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Miércoles 13 de noviembre de 2013

Operación K para defenestrar a Boudou y Rojkés

Operación K para defenestrar a Boudou y Rojkés

La inminente reasunción de CFK tiene en la situación de Amado Boudou uno de sus capítulos más críticos

El delicado cuadro cardíaco de Cristina, que sus médicos habrían planteado reservadamente sin eufemismos, estaría convenciendo al entorno presidencial de que habrá cambios inevitables. Uno es que ella deberá delegar permanentemente muchas de sus actividades, sobre todo en lo que hace a viajes, participación en eventos y reuniones estresantes. Estas limitaciones harían que, como vicepresidente, le toque a Boudou reemplazar a su jefa en muchas de sus actividades. Por ejemplo, en los eventos internacionales sería inadmisible que, estando invitada la presidente, en su lugar concurra otro que no sea el vice. Esto sin hablar de la posibilidad de nuevas licencias presidenciales por razones de salud o de una renuncia si la afección cardíaca se agrava.

Así las cosas, Carlos Zannini y Florencio Randazzo estarían buscando aliados para llevarle a la presidente una delicada propuesta. La misma consistiría en que convendría precipitar la renuncia del vice. De este modo, el gobierno se sacaría de encima buena parte de la presión de los medios por la crítica situación de Boudou en las causas que se le siguen por corrupción. Pero lo más importante es que la cúpula del cristinismo intentaría que la delegación de funciones que permanentemente deberá hacer CFK recaiga en un Presidente Provisional del Senado que tenga alto nivel político y sea totalmente confiable para sobrellevar la crisis que se avecina. Esto incluiría cargar con el peso del gobierno hasta el 2015 si se produce la renuncia de Cristina y la asamblea legislativa lo confirma. Obviamente, este perfil no concuerda con la actual ocupante de ese cargo, Beatriz Rojkés de Alperovich, que viene dando reiteradas muestras de su falta de aptitud e inconfiabilidad, al margen de que su esposo, José Alperovich, acaba de sufrir una pérdida de cerca de 20 puntos en las elecciones legislativas del pasado 27.

En el Senado, la falta de autoridad de Boudou -que la propia presidente consolida- y el desmanejo de Rojkés van teniendo sus consecuencias. Por ejemplo, Miguel Ángel Pichetto se fue soltando cada vez más, hasta aparecer en las últimas semanas como una especie de disidente light, en tanto que muchos dan como un hecho su acuerdo con Daniel Scioli. A todo esto, el desorden se va adueñando de la bancada del Frente para la Victoria.

Guinle y Fuentes

El plan para defenestrar -simultánea o sucesivamente- a Boudou y Rojkés estaría avanzando junto con la búsqueda del sucesor de ésta, cuyo mandato vence en febrero próximo. Desde ya que está descartado Pichetto y también Aníbal Fernández, al cual la presidente le desconfía profundamente. Hasta ahora, se habla sobre todo de dos patagónicos. Uno es el chubutense Marcelo Guinle, un kirchnerista de paladar negro que a fines del 2011 fue insistentemente mencionado como posible canciller o ministro de justicia, quedándose finalmente en su banca para presidir la estratégica Comisión de Acuerdos. Su mandato termina en el 2015.

El otro candidato es el neuquino Marcelo Fuentes, que acaba de ser reelecto y cuyo rol como vocero del oficialismo en los debates importantes le habría valido una mayor consideración por parte de CFK. Fuentes comenzó a militar en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), una agrupación creada en 1967 a poco de la llegada al poder del general Juan Carlos Onganía. Fundadores de ese movimiento estudiantil fueron Rodolfo Achem, Carlos Miguel y Carlos Negri, entre otros. Luego vinieron Carlos Kunkel, Carlos “Cuto” Moreno y Fuentes. En los primeros tiempos del proceso, le tocó de algún modo a éste ser jefe del matrimonio Kirchner. Hoy preside nada menos que la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Tanto Guinle como Fuentes expresan el kirchnerismo ortodoxo, están muy lejos de las inclinaciones liberales de Boudou y tienen una vinculación histórica con la presidente.

Si bien la operación en marcha entusiasmaría a los miembros del círculo presidencial, no es menos cierto que nada hace presumir que el vicepresidente acepte así como así presentar su renuncia. Las causas por el caso Ciccone y su enriquecimiento ilícito lo esperan y, fuera del poder, su derrumbe podría ser inevitable.

Fuente: www.site.informadorpublico.com