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EPT | July 16, 2018

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Martes 26 de junio de 2018

Para quien quiera entender qué cosa es el dinero

Para quien quiera entender qué cosa es el dinero

El dinero resolvía de manera sencilla el problema de la coincidencia temporal de las necesidades

En el principio, los humano eran casi auto suficientes; macho y hembra procreaban, cuidaban a sus cachorros, cazaban, recolectaban, se abrigaban, nacían, vivían y morían. Habían aprendido a fabricar herramientas, a hacer fuego, a buscar y cuidar un refugio, a cazar…..y siempre tuvieron una cierta tendencia a agruparse porque de todos los mamíferos que poblaban la tierra eran los más débiles, los mas livianos y los mas lentos.

Mientras las comunidades eran pequeñas y las necesidades pocas, la cooperación para satisfacer necesidades comunes fue simple: cada cual se hacía cargo de alguna tarea durante algún tiempo. Desde siempre existió algún macho alfa en la comunidad, que con mejores o peores modales se encargaba de poner orden, asignar tareas y reprender a los díscolos. La satisfacción de necesidades personales se llevaba a cabo de forma directa (caza, pesca, recolección……) o mediante relaciones punto a punto (yo rasco tu espalda si tu rascas la mía), y para las comunitarias, se hacía lo que mandaba el jefe. Así de simple.

Cuando las comunidades crecieron, comenzaron a surgir algunos problemas. Entre ellos: no siempre el macho alfa lograba tener todo el poder; los díscolos inventaron el “lobby” para eludir su control; comenzaron a aparecer nuevos tipos de humanos, como los enfermos, los ancianos, los tontos, creció la cantidad de cachorros, los territorios debían compartirse con  otras comunidades………..

Una consecuencia directa de estos cambios fue que las relaciones punto apunto para satisfacer necesidades personales se comenzaron a complicar: yo quiero que alguien me rasque la espalda pero no hay nadie que quiera hacerlo a cambio de que yo rasque la de el; me sobran manzanas, pero nadie las quiere a cambio de zanahorias; la carne de más que cacé no la puedo cambiar por nada porque a todos les fue muy bien y se me va a pudrir mas rápidamente de lo que pueda consumirla; necesito una piel curtida hoy pero no voy a tener cosecha de manzanas hasta el mes que viene y no se si me van a sobrar……….

Y es así que comenzaron las transacciones que podríamos denominar “asimétricas”: te rasco la espalda a cambio de algunas zanahorias; cuidas mis cachorros y yo cazo por ti; te doy una piel curtida a cambio de dos canastos de manzanas. El problema de este tipo de “arreglos” seguía siendo la coincidencia temporal de las necesidades.

A alguien, que siempre hubo mentes brillantes, se le ocurrió observar que había ciertas cosas que no eran tan abundantes, que no se podían falsificar y que no se echaban a perder durante un largo tiempo. Alguna piedra, algún hueso……….e intuyó que quizás podían usarse para simplificar esos “arreglos complicados”: esa mente brillante acababa de inventar el dinero!

El dinero resolvía de manera sencilla el problema de la coincidencia temporal de las necesidades. Ahora podía darte dinero hoy a cambio de manzanas y con eso podía “tirar” hasta la cosecha de mis zanahorias, cuyo excedente cambiaba por dinero, una parte del cual podía darle a alguien que me rascara la espalda, si no conseguía a alguien a quien también le picara la espalda en ese momento. Y así sucesivamente.

Este esquema funcionaba siempre que se dieran dos condiciones simultáneas: que toda la comunidad estuviera de acuerdo sobre cual era el bien “dinero” y ¡¡que hubiera alguien que de algún modo lo consiguiera!!

Acá debemos notar (y anotar) una cosa: los primeros bienes “dinero” no tenían necesariamente un valor de uso: lo importante era que hubiera acuerdo sobre su uso para ese fin. El requisito que, por el contrario, siempre existió para que un bien fuera considera “dinero” era la dificultad para conseguirlo y para falsificarlo.

El proceso mental que en algún momento hizo que una comunidad aceptara un bien como “dinero”, más allá de sus evidentes ventajas para fluidificar y simplificar las relacione punto a punto, podría haber sido muy parecido a este: “Este bien es tan único y tan difícil de conseguir que, una vez que nos hayamos puesto de acuerdo sobre sus equivalencias con rascadas de espalda, salidas a cazar, cuidado de cachorros y cantidad de manzanas, pieles curtidas y zanahorias, no va a ser fácil que nos inunden la comunidad con ese bien, para quedarse con nuestros otros bienes a cambio de algo que instantáneamente después tendrá valor cero” (bueno, “cero” no porque aun no lo habían inventado……..pero “nada” si sabían lo que quería decir!!).

No lo sabemos, pero podemos imaginar que si la comunidad no crecía en individuos probablemente no necesitara crecer tampoco en bienes, con lo cual una vez alcanzado acuerdo sobre las equivalencias entre el dinero y los diferentes bienes, la cantidad de dinero podía quedarse constante…..salvo reemplazo por desgaste o perdidas. Pero las comunidades crecían y la producción también crecía, así que era necesario que la cantidad del bien “dinero” acompañara ese crecimiento, por motivos que son obvios. Así fue que de tanto en tanto, cambiaba el bien aceptado como dinero, para que si bien su cantidad absoluta aumentara, su proporción con los demás bienes no se alterara sustancialmente para evitar constantes debates sobre las equivalencias entre los demás bienes con el dinero.

Lo que no cambiaba era la misión que, en relación al dinero, la comunidad le asignaba al macho alfa: guarda todo el dinero que vaya apareciendo para ponerlo a disposición de la comunidad cuando haga falta y cuidar de que nadie introduzca dinero subrepticiamente en la comunidad. En otras palabras, le pedían al macho alfa ser garante y custodio de la “calidad” y de la cantidad del dinero que circulaba en la comunidad.

Sin entrar en los detalles, en la medida en que cada comunidad de humanos tuviera su dinero, pronto una comunidad podía aceptar dinero de otra comunidad que necesitara bienes sobrantes en la primera y atesorarla para cuando se diera la situación inversa. Si alguien ya ha intuido que peligros era para la segunda comunidad que la primera consiguiera “dinero” de la segunda de otra fuente y lo usara en cualquier momento, pues acaba de descubrir uno de los grandes temas de las relaciones económicas internacionales y de los tipos de cambio, de los que hablaremos en otro momento.

Queda claro que el dinero no es ni mas ni menos, entonces, que la representación física de un acuerdo alcanzado entre todos los miembros de una comunidad de humanos: es una convención. En ese contexto, cualquier “cosa” puede ser el dinero y su valor dentro de la comunidad dependerá de que todos sus miembros respeten los acuerdos, comenzando por el macho alfa. Si no es así, de forma inmediata el dinero pierde cualquier valor porque el incumplimiento de los acuerdos produce desconfianza, que es sinónimo de miedo, que implica que la comunidad ya no es feliz.

Imaginen esta escena; un humano ha descubierto una cueva llena de las piedras que su comunidad considera “dinero”. No le dice nada a nadie, y de a poco las usa para conseguir los excedentes de manzanas, piedras y zanahorias dando por ellos una piedrita mas de la que pueden ofrecer los otros miembros de la comunidad……que ante la dificultad para conseguir lo que necesitan para satisfacer sus necesidades se asustan y deciden redoblar la apuesta, renunciando algunos a las manzanas y otros a la zanahorias para poder ofrecer aun mas por las pieles…….pero el pícaro siempre podrá ofrecer un poco mas, porque ha descubierto la cueva mágica……….Si, es así: ¡¡esa comunidad acaba de “descubrir” la inflación!!!

