos y hace préstamos pero no puede pagar ni cobrar intereses. Cuando la violación de la regla es muy grave se puede llegar hasta la mutilación de la mano del banquero. Que sea la mano, el antebrazo o el brazo entero depende de la gravedad del delito

Los vehículos financieros de la banca árabe islámica son numerosos, pero los más comúnmente usados son:
1º. al wadi’ah: es un depósito de dinero para proteger los fondos que pueden ser retirados o transferidos a otros beneficiarios.
2º. mudaraba: es otro tipo de depósito donde el depositante participa de la ganancia o pérdida de algún deudor del banco.
3º. murabaha: préstamo que se solicita al banco para que adquiera un bien y lo revenda al precio pactado previamente, cargando gastos y ganancia.
4º. iyarah: crédito solicitado al banco para que compre un inmueble y lo alquile a un precio determinado.
5º. qard-al-hassan préstamo benévolo que se solicita al banco, librado al favor de Aláh.
6º. mucharaka: acuerdo realizado con el banco para que participe como socio en una sociedad de capitales, compartiendo beneficios, gastos financieros y corriendo el riesgo del negocio.

Como puede verse, el depositante de dinero en un Banco islámico, está vinculado con el riesgo que sus ahorros tienen al ser prestados a un tercero. Por eso mismo es casi imposible una corrida bancaria. El Banco es un gestor, nunca un deudor de sus depositantes. Si no hay confianza, no se depositará nada.

El regreso a las reglas morales

Al igual que en 1929, hasta que no se establezcan severas reglas de confianza y disciplina, basadas en criterios éticos, para poner en caja la actividad bancaria y financiera, no será posible restaurar la confianza pública.

Ese es el fundamento de la propuesta que el senador Mc Cain ha hecho recientemente en EE.UU.: “El gobierno debe permitir que algunos de los grandes bancos estadounidenses cierren sus puertas. Así como han liquidado a los chicos, cierren también a los grandes y no les permitan hacer nuevos negocios. Tenemos que enterrar a los malos bancos y enviar un fuerte mensaje al mercado. Lo mismo habría que hacer con General Motors. Que se ponga bajo la protección de la ley de bancarrotas y se reestructure. Sería la mejor opción para su recuperación a largo plazo a fin de que emerja mejor, más fuerte y en versión reducida”.

De nuevo resuenan las advertencias de James M. Buchanan, Nobel de Economía 1986: “En la vida social y económica necesitamos reglas morales porque sin ellas la vida sería salvaje, solitaria, miserable y corta. Las reglas morales definen los espacios privados dentro de los cuales cada uno de nosotros puede llevar a cabo sus actividades con seguridad y sin temor”.

No importa si las reglas son establecidas por los propios agentes económicos, por los operadores del mercado, por el Estado o por los usos y costumbres internacionales. Lo esencial es que las reglas tengan una base moral de justicia y equidad, que impidan que el más grande imponga su poder a los más pequeños, que sean simples y efectivas y que su incumplimiento sea sancionado.

Friedrich August von Hayek, Nobel de Economía 1974, nos enseñaba en su libro póstumo que: “Las tradiciones morales seculares están inscriptas en lo más profundo de la conciencia humana, entre el instinto y la razón. Gracias a las pautas de comportamiento que esas tradiciones prescriben, se ha permitido la supervivencia de los seres humanos en nutridas poblaciones, lo que ciertamente no es poco. Por el contrario, son infinitos los indicios de los más resonantes fracasos cuando alguien intenta alcanzar su propia felicidad contrariando las tradiciones morales”.

Estas son las lecciones de la temible crisis financiera que se ha diseminado por el mundo. © www.economiaparatodos.com.ar

Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad.

\"\"
Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)