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Viernes 16 de enero de 2015

Los dilemas de una confrontación sin horizonte a la vista

Los dilemas de una confrontación sin horizonte a la vista

Por fortuna aún existen puertas abiertas y caminos para recorrer en este mundo para quienes desean explorar los misterios de la religión y la política, dejando que su mente se “sorprenda” frente a ellos.

Si estamos dispuestos a viajar y sufrir algunas privaciones, manteniendo nuestra buena disposición para aceptar lo desconocido, terminaremos siempre por encontrar la verdad.

El rostro adusto de gente que no cambia y vive atada a prejuicios sin permitir que los demás piensen de manera diferente, evidencia que no desean “perderse” frente al dilema de tener que confrontar sus ideas con las de otros.

Muchos musulmanes parecen estar encolumnados fieramente en esta hilera de individuos absolutistas.

Frente a terroristas que han atacado salvajemente a los autores de publicaciones humorísticas libres, cuesta encontrar un equilibrio entre dicha libertad y la “verdad absoluta” de los intemperantes. El mundo nos está exigiendo que nos formulemos preguntas instrumentales urgentes que nos impidan despreocuparnos y “pasar a otra cosa”.

Una vez le preguntaron a Bertrand Russell que diría si después de morir se despertase frente a la visión de UNA PRESENCIA DEFINITIVA Y ABSOLUTA que siempre había negado. Contestó sencillamente: “Señor, no nos diste suficientes pruebas”.

¿Cuáles deberían ser las “pruebas” en este caso?

Algunos periodistas inteligentes suelen ser víctimas a veces de sus prejuicios sobre el alcance de la libertad de prensa, elevando más allá de lo aconsejable el diapasón de los temas que tratan, perdiendo el equilibrio necesario para abjurar de una ofensa. Es también la opinión del Papa Francisco ante el lamentable atentado criminal de París y la reflexión proviene de quien ha dado abundantes pruebas de equilibrio al defender la libertad de culto y el respeto por la diversidad.

Una cierta falta de moderación en los humoristas de Charlie Hebdo asesinados, les hizo avanzar siempre un paso más -casi despiadadamente-, en su burla a las creencias de quienes no han aceptado jamás dicha diversidad y pretenden destruir a quienes piensan de otro modo.

Después de darle a este asunto “una segunda mirada”, creemos que un grupo humano se “transforma” cuando se vuelve súbitamente esclavo de la imagen que intenta transmitir porque ella le promueve “prestigio” o le genera adeptos. En la tragedia de estos días, el humor, que es por cierto un arma poderosa para “desinflar” a los infatuados, a los “sabelotodos” y a quienes andan por el mundo tratando de imponer sus principios a “garrotazo limpio”, ¿no habrá dado acaso un paso demasiado largo?

Nos hemos preguntado una y otra vez ¿est ce que je suis Charlie?

Y la respuesta es sí y no. Sí, porque amamos la libertad de expresión. No, porque estamos comprometidos con el respeto a las creencias de fe de otros. Si, porque en ejercicio de dicha libertad queremos ser ese caminante que explora los misterios de la vida. No, porque somos conscientes de los límites “naturales” que requieren la expresión y publicación de ideas, en cuanto las mismas puedan herir la sensibilidad de los demás respecto de su fe.

Los musulmanes, con su intemperancia, no nos están haciendo fácil encontrar “instrumentos” para sostener los principios de la libertad, al querer imponernos su dogma mezclándolo con la política y una violencia asesina. Pero, a pesar de eso, ¿es necesario que les proveamos con imprudencia una soga para que con ella nos ahorquen?

carlosberro24@gmail.com