Hagamos un salto en el tiempo y ubiquémonos en una comunidad en la cual existe algún dinero y funciona un sistema de identificación de las necesidades que se quieren satisfacer de forma colectiva. Imaginemos que esos humanos han alcanzado acuerdos sobre cuanto “dinero” es necesario para satisfacer las necesidades comunes y cuanto debe aportar cada comunero para ese fin. Recordemos que después de tomar esa decisión, que implica saber con cuanto contará cada uno para satisfacer sus necesidades particulares, la expectativa de cada uno es de ser feliz. Imaginemos también que el macho alfa se ha propasado en sus funciones y ha incluido en el listado de necesidades con satisfacción a su cargo unas cuantas que la comunidad no le ha pedido………o que no es lo suficientemente competente para que el dinero que le ha entregado la comunidad alcance para todo……….o que unos cuantos individuos no realicen sus aporte. Claramente, el Gasto Público de esta comunidad resultará superior a sus Ingresos Fiscales (¿Recuerdan la nota de la semana pasada?).

¿Que puede hacer el macho alfa frente a esta situación?

Básicamente, hay cuatro caminos que se pueden elegir.

El primero consiste en efectuar gastos hasta que haya dinero. Si el origen del déficit fiscal hubiera sido la inclusión de tareas no requeridas y esas fueran las que se dejaron de ejecutar, la  comunidad en su conjunto habrá alcanzado la felicidad que esperaba. Si las tareas excluidas hubieran sido algunas que habían sido encomendadas, la felicidad hubiera sido menor que la esperada.

El segundo consiste en pedir y obtener más aportes que los pactados. No caben dudas que eso reducirá la felicidad de la comunidad, que para satisfacer necesidades comunes habrá tenido que sacrificar necesidades personales.

El tercer camino es hacer trampa, salir a buscar más bienes-dinero y usarlo sin permiso de la comunidad, La primera sensación de la comunidad será de haber alcanzado la felicidad deseada, pero a muy corto plazo descubrirá que esa trampa ha echado por tierra los acuerdos sobre el valor del dinero en relación a todos los demás bienes, que requerirán cada vez de más dinero para ser obtenidos y eso provocará miedo y, por tanto, disminución de la felicidad. Nótese que si esta trampa no es cortada por lo sano, se retro-alimentará en el tiempo, agigantándose. La primera comunidad que permitió que esto sucediera se llevó el galardón de “Inventora de la Inflación”.

El cuarto camino será el de pedir prestado dinero. Si lo pide dentro de la comunidad los efectos negativos serán menores a si lo pide fuera de la comunidad, porque en el primer caso no se altera la cantidad total de dinero existente dentro de la comunidad, mientras que en el segundo esa cantidad aumenta. (Recuerden: aún no se ha “inventado” la tasa de interés!) Es difícil decir si inmediatamente habrá mas o menos felicidad, pero indudablemente la comunidad ha tomado compromisos futuros cuyo cumplimiento es siempre incierto. Probablemente, saber eso produzca miedo y eso implica menos felicidad.

El dinero, como hemos entendido, es un invento muy útil que se apoya en el estricto respeto de las convenciones que le dan origen, no en su valor de uso. Cuando esas convenciones no son respetadas por alguien, la comunidad perderá la confianza en su dinero y buscará reemplazarlo cuanto antes por otro bien.  Nada ni nadie puede impedir que se adopte cualquier otro bien como reserva de valor; y cuando no se puede cambiar el bien que se utiliza para transacciones, si no hay confianza en él, su velocidad de uso (de circulación, diría un economista) aumentará rápidamente: nadie los quiere mucho tiempo en su poder!! El corolario de esta conclusión es que sin dudas la inflación es hija de estados que no respetan los mandatos de su comunidad y destruyen la confianza en su dinero haciendo trampa. No importa que el dinero sea un papelito de colores, una pieza de metal o la cascara de un molusco.

Un dinero poco confiable solo genera miedo, que aleja la felicidad de las comunidades.