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Viernes 30 de enero de 2015

La deuda griega (y la argentina)

La deuda griega (y la argentina)

El vicepresidente del CDU en el Bundestag (Parlamento), Hans-Peter Friedrich declaró que: ‘Los griegos tienen derecho a votar por quien quieran, pero nosotros tenemos el derecho de no financiar la deuda griega’

Recuerda que los griegos tienen que pagar las consecuencias de sus errores y, por tanto, no cargar a los alemanes con el peso de la factura.

Resulta muy difícil, visto desde una perspectiva ética y moral, estar en desacuerdo con Hans Friedrich pero también cabria preguntarse hasta que punto hay responsabilidad del pueblo por los errores cometidos por las dirigencias políticas.

Podría argüirse que los “acreedores” también tienen su culpa ya que, como ocurrió en la Argentina, la mayoría de las veces sabían cuando menos que estaban negociando la concesión de créditos con dirigencias políticas incompetentes y también corruptas y que en general los créditos se destinaban a financiar “gasto”.

En esos casos cuando los créditos provinieron de estados, también sus dirigencias políticas estaban defraudando a sus propios ciudadanos, en el caso alemán, como el de otros estados europeos incluido el FMI, no fueron los ciudadanos los que dieron los prestamos, fueron sus dirigencias.

Como vemos podríamos llegar al punto que tanto en el caso de acreedores y deudores fueron los pueblos víctimas de sus políticos y de sus políticas.

El ministro alemán de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble dijo que: «Cada nuevo gobierno debe cumplir con los compromisos contractuales acordados por su predecesor.” «Debemos darnos cuenta de que los griegos no están sufriendo por decisiones adoptadas en Bruselas, en Berlín o en alguna otra parte, sino por los fallos de las élites en Grecia durante muchas décadas”, le faltó decir cómo había dicho el ex Secretario del Tesoro de G Bush Paul O’Neill, porque motivo los carpinteros y plomeros de los EEUU pagarían la irresponsabilidad de quienes prestaron dinero a la Argentina y a quienes tomaron ese dinero.

Ahora bien cabe preguntarse esos “…fallos de las elites de Grecia…” y agrego de Argentina, como de otros países “deudores” ¿no eran conocidos…?

Parecería que la cuestión era otra y la cosa era financiar los gastos de los griegos y valdría para los argentinos, para que compraran y gastaran en los países llamados desarrollados y con ello mantener niveles de crecimiento o evitar retrocesos y una seudo y pasajera sensación de bienestar en los pueblos deudores.

En el caso de Grecia ese proceso se vio favorecido por la existencia del euro y en argentina antes por la famosa “tablita cambiaria”, luego por la convertibilidad y finalmente por un tipo de cambio irrealmente bajo.

Lo que suena como antiestético económicamente es precisar qué nivel de razonabilidad tiene que GRECIA y ALEMANIA tengan la misma moneda.

No podemos obviar la diferencia de tamaño y densidad de la económica de un país con la del otro y estas diferencias le debe hacer muy difícil al BCE no ya establecer metas de “inflación europeas” sino también políticas monetarias.

El sistema anterior de la serpiente monetaria parecería más realista y conveniente especialmente para los países con economías menos desarrolladas.

Lo cierto es que estas cuestiones poco tienen que ver con izquierdas o derechas ya que hay claras evidencias de países en los cuales tanto las derechas como las izquierdas hicieron verdaderos desaguisados. Tantos o más errores han sido cometidos en el nombre de la izquierda durante el siglo XX y del progresismo tipo “k”, agregaría.

En mi opinión, como decimos los abogados, hay culpas concurrentes por parte de acreedores y deudores, pero bajo un denominador común la falta de vocación de servicio por parte de los políticos y la ejecución de políticas que solo tienden a responder a las encuestas o reclamos de la gente que si bien rinden votos en lo inmediato colapsan en el mediato tiempo.

Steve Jarding escribía en el diario “El País” “A lo largo y ancho del mundo, los presuntos líderes políticos, sencillamente, han dejado de liderar los procesos para poder resolver los calamitosos problemas que padece el planeta —ni siquiera los más elementales— como representantes que son de las amplias mayorías que los han elegido….ya que lo que más (les) preocupa es encontrar tiempo para poder dedicarse a sus propios intereses, muchas veces alejados de lo que entendemos por servicio público”

Los griegos como los argentinos tenemos que afrontar el costo de la fiesta del endeudamiento acompañada de adulteraciones de nuestras contabilidades y de nuestras estadísticas, pero si bien votamos el facilismo, no votamos para que defrauden a terceros y a nosotros mismos, solo votamos por la “fiesta”.

En la Argentina se da una paradoja, los argentinos nos debemos sumas millonarias a nosotros mismos, valga a título de ejemplo, la deuda del estado con el banco Central y con el ANSES y el 40% de inflación que es lisa y llanamente una suerte de confiscación de la propiedad de cada peso que un argentino tiene en su bolsillo.

Es obvio esa deuda se compensará por confusión de la figura del acreedor con el deudor, pero el lector desprevenido se preguntará ¿entonces dónde está el perjuicio?

Muy simple, lo más importante, 12 años perdidos y sabemos que el tiempo es irrecuperable y “the last but no least”, la mala calidad de todos los servicios públicos, la baja calidad de la educación, del sistema de salud, el deterioro institucional y la falta de credibilidad de un gobierno corrupto, en el doble sentido de la palabra, por carencia de honradez y de idoneidad.

Finalizo con Jarding (profesor de Políticas Públicas en la Universidad de Harvard y profesor del Centro de Gestión Pública en IESE Business School, Universidad de Navarra.), nos falta una dirigencia política idónea que esté a la altura del tiempo, o mejor dicho capaz de elevar la estatura del tiempo que nos toca vivir.