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EPT | September 16, 2019

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Jueves 9 de septiembre de 2004

¿Llegó el orden?

La actitud del gobierno frente a los incidentes protagonizados por piqueteros y activistas políticos en la Plaza de Mayo, sumada a la detención de Raúl Castells, pareciera estar indicando un cambio en las políticas implementadas por el Ejecutivo ante los desmanes. Más vale tarde que nunca…

Los sucesos de la semana pasada en Plaza de Mayo, con militantes del grupo Quebracho y de agrupaciones piqueteras generando desmanes en las puertas mismas de la Casa de Gobierno, seguidos del accionar policial y las detenciones practicadas, pueden estar marcando un cambio de rumbo en la política de seguridad y orden público del Poder Ejecutivo. Lo que debemos lamentar, entre otras cosas, es que se haya tardado un año y medio en abandonar una dialéctica errática e infundada, sobre si la represión, o mejor dicho, el hacer cumplir la Ley, era sinónimo de muerte. Afortunadamente, no las ha habido.

Resulta curioso, por otra parte, que las medidas se hayan tomado cuando la situación afectaba directamente al presidente y su sede de gobierno, como si cuando el caos afectó al resto de la población e incluso a la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires no hubiese valido la pena hacer lo mismo, dejándonos a los porteños ese sabor amargo de sentirnos discriminados hasta el punto de pensar que cuando se trata de nosotros casi es un objetivo el perturbarnos la vida.

Hoy, con la mayoría de los detenidos puestos en libertad por la famosa manía de la excarcelabilidad de la mayoría de los delitos, aun los de sedición, habría que preguntarse si este cambio de actitud ha sido forzado por las encuestas, la reciente marcha de Blumberg, la presencia del representante del Fondo Monetario Internacional en la casa de Gobierno, la seguridad misma del presidente, o porque realmente se lo siente como necesario y legítimo. El tiempo será el que nos de la respuesta, toda vez que estamos acostumbrados a las marchas y contramarchas del actual gobierno que se debate permanentemente entre la lógica constitucional y la ideología nostálgica de sucesos acontecidos allá lejos y hace tiempo.

Mientras tanto, Castells sigue detenido como corresponde y D’Elía brilla por su ausencia en los tribunales, pese a haber destrozado una comisaría. ¿Aprenderán alguna vez de lo que para doña Rosa es más que evidente? © www.economiaparatodos.com.ar



Jesús Silveyra es escritor y Licenciado en Administración.




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