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Jueves 3 de julio de 2008

Kirchner no leyó a Adam Smith

Hace ya varios cientos de años, el economista inglés explicó que el afán de obtener renta es el factor que motoriza la generación de riqueza. En la Argentina todavía no se entendió el concepto.

El conflicto entre el kirchnerismo y los productores agropecuarios se desencadenó porque el gobierno sostiene que los ruralistas obtienen una “renta extraordinaria” a la que pretende “redistribuir” por medio de la aplicación del sistema de “retenciones móviles”. En la consideración del kirchnerismo es ilegítimo que un sector –en este caso, los productores agropecuarios- obtenga tan elevado nivel de ganancias y por eso el gobierno se atribuye a sí mismo el derecho a asumir el papel de agente “redistribuidor”. El interrogante que cabe plantearnos y someter a análisis es cuáles son las consecuencias de esa política.

Adam Smith explicó –no la semana pasada sino en 1776- que el afán de obtener renta es el factor que motoriza la generación de riqueza. Los individuos que ganan dinero, al estar dispuestos a consumir nuevos bienes con ese dinero del que disponen, abren oportunidades para que se produzcan esos nuevos bienes que serán adquiridos con el producto de aquella renta inicial. De ese modo, quienes produzcan esos nuevos bienes obtendrán a su vez su propia renta, la cual estará disponible para ser empleada en nuevos consumos que podrán ser ofrecidos por otros individuos que aspiren a obtener su propia renta y, de ese modo, el ciclo económico va realimentándose espontáneamente a sí mismo, haciendo que la producción de riquezas se amplíe y que las rentas vayan llegando a todos los habitantes de la sociedad.

La política que el kirchnerismo pretende aplicar contraría las ideas de Adam Smith. Seguramente, el doctor Néstor Kirchner no simpatiza con el escocés. No por eso, sin embargo, las ideas de Smith dejan de ser válidas y el acto de contrariarlas provoca efectos opuestos a los que se procura obtener. El resultado práctico de la aplicación de ideas opuestas a las desarrolladas por Smith es el empobrecimiento generalizado de la sociedad. Si se quiere alguna prueba, véase el desarrollo de la economía argentina desde 1946 a la fecha. Si se quiere alguna prueba en sentido opuesto, véase la evolución de la economía de los países que se atuvieron a los principios expuestos por Adam Smith. Los hechos, los resultados estadísticos son tan elocuentes que huelga cualquier comentario.

En la práctica, la política promovida por el kirchnerismo provocará que, de aquí en más, la inversión en siembra tienda a decrecer porque, al apropiarse el estado de la renta de los productores agropecuarios –que seguramente no leyeron a Adam Smith pero actúan como él explica que lo hacen los seres humanos- estos carecerán del estímulo para concentrar sus esfuerzos en producir riqueza. El resultado práctico –no deseado pero inexorable- de la política del gobierno será que no tendrá la oportunidad de redistribuir la renta porque, como la inversión en siembra será mucho menor –ya que al no haber perspectivas de renta no hay estímulo para producir- la riqueza generada por el campo también será proporcionalmente menor.

Tal vez el gobierno consiga que el Congreso sancione el sistema de retenciones móviles establecido en el Decreto 125. Lo que el kirchnerismo no va a lograr es que los principios establecidos por Adam Smith dejen de tener vigencia. La conducta humana se rige por pautas que son inmutables. El pensamiento de Smith es una aplicación de los principios generales e inmutables de la conducta humana al ordenamiento económico. Por eso los países que se organizan conforme a esos principios progresan sostenidamente. Los países –como Argentina- que intentan contrariar esos principios, se empobrecen. Kirchner está eligiendo contrariar los principios establecidos por Smith. Por lo tanto, la situación económica de nuestro país tenderá a empeorar.

No hay perspectivas de que el gobierno kirchnerista modifique su posición. No es probable que Kirchner esté dispuesto a dedicarle tiempo a la lectura del “Tratado sobre la riqueza de las naciones”. Es verdaderamente lamentable que así sea porque todos los habitantes de Argentina deberemos pagar las consecuencias del desconocimiento de Néstor Kirchner sobre los principios fijados por Smith.

El resultado práctico de la aplicación del sistema de retenciones móviles será una merma en el bienestar general de la sociedad. Esto es lo contrario de lo que el gobierno procura lograr pero no es imprevisible que suceda y, por lo tanto, se podría evitar si se aplicaran políticas opuestas a las que el kirchnerismo promueve. Lamentablemente, sin embargo, es inimaginable que esto vaya a suceder.

Esa merma en el bienestar general de la sociedad probablemente tenga consecuencias políticas. De hecho, las encuestas reflejan una ostensible caída en la imagen del gobierno y de sus principales representantes. No olvidemos que el año que viene hay elecciones. ¡Qué sorprendente que un gobierno con tanta adhesión popular termine dilapidando su capital político por ignorar las enseñanzas de Adam Smith!

Seguramente Kirchner no leyó a Adam Smith pero sí a Marx y a Keyness. Esto tiene su precio. Lamentablemente, esta es una factura de la que tendremos que hacernos cargo entre todos. Aprendamos, al menos, cuando haya futuras elecciones, que debemos preguntarles a los candidatos qué libros leyeron. Quizá así logremos evitar a los que siguen a falsos profetas. © www.economiaparatodos.com.ar


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