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jueves 21 de diciembre de 2006

La otra Florida

La costa oeste del estado de la Florida, bañada por las aguas del Golfo de México, entrega un paisaje diferente al que la mayoría conoce de Miami. Estero Beach, Sanibel y Captiva, las joyas del lugar.

A una hora y media del Atlántico, por una Interstate que corta los Evergaldes como una cuchilla, se llega a un paraíso más escondido que el bullicioso Miami.

Tres islas sucesivas –Estero, Sanibel y Captiva– atraen la atención de quien llega por su onda y por sus estilos diferentes. Las dos últimas, si bien muy afectadas por el huracán Charles de 2004, aún conservan una belleza singular, mezcla de bosques, arenas blancas y aguas tranquilas.

Estero es la más informal de todas. Bohemia en algún sentido, muy náutica y “laid back”, como les gusta decir a los americanos cuando quieren trasmitir esa idea de que la gente sale a la calle, más o menos, como estaba adentro de su casa, sin producirse.

La isla comienza a partir del puente de Carlos Pass y se extiende por alrededor de 8 millas hasta el puente que dirige el camino hacia Sanibel. A la izquierda del camino se hallan la playa y el mar. Casas con acceso exclusivo a la arena y condominios con todo el confort se intercalan con accesos públicos. A la derecha, las espaldas de las propiedades dan a un “causeway” (un río de conexión con mezcla de aguas dulces y saladas –braquish-).

Al final del camino, cuando la calle enfila hacia el puente de Sanibel, se encuentra Times Square, un centro de reunión con bares, negocios y restaurantes que dan a la playa, desde donde pueden verse espectaculares puestas de sol.

A medio camino entre Carlos Pass y el puente de Sanibel, paramos en Pointe Estero, un condominio de la cadena Sunstream situado directamente sobre las blancas arenas del golfo. Con 4 penthouses, 28 suites con frente a la playa y 28 suites con frente al causeway, el Pointe Estero también dispone de 60 departamentos de una y dos habitaciones con todas las comodidades de la casa propia. Recientemente renovado con una inversión de 4 millones de dólares, el condominio tiene dos canchas de tenis, una piscina escénica, un sinfín de posibilidades de alquiler de equipos de agua (scooters, jets skis), un firness center y está a cuatro cuadras de un espectacular campo público de golf.

Sanibel es la isla del medio y también la mediana en tamaño. Tiene estilo y calidez. El camino serpenteante entre bosques de pinos y palmeras –algo menguado ahora, luego de 2004– deja ver costosas propiedades de verano y fin de semana que se entrelazan con, al menos, tres pueblitos deliciosos de pequeños comercios, restaurantes y casas de tortas y tés. Hacia el final, antes del puente de conexión a Captiva, el camino se convierte en una sucesión de vueltas en 90 grados, entre una espesa vegetación que termina en una playa con millones de caracoles que invitan al deporte del “shelling”.

Captiva es la más chica y la más “up-scale” de todas. Con alguna similitud a Sanibel en su paisaje, remata en un extraordinario resort, recientemente reabierto luego de las reformas obligadas por Charles. Se trata de una propiedad que mezcla condominios, villas y cottages que terminan en los extremos del Golfo.

Las diferencias con la costa del Atlántico saltan a la vista. Se trata de un estilo y de un paisaje diferente. Lo mejor del negocio es que Florida es un estado relativamente angosto. Con algunos días libres y un buen auto, se pueden aprovechar las ventajas de los dos mundos en un solo paseo. © www.economiaparatodos.com.ar

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