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EPT | July 16, 2018

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Lunes 27 de octubre de 2008

Mamá, ¡te quiero!

El reciente festejo del Día de la Madre es una buena oportunidad para reflexionar acerca del rol de las mujeres en la familia.

Ha pasado otro tercer domingo de octubre y, con él, una de las fiestas más queridas: el Día de la Madre. Pero, ¿Nos preguntamos alguna vez qué festejamos realmente ese día? ¿Qué festejan nuestras madres? ¿Qué festejamos nosotros como hijos?

En los tiempos que corren, donde lo urgente y lo estético pretenden desplazar los valores de lo profundo y lo trascendente, creo que quieren que festejemos a la mamá éxito, compinche, trasgresora, amiga, mona, gimnasta, “de onda”… aquella que todo lo permite en pos del famoso “todos lo hacen”, la que prefiere “no saber que ocurrió” para no tener que comprometerse en educar, aún en el dolor, de dar la correspondiente reprimenda o castigo a sus hijos…

Realmente ¿es la mamá que queremos como hijos?, ¿es realmente la mamá que necesitamos como hijos, al margen de nuestras conveniencias casuales?

Creo como hijo que nunca nada podrá reemplazar el verdadero amor de una madre. Sin embargo siento que la forma de entregarse como madre hacia ese hijo, hoy por hoy, muchos pretenden que cambie, que sea diferente, que se haga más superficial, cuando en realidad lo que necesitamos, como hijos y como sociedad es todo lo contrario.

Necesitamos una mayor presencia de mamá, que esté a nuestro lado con mayor calidad y cantidad de tiempo que le sea posible, con la mayor responsabilidad de entrega que pueda, con la mayor cantidad de abrazos y de caricias que nos pueda dar, escuchando en sus palabras todo lo que ella pueda entregarnos, en definitiva hoy más que nunca los hijos, nuestros hijos necesitan olor a mamá, en la casa, en el pool, en la reunión de padres del colegio, los hijos necesitan más presencia materna que nunca, para borrar la excusa fácil de las ausencias psicológicamente permitidas en las que estas últimas generaciones han vivido.

Solo esos hijos podrán entregar a sus madres el verdadero reconocimiento de dar gracias a esa mujer única que nos dio la vida, luego de convivir nueve meses maravillosos en su seno.

El reconocimiento como hijos a esas madres abnegadas (¿palabra casi pasada de moda?) que dan todo, absolutamente todo por ellos…, a pesar del trabajo diario, a pesar de muchas noches sin dormir, a pesar de sus propios dolores o enfermedades, a pesar del agotamiento del diario vivir… a pesar de ellas mismas.

Me gustaría volver a sentir que el amor a mamá está más allá de sentirse “que me banca”, el amor de mamá está en el consejo profundo y fundado de un no, y en la alegría de acompañar el crecimiento sano de un hijo que debe vivir un mundo complicado… está en poner en sus hijos el maravilloso argumento de libertad y coherencia para responder al relativismo absoluto de nuestros días.

Madres, no tengan miedo de ser más madres, es verdad que se deben a ustedes mismas, como mujeres, la posibilidad de gratificarse, de sentirse realizadas… pero pregunto: ¿existe alguna gratificación mayor que el vivir amando en todo momento a sus hijos?, ¿existe alguna realización mayor que el caminar toda la vida al lado de sus hijos?

No tengan miedo mamás, háganlo, cambien, no se dejen seducir por el famoso… “estoy muerta… los chicos me pueden, no doy mas… la verdad es que si sienten todo eso es porque estuvieron, compartieron, charlaron, jugaron, hablaron… en definitiva amaron a sus hijos… ¿No es maravilloso?

Hijos, dejen que sus madres los amen, los acaricien, los besen, les den consejos fundados…aunque sea solo en el amor, no sean tan presuntuosos de creer que por solo cumplir años ya tienen la capacidad de dejar de lado aquel amor que se les entrega… no sea cosa que cuando quieran tener esa caricia, esa palabra… ella, por alguna razón no esté…

No nos equivoquemos, creo que en este día de la madre, los hijos, como mejor regalo de nuestras madres y para el resto de nuestras vidas queremos…llegar a casa y sentir mamá, y ellas nuestras madres como mejor regalo esperan escuchar de cada uno de sus hijos solo eso: mamá, ¡te quiero!

Dedicado especialmente a mi madre Inés y a mí esposa Elizabeth, la madre de mis hijos. © www.economiaparatodos.com.ar

El doctor Daniel R. Masoni es amigo de la Fundación Proyecto Padres.


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