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Lunes 13 de diciembre de 2010

Parque Indoamericano: otro caso de fracaso económico

Si después de más de 7 años de viento de cola la gente sigue teniendo problemas habitacionales, las villas de emergencia crecen como hongos y a la pobreza la esconden con los datos del INDEC, es evidente que la Argentina no está tan bien como insisten en hacernos creer.

Aníbal Fernández afirmó el viernes pasado que el problema del Parque Indoamericano tiene que resolverse políticamente. Esto significa que hay que negociar con la gente que ocupa el espacio público y darles una solución. Tal vez, para demostrar la sensibilidad social que tiene el Gobierno, Cristina Fernández podría ofrecer los terrenos que tienen en El Calafate para que se instalen las familias que no tienen viviendas. Incluso, transitoriamente, podría ofrecerles vivir en las propiedades que supