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viernes 5 de febrero de 2016

Inicio de clases, el mismo cuento de siempre

Inicio de clases, el mismo cuento de siempre

Mª Eugenia Vidal tendrá el mismo problema de siempre, porque desde tiempo inmemorial, el sindicalismo docente amenaza con emplear la táctica de chantaje. Esperarán el comienzo de clases para plantear exigencias salariales desmedidas, amenazando con no empezar los cursos académicos. Así pondrán en estado de desesperación a los padres de familia, que no sabrán qué hacer, y presionarán al gobierno para lograr aumentos de remuneraciones. Con lo cual perfeccionarán  la coacción consistente en provocar un daño a terceros inocentes para obligar a la gobernadora a actuar conforme con sus intereses.

LOS VERDADEROS MAESTROS.

Esa táctica gremial arrastrará a una multitud de buenos docentes, que no quisieran participar de esta vergonzosa “lucha de clases” porque ensucia la dignidad de su vocación por enseñar.
Los verdaderos maestros sienten hondamente esta vocación. Que es la natural inclinación a brindarse a sus alumnos con auténticas obras de misericordia: instruir al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir a quienes se equivocan, transmitir criterios para conducirse en la vida, enseñarles  a descubrir la verdad y la belleza, mostrarles cómo discernir el bien del mal y consolarlos cuando estén tristes.

Todo  eso está contenido en la misión docente. Por eso, antiguamente, se  decía que el magisterio era un sacerdocio. Y sigue siéndolo, aunque amortiguado.

Políticos y  comentaristas aficionados, suelen repetir que la escuela debe contener. Lo cual es un profundo error. Contener significa encerrar y sujetar el impulso mental de un niño o reprimir sus sentimientos naturales.
La escuela tiene que expandir, es decir extender y ampliar el pensamiento para que la mente del niño pueda formar y relacionar ideas permitiéndole conocer y dominar la realidad.

Esa expansión se logra brindando instrucción con contenidos actualizados, formando el pensamiento y juicio crítico, desarrollando la inteligencia práctica, educando la voluntad, transmitiendo conocimientos racionales  y expresando ideas con claridad y elegancia de manera oral y escrita.

Expansión y no contención es lo que deben esperar y exigir los padres a la escuela.

GREMIALISMO Y  BUROCRACIA DOCENTE

En estos tiempos de confusión de ideas y de reclamos airados, tanto los sindicatos como los funcionarios parecen no tener conciencia de que están jugando con lo más sagrado que puede tener una nación: el futuro de nuestros hijos.

El gremialismo, porque contribuye con  su granito de arena en la tarea de demoler la tradición cultural e impedir la construcción de personalidades equilibradas en nuestros niños. Pareciera que entre civilización y barbarie, eligiesen esta última. Juegan con las palabras y los gestos, juegan con el presupuesto y los niños, haciendo como que enseñan pero sin formarlos.

Por su parte, la burocracia docente enquistada en los ministerios no deja de aportar lo suyo, con malos hábitos administrativos que parecen una comedia de enredos más que el intento de poner orden en la educación, establecer respeto, exigir disciplina y lograr resultados eficaces.

Ambos pretenden mantener el statu-quo. Nunca la burocracia de ningún gobierno ha propuesto  ideas claras y simples para poner fin a nuestra decadencia educativa. Y así nos va.

El Gobierno, únicamente se atiene a gastar, comprar computadoras, discutir paritarias, nombrar docentes partidarios, financiar algunos programas televisivos y acumular exigencias pedagógicas absolutamente improvisadas; todo lo cual impide desarrollar las cuestiones esenciales de la educación en un momento histórico crucial.

Habrá que insistir. Los políticos no educan ni saben hacerlo;  educan los padres y luego, en menor medida, los maestros y profesores. Los políticos sólo tienen que ocuparse de financiar el derecho a la educación de los
niños.

LA ESCUELA DE LA DECADENCIA.

Ahora nos encontramos frente a un cerco estratégico de disputas gremiales y decadencia pedagógica, matizado con estatutos docentes que impiden toda flexibilidad para conseguir la excelencia en educación. Por eso, estamos obligados a dar esta batalla del cerco y tratar de romperlo, sin masacrar a los docentes, para liberar a los niños en edad escolar que son mantenidos como rehenes.

Para lo cual hay que postular una nueva organización de la enseñanza con ideas liberadoras. Tales soluciones se han encarado exitosamente en varias naciones, como Suecia y los países nórdicos presentados como ejemplos a imitar.

Se trata de convertir la escuela de la decadencia en la escuela del esplendor, mediante una nueva organización, mejores prácticas educativas y una supervisión más directa. Para ello debemos desarmar la burocracia docente, restaurar el respeto y veneración que merecen los maestros  y potenciar el derecho de padres responsables a elegir la educación de sus hijos.

Para lograrlo no es necesario crear nuevos impuestos ni aumentar el gasto educativo sino utilizarlo mejor. Hay que desmontar paso a paso la concentración de poder burocrático  y el monopolio del poder gremial,
descentralizar la toma de decisiones, animar a que los docentes sepan administrarse, enseñarles a pensar, estimular las iniciativas locales, eliminar prácticas abusivas que otorgan privilegios irritantes y prestigiar
la tarea de los buenos maestros y profesores.

EL HOGAR ES LA PRIMERA ESCUELA.

En primer término, debemos restaurar la autoridad ejemplar de los padres sobre sus hijos. Dicho de manera lisa y llana, si los niños no aprenden el respeto en casa, los padres no pueden culpar a nadie, excepto a sí mismos.
En última instancia el mal comportamiento de los niños, es el resultado de no brindarles buena educación en el hogar y no prepararlos para ejercer el libre albedrío cuando adultos.
La misión más importante y esencial de los padres consiste en pasar la batuta y transmitir la «tradición moral» a sus hijos, eso que los antiguos griegos llamaban “la sindéresis”.
Pareciera que hoy los padres han claudicado de su deber. No les enseñan a respetar a los mayores, no les dan buen ejemplo, no corrigen sus malos hábitos, no les transmiten principios ni valores éticos, no les exigen
reglas de conducta, no les enseñan a evitar el peligro ni alejarse de las malas compañías. Por comodidad, los dejan hacer.
Tampoco saben  que a los niños hay que hacerles adquirir “afectos ordenados” y  “sentimientos justos”, para que sepan apreciar todo lo que sea bueno y bello  mientras que sientan aversión por todo lo malo y feo.
Luego -mediante el uso de la razón- cuando adquieran el pensamiento reflexivo tendrán formada una recta conciencia.  Si los niños no fuesen educados de esta manera por sus padres, posiblemente terminarán
justificando la corrupción y enrolándose en ella, porque jamás habrán visto ni avanzado por el recto camino.

LA ESCUELA DE GESTIÓN AUTÓNOMA.
Para reemplazar la escuela de la decadencia por la escuela del esplendor el nuevo gobierno de Mauricio Macri y los gobiernos provinciales, como el de Mª Eugenia Vidal, podrían plantear este proyecto a todos los padres de alumnos y a los buenos docentes que aún están anhelantes de una redención educativa.
1° Hacer la sumatoria de todas las partidas, subpartidas y adicionales que, por todo concepto estén destinados a la educación primaria por un lado y a la secundaria o especial, por otro lado, incluyendo sueldos, aportes jubilatorios y obras sociales, gastos de mantenimiento, partidas de reparación edilicia, instalaciones de aguas corrientes, desagües y cloacas, luz eléctrica, gas, calefacción y teléfonos, compras de insumos, mobiliario, papelería y libros.
2° Dividirlo por el número de alumnos inscriptos actualmente, en ambos niveles, tanto en escuelas públicas, privadas o mediopensionistas.
3° Seguramente el resultado medio para todo el país sería aproximadamente de $ 18.000 mensuales  en la primaria y de $ 26.000 por mes en la secundaria. Lo cual parece harto suficiente.
4° Disponer un registro de docentes y auxiliares de docencia registrados en todas las jurisdicciones, estableciendo cierto plazo para que opten por estar incardinados en un establecimiento determinado. Incardinarse significa que un maestro o profesor están vinculados o incorporados de manera permanente a cierta unidad escolar organizada.
5° A partir de ese momento ya no habría ningún docente o auxiliar dedicado a tareas teóricas  reales o simuladas, ocupado en planificación pedagógica dentro de los ministerios o sueltos en algún ignoto despacho
administrativo, salvo el cuerpo de Inspectores de supervisión escolar.
Todos los demás tendrán que estar ubicados en colegios donde los acepten.
6° El ministerio nacional y los ministerios provinciales procederían a estudiar y preparar el Estatuto-tipo de “Escuela Públicas de Gestión Autónoma” (EGA), común para todos. Esas escuelas gozarían de exención total
de impuestos directos e indirectos como ser: IVA, Débitos y créditos bancarios, Internos, Sellados, Aduaneros, Recargos de importación, Ingresos brutos, ABL, Inmobiliario, Derechos de registro e inspección y otros por el estilo. Las actuales escuelas privadas gratuitas con subvenciones oficiales podrían optar por adherir sin restricciones a este sistema o continuar con el régimen vigente.
7° El Estatuto-tipo establecería la constitución de asambleas de padres y docentes sin necesidad de quórum mínimo en segunda convocatoria, la elección del Director  y autoridades escolares, la formación de un Consejo Directivo  y la designación anual de auditores externos  que podrán ser reelegidos. También exigiría llevar registros contables  según un Plan de Cuentas unificadas, la presentación de memorias y balances anuales auditados y la convocatoria a asambleas ordinarias en fechas determinadas.
La Dirección gozaría de total autonomía para disponer de los recursos destinándolos al pago de gastos corrientes, mantenimiento, reparaciones, inversión en instalaciones, equipos y mobiliario, honorarios profesionales, salarios y cargas previsionales. Estas Escuelas Públicas de Gestión Autónoma (EGA) estarán sujetas a inspecciones regulares  o sorpresivas dispuestas por los ministerios respectivos. Además deberán admitir una evaluación  anual similar al Informe PISA (Programme for International Student Assessment) basado en el análisis del rendimiento de alumnos. Con sus resultados el ministerio respectivo procederá a preparar un ranking de establecimientos  para su inmediata publicación. La asignación de sueldos, adicionales, permisos de ausencias justificadas, licencias y enfermedades, liquidación de haberes y pagos relacionados con el personal docente o auxiliar será acordada en cada unidad escolar, dentro de los requisitos generales establecidos por el Ministerio de Educación correspondiente.
8°  A partir de allí, se emitirían talonarios de “vouchers escolares” con 14 cheques por cada alumno inscripto (1 por cada mes y 2 por medio-aguinaldo) a la orden conjunta o indistinta del padre y madre respectivos, sólo extensibles y pagaderos a favor de una Escuela Pública de Gestión Autónoma (EGA) en cualquier banco del país. Esos cheques no podrán ser endosados ni transferidos sino depositados en la cuenta a cuya orden están extendidos.  Serán los padres, no el ministerio de Educación, quienes pagarán las mensualidades al Colegio.
9° La Dirección de la Escuela, con aprobación del Consejo Directivo establecerán un Reglamento de Funcionamiento Docente y de Disciplina Escolar, dentro de los lineamientos establecidos por los respectivos
ministerios de Educación. A los padres de alumnos se entregará un ejemplar del Reglamento y para inscribir a sus hijos deberán firmar la aceptación del mismo.
10° A medida que los establecimientos públicos o privados se vayan adhiriendo a este sistema, se emitirán los “vouchers escolares” y se darán de baja las partidas previamente relevadas, de manera que cuando todas las escuelas queden dentro de este Régimen, ya no existan otras partidas presupuestarias más que para atender los gastos internos de los ministerios y el conjunto de talonarios emitidos a favor de los padres de alumnos inscriptos.
11° Desde la institucionalización de este sistema, quedarán derogados todos los Estatutos Docentes vigentes en distintas jurisdicciones. La parte razonable de los mismos estará incorporada en los Estatutos de las EGA y el Reglamento de Funcionamiento Docente ya mencionados.
12° Para la construcción o remodelación de los edificios escolares, se deberán requerir permisos previos otorgados por las Direcciones Provinciales de Arquitectura Escolar, que publicarán un Manual de Proyectos y Guía para Rehabilitaciones de Escuelas Públicas de Gestión Autónoma (EGA).
13° Los contribuyentes  de todo tipo que liquiden impuestos a las ganancias o a la ganancia mínima presunta, podrán destinar hasta el 15% de dicho importe a la construcción de edificios escolares debidamente aprobados por las Direcciones de Arquitectura Escolar. No podrán imponer otras condiciones más que un control de dirección y ejecución de obras a su cargo.
14° Los ministerios de educación quedarán liberados de la parafernalia de controles  de ausencias, traslados, permisos, licencias, certificados médicos, reemplazos y faltantes. Podrán dedicarse a reunir anualmente un
calificado grupo de investigadores, profesores  y científicos locales o extranjeros para que preparen y actualicen  la ”Guía de contenidos” en materias con metodologías duras a fin de que los profesores y padres sepan qué es lo que deben enseñar y exigir.  En todos los casos, el contenido curricular tendrá una importancia superlativa respecto de los tediosos y estériles cursos de de planificación pedagógica o seminarios de actualización didáctica, todo lo cual quedará en manos de  maestros y profesores según sus saberes, posibilidades y hábitos docentes.
Así, con medidas prácticas, que conseguirán la amplia aprobación popular y la adhesión de los verdaderos maestros, podremos desmontar sin riesgo de explosión, las minas sembradas en el sistema educativo por largos años de desidia, demagogia, politiquería y abulia institucional. Habremos puesto fin al proceso de decadencia intelectual y  recuperado el prestigio internacional del que gozamos durante largos períodos de nuestra historia.
Educar al soberano volverá a ser una realidad tangible, como lo quiso Sarmiento.