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jueves 2 de noviembre de 2006

Papeleras: ¿y ahora qué?

La Corporación Financiera Internacional (CFI) acaba de dar a conocer su informe ambiental respecto a la instalación de las plantas papeleras en la costa del río Uruguay. El resultado va en contra de las afirmaciones de los entrerrianos empeñados en cortar rutas y puentes internacionales.

Los que conociendo a fondo el historial político del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti –un íntimo de Néstor Kirchner y de su poderosa esposa, nuestra doña Cristina–, sospechamos desde el inicio que los piqueteros (también autodenominados “ambientalistas”) de Gualeguaychú no tenían razón en sus reclamos por la instalación de una planta papelera en la costa vecina del río Uruguay, lo hemos comprobado ahora con el informe ambiental de la Corporación Financiera Internacional (CFI), una afiliada del Banco Mundial que financia al sector privado.

El mismo, en 221 apretadas páginas, concluye que Botnia ha puesto “los mejores procesos tecnológicos disponibles, y de ser posible, mejores que los de otras plantas existentes, con respecto a los cuidados del medio ambiente”, razón por la cual “no habrá efectos adversos para la salud humana asociados a las emisiones de las plantas”. Esto es: no será afectada la calidad de las aguas (ni siquiera en la bahía de Yaguareté, donde se está construyendo la planta), ni la del aire. Además, como ciertamente sabíamos, la planta “generará beneficios económicos significativos para la economía uruguaya”.

En particular, sobre el cuestionado método de “blanqueo” de la pulpa de celulosa, el referido informe dice: “En lo que se refiere a blanqueo: las emisiones al aire y al agua resultantes del blanqueo de pulpa empleando el método TCF (totalmente libre de cloro) o ECF (libre de cloro elemental) provocan impactos ambientales similares y en ningún caso se emiten dioxinas en niveles ambientales significativos”.

Y en especial, sobre el tema del turismo, tan meneado, agrega: “Se espera que el turismo, la agricultura, la pesca y la apicultura no sufran impactos negativos a largo plazo, como resultado de la construcción y funcionamiento de las dos plantas” y “que hay casos de estudios que demuestran que el turismo y las plantas de celulosa coexisten”. Rotundo, pero no suficiente para vencer una fantasía instalada (o más bien enquistada) en el imaginario entrerriano, que en rigor sólo es un deseo de no ver chimeneas del otro lado del río que no genera derecho alguno.

Ahora los “cortes” de rutas y puentes han recrudecido una vez más, con la violencia latente de siempre (como ocurriera, lamentablemente también, en San Vicente) en violación flagrante del reciente laudo del Tribunal “ad hoc” del MERCOSUR, que resolvió que la Argentina (debió haber dicho: Néstor Kirchner) ha violado una obligación internacional por “omisión de actuar” ante quienes realizaron los cortes de puentes internacionales y carreteras, lo que la hace directamente responsable –internacionalmente– por los daños producidos por esa omisión.

¿Quiénes serán mañana efectivamente responsables de esto? De los daños ocasionados, por supuesto.

Naturalmente, Néstor Kirchner y su aliado local, el gobernador Busti, así como Romina Picolotti, artífices centrales –todos ellos– de nuestra primera derrota en la Corte Internacional de La Haya, que seguramente, en función de lo afirmado por la CFI, será seguida por otra peor, sobre el fondo del asunto, que seguirá empañando el prestigio de nuestra Nación.

No obstante, la Fiscal Federal de Concepción del Uruguay, María de los Milagros Squivo, desafiando un ambiente local típico de los linchamientos, o sea caldeado de intimidación y amenazas, ordenó a la gendarmería filmar y registrar los nombres de los participantes en los cortes, “tensionando el ambiente”. Así se identificará a los autores materiales que, además, han sido ampliamente filmados en diversas oportunidades por nuestra manipulada televisión, incluso durante los actos masivos que contaron con la vociferante presencia “solidaria” de nuestras más altas autoridades nacionales.

Más allá de ello, lo cierto es que hay muchos nombres que deben registrarse cuidadosamente. Me refiero a los de los “líderes” de la desaprensiva, dañina e ilegal maraña de protestas, como los de Rubén Weimberg, o el del esposo de la mencionada Picolotti, que sigue siendo tan “combativo” como ella era antes de devenir (al estilo poco civil de un Luis D’Elía) funcionaria pública, en función del “dixit” de los Kirchner.

Veremos como termina esta fea historia, pero hasta ahora estamos perdiendo por goleada y no es lo que algunos creían iba a suceder. © www.economiaparatodos.com.ar

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