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Sábado 23 de marzo de 2013

Mientras tanto, en la isla de Gilligan…

Mientras tanto, en la isla de Gilligan…

La economía en la isla de la fantasía y en la isla de Guilligan

La noticia de la elección del nuevo Papa Francisco hizo que la Isla de Gilligan y el resto de las islas del mundo pusiesen sus ojos en la Isla de la Fantasía. Los gobernantes de la Isla de la Fantasía son los únicos que no se alegraron por la elección del Papa que fue tan bien recibida en el resto de las islas, intentan manejar la cotización de su moneda a los telefonazos porque no creen en eso de la ley de la oferta y la demanda, dicen que no hay inflación pero congelan los precios y un sin fin de medidas contradictorias y prehistóricas. Mientras tanto, en la Isla de Gilligan las cosas funcionan de manera distinta. 

Las leyes en la Isla de Gilligan no son perfectas, pero son estables y sus habitantes saben que las reglas de juego no pueden ser cambiadas de la noche a la mañana siguiendo los caprichos del Capitán Jonas Grumby. En la Isla de Gilligan también hay dos condiciones importantes. Los derechos de propiedad son respetados y se le permite a Gilligan y al resto de sus habitantes comerciar con el resto del mundo. Es decir, el Cap. Grumby se preocupa por mantener la ley y el orden, no por fomentar la ilegalidad y el desorden. 

El respeto por los derechos de propiedad y un régimen donde se mantiene la ley y el orden permite que personas como el multimillonario Thurston Howell III (y su esposa Eunice “Lovely” Wentworth Howell) no se sientan en la necesidad de invertir su fortuna en el exterior para proteger el fruto de su trabajo, y lo inviertan allí, en la misma Isla de Gilligan. Como el Cap. Jonas Grumby no hace de su política de estado redistribuir la riqueza de Howell III a los Gilligans de la isla, no es muy difícil encontrar financiamiento de proyectos productivos que dan trabajo a sus habitantes. Esto permite el desarrollo de importantes industrias destinadas a satisfacer el ocio de sus habitantes. Esto le permite a Ginger Grant tener un buen pasar actuando en películas y ofrecer entretenimiento a los habitantes de la isla. En la Isla de Gilligan no todos son ricos como Howell III, también hay isleños pobres. Los pobres en la Isla de Gilligan no viven en villas como en la Isla de la Fantasía, y la mayoría de ellos no sólo posee auto, casa, heladera y  microondas, sino que también poseen TV. Los pobres en la Isla de Gilligan también pueden disfrutar de las actuaciones de Ginger Grant. Los pobres de la Isla de Gilligan no pueden entender por qué los pobres de la Isla de la Fantasía deben vivir tan precariamente con tanto gasto social; menos aún viendo el nivel de vida de su clase gobernante. A los habitantes de la Isla de Gilligan les parece que la Isla de la Fantasía retrocede, en lugar de avanzar, en el tiempo. ¿Acaso la Isla de la Fantasía, se preguntan los Gilliganeses, quiere volver a las condiciones de las épocas de trueque, donde no hay una moneda confiable para los intercambios y reserva de valor?

A su vez, la aceptable apertura comercial en la Isla de Gilligan ofrece dos grandes ventajas a sus habitantes. En primer lugar, les permite aprovechar los beneficios de la división del trabajo a nivel internacional. Los habitantes de la Isla de Gilligan no se conforman pensando en chico, aceptando sólo lo que ellos pueden producir, sino que desean maximizar su acceso a bienes y servicios. A través de sus exportaciones a otras islas obtienen fondos para importar bienes y servicios de otras islas. Como la otras islas hacen lo mismo, son consciente que no hay nada más dañino para las exportaciones que cerrar las importaciones. Es más barato para los Gilliganeses exportar carne producida en sus Pampas a cambio de comprar bienes y servicios producidos en otras islas que intentar producirlo todo ellos mismos. En segundo lugar, los fondos de otras islas donde no hay seguridad jurídica y las reglas de juego son cualquier cosa menos estables, huyen de la impericia de los gobernantes de lugares como la Isla de la Fantasía buscando refugio en islas como la de Gilligan. Así es como los habitantes de la Isla de la Fantasía, en lugar de financiar el crecimiento de su propia isla, financian el crecimiento de otras islas cada vez que deciden proteger el flujo de su trabajo llevando sus fondos en el exterior. Gracias a esto son los pobres de la Isla de Gilligan, y no los pobres en la Isla de la Fantasía, quienes pueden disfrutar de las actuaciones de Ginger Grant en el living de su casa. Es que, por más que parezca describir una serie tragicómica, los habitantes de la Isla de Fantasía encuentran su propiedad mejor protegida siendo extranjeros en otras islas que en su propia isla. Son muchas la cosas que están dadas vuelta en la Isla de la Fantasía! Por eso es en islas como la de Gilligan donde surgen personajes como Bill «Gilligan» Gates, Steve «Gilligan» Jobs o Jeff «Gilligan» Bezos que dan trabajo a miles de Gilliganeses contribuyendo a la disminución de la pobreza mucho más que cualquier plan social de la Isla de la Fantasía. La Isla de la Fantasía se ha equivocado de remedio. Son emprendedores, no planes sociales, lo que necesitan para crecer y prosperar. No es causalidad que la Isla de Gilligan atraiga muchos más inmigrantes buscando trabajo y futuro prospero que la Isla de la Fantasía.

Pero, ¿cómo hace la Isla de Gilligan para no caer en el camino de perdición en el que se encuentra la Isla de la Fantasía? En verdad, no es necesario conocer recetas mágicas. Es una cuestión cultural y de educación. En la Isla de Gilligan, profesores como Roy Hinkley enseñan a jóvenes como Mary Ann Summers la importancia de las libertades civiles y económicas, por qué es tan importante conocer el significado de la palabra «república» independientemente de su carrera y profesión. Y los padres de los jóvenes Gilliganeses se preocupan por inculcar el respeto al prójimo y respeto a la propiedad de terceros a sus hijos. Los habitantes de la Isla de Gilligan saben que ganar las elecciones con el 51%, el 54% o el 99.99% de los votos no permite a los políticos de turno violentar los derechos de la minoría. El Cap. Jonas Grumby es consciente que recibe un mandato de tiempo limitado por parte del resto de los habitantes (Congreso) y que su tarea es administrar la Cosa Pública de la isla, y que no que ha sido coronado Rey y Señor de un feudo. El Cap. Jonas Gramby también sabe y respeta que el rol de la justicia implica proteger a los Gilligans de la isla de sus ambiciones de poder

En la Isla de Gilligan las cosas suceden de manera muy distinta a la Isla de la Fantasía. La Isla de Gilligan no es perfecta, sus políticas e instituciones son perfectibles, pero sus habitantes viven mejor y menos estresados que los habitantes de la Isla de la Fantasía. Para los habitantes de la Isla de Gilligan, la Isla de la Fantasía se ha vuelto una triste curiosidad que cada vez les preocupa menos 

Nicolás Cachanosky (Suffolk University)

Editor: Punto de Vista Económico