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Domingo 13 de abril de 2014

Los argentinos no sabemos escuchar

Los argentinos no sabemos escuchar

Escuchar significa prestar atención a lo que se oye, “diálogo” y “escuchar” son los medios que tiene la gente para convivir

La RAE nos das varias acepciones de la palabra “diálogo”, las que interesan a los fines de la nota son estas dos: Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. Discusión o trato en busca de avenencia.

Escuchar significa prestar atención a lo que se oye, como vemos “diálogo” y “escuchar” son los medios que tiene la gente para convivir.

La convivencia exige resolver conflictos, como enseñan los sociólogos, y siguiendo a  Julien Freund diríamos que hay dos tipos de conflictos, el conflicto engendrado por una situación y el conflicto premeditado.

En la sociedad argentina, se dan estas dos situaciones en simultáneo, hay conflictos que nacen como consecuencia de situaciones concretas no atendidas por el gobierno, tales como, corrupción, inflación, inseguridad, baja calidad de todos los servicios públicos y especialmente esa “sensación real” que el gobierno no escucha y por lo tanto hace imposible el diálogo.

El congreso de la nación es claro ejemplo de la falta de dialogo, es una máquina de imposición de lo propio y de impedir la propuesta ajena

Por otra parte está el “conflicto premeditado” que sería aquel que invocando las expectativas mayoritariamente irénicas de la gente genera conflictos con fines perversos que se convierten en conflictos políticos que ya ponen en duda la existencia del otro y por tanto el objetivo final es impedir el diálogo para convertir la avenencia en un triunfo y una derrota.

La huelga del pasado jueves la podríamos encuadrar en la primera categoría “conflicto de situación”; pero también mediante actos de vandalismo, especialmente en medios de transporte para impedir su funcionamiento o en piquetes para impedir, dificultar o desalentar mediante el temor la circulación se generó un “conflicto premeditado” por fuerzas políticas extremas que por ahora resultan exitosas recurriendo a esos métodos ya que electoramente están demostrando un crecimiento sorprendente.

Jorge Fontevecchia en “PERFIL” escribía al respecto: “Quien no fue hipócrita fue el fundador del Partido Obrero, Jorge Altamira. Explicó que es lógico que quienes hacen huelga impidan que no trabajen aquellos que no desean plegarse al paro. Vale tener en cuenta que el Partido Obrero creció electoralmente a nivel nacional más que el PRO de Macri durante los últimos años”

Como vemos esta situación de “conflicto” que vive la sociedad argentina se origina en un hecho que excede al gobierno y afecta culturalmente a toda la sociedad, no nos sabemos escuchar y confundimos la escucha con que nos den íntegramente la razón, pero hay algo más grave creemos que escuchar es un síntoma de debilidad.

Esto pasa esencialmente con el gobierno que se ufana en decir que todo seguirá igual, sin perjuicio de pequeños retoques que harán con el mínimo no imponible y con los precios cuidados como modo estúpido de combatir la inflación y trasladar su falta de idoneidad hacia otros, para calmar los ánimos y simular que algo escucharon.

Pero también pasa con la dirigencia que organizó la huelga que cree que “escuchar” es que también le den la razón en todo y esta actitud culturalmente reprochable termina fatalmente en el “conflicto premeditado” cuyo objetivo no es la “avenencia” sino la derrota total del otro. En ese punto se materializará aquella expresión de Perón que más o menos decía que  “la gente avanzará con la cabeza de sus dirigentes en sus manos…”

Esta huelga ha colocado a la dirigencia gremial ante un serio dilema por sus consecuencias que será la de pasar del “conflicto de situación” cuya legitimidad es innegable, al “conflicto premeditado” cuya finalidad podría ser destituyente.

El diálogo exigiría plena sinceridad, clara voluntad de “escucharnos”, reconocer  la dimensión real de las “cuestiones” y tener disposición para el esfuerzo y el sacrificio por parte de “todas y todos” que nos significará “volver a crecer” sin falsificar estadísticas.

Los políticos de todo el arco han dado muestra de su escasa estatura quizás por aquello del “teorema de Baglini”, como lo explicó Morales Sola, optaron por criticar la huelga en vez de meterse en las causas y reclamar con firmeza la apertura de ese diálogo político que está pendiente desde mucho antes que llegaran los “K”.

La sociedad nos exige a “todas y todos” que nos escuchemos y que aprendamos a escuchar.

La política ¿sabrá saldar su deuda con la sociedad…?