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Lunes 19 de marzo de 2007

Los interrogantes sobre Lavagna

Si bien Roberto Lavagna busca presentarse como un candidato opositor al kirchnerismo, conviene recordar que él fue el creador del modelo económico actualmente en vigencia y aún no ha explicado cómo solucionaría el problema inflacionario que él mismo ayudó a crear.

Buscando saltar a tiempo de un barco que sabía que empezaba a hundirse, Roberto Lavagna hizo lo imposible para que, a fines del 2005, el presidente Néstor Kirchner le pidiera la renuncia. Recordemos que, ignorando la orden presidencial de no concurrir al Coloquio Anual de IDEA, el entonces ministro de Economía igual fue y dio su discurso. Una forma elegante de forzar la reacción de Kirchner.

Hoy, Lavagna intenta posicionarse como el candidato de la oposición, respaldado por un partido radical casi en extinción luego de sus reiterados y estrepitosos fracasos en la función de gobierno. Busca basar su candidatura en la imagen de un ex ministro de Economía que se fue con una economía creciendo, la deuda externa renegociada y una inflación que todavía no había adquirido los preocupantes niveles actuales. Es decir, se fue como un ministro exitoso. En rigor, Lavagna no hizo crecer la economía, sino que se limitó a reactivarla a fuerza de emisión monetaria y baja utilización de la capacidad instalada de la industria. Tampoco renegoció la deuda externa, simplemente se sacó de encima el problema y dejó pendientes los holdouts. En materia inflacionaria, lo que hizo fue expandir moneda hasta que vio que el mecanismo se agotaba y el problema inflacionario se venía cada vez más agudo. Al respecto, es bueno recordar que fue él quien inició los acuerdos de precios, si bien circunscriptos a unos pocos productos, que dieron el puntapié inicial a los controles de precios actualmente mucho más extendidos.

También es bueno recordar que Lavagna solía sostener, cuando estaba por asumir Kirchner, que no había problemas estructurales para resolver en la economía argentina. Insistía con la idea de que había cuestiones muy puntuales que podían resolverse una a una. Es decir, consideraba que la economía del país ya tenía estructuradas sólidas bases para el crecimiento de largo plazo.

Ahora, lanzado a la carrera presidencial, formula declaraciones respecto a los nefastos controles de precios (declaraciones que, por cierto, no puedo dejar de compartir). El punto es que los disparates que actualmente se están haciendo en materia de controles de precios e intervención del INDEC son el fruto de una política inflacionaria iniciada por el ex ministro de Economía. Finalmente, fue Lavagna quien, primero con Duhalde y luego con Kirchner, llevó adelante el corazón de la actual política económica basada en sostener artificialmente alto el tipo de cambio a fuerza de emisión monetaria. El gran interrogante que nos ha dejado Lavagna, al saltar oportunamente del barco, es el siguiente: ¿qué estaría haciendo hoy él en materia de política económica si no se hubiese ido del Gobierno? Porque si el corazón de la política económica consiste en tener un tipo de cambio alto para poder aplicar el impuesto a las exportaciones, y ese tipo de cambio alto requiere de dosis crecientes del impuesto inflacionario, en este momento Lavagna estaría en el dilema de hacer lo mismo que hace Guillermo Moreno o bien proponerle a Kirchner un cambio de modelo económico, en el que se deje fluctuar libremente el tipo de cambio para frenar la emisión, lo cual lo obligaría a reducir o eliminar las retenciones a las exportaciones (desaparecería así el superávit fiscal) y a encarar una serie de reformas estructurales que, como dije antes, él desconoce como necesarias.

Es decir, el primer problema que tiene Lavagna consiste en explicar cómo habría continuado él el modelo económico que puso en marcha y que es mantenido por Kirchner. Porque es muy fácil denunciar las barbaridades que se están haciendo en materia de control de precios y dibujos del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El desafío consiste en aclarar cómo haría él para frenar la inflación sin caer en los desatinos que se están cometiendo.

Y aquí caemos en el segundo problema que, a mi juicio, tiene Lavagna, que consiste en haber participado de dos gobiernos, el de Duhalde y el de Kirchner, que han arrasado con la institucionalidad del país, siendo que el respeto por las instituciones es la base fundamental para atraer inversiones. El respeto por los derechos de propiedad, la estabilidad en las reglas de juego y el atractivo de las mismas es la piedra fundamental de todo crecimiento económico fundado en la inversión. Por cierto, inversiones competitivas en cantidad y no unas pocas monedas de inversiones que aprovechan la actual estructura de precios relativos totalmente distorsionada y la existencia de una economía cerrada con mercados cautivos.

Como tercer problema, que yo diría que no es menor, Lavagna arma su estructura política en base al radicalismo residual. Un radicalismo que ha demostrado una gran incapacidad para comprender los problemas de crecimiento económico. Es más, un radicalismo que podrá diferenciarse del kirchnerismo en las formas, pero que en los hechos ha cometido y puede llegar a cometer los mismos desatinos.

En definitiva, desconozco cuál es el verdadero caudal electoral que puede llegar a tener Lavagna. Sin embargo, mi impresión es que, por ahora, no ha dado muestras de una profunda diferenciación con el gobierno de Kirchner en materia de crecimiento económico de largo plazo.

Lo poco que percibo de diferencia es que, seguramente, Lavagna no sería tan burdo en algunos temas como, por ejemplo, llevar adelante una alianza estratégica con un impresentable como Hugo Chávez. De todas maneras, eso no es suficiente como proyecto alternativo a lo que tenemos actualmente.

Me parece que Lavagna, si quiere diferenciarse del oficialismo, debería ser mucho más explícito sobre cómo haría para desarmar la bomba inflacionaria que él creó. Cómo haría para atraer inversiones. Cómo integraría a la Argentina al mundo. En fin, cuáles serían sus políticas públicas de largo plazo. Porque, hasta ahora, el proyecto Lavagna sólo se limita a un kirchnerismo más educado. © www.economiaparatodos.com.ar


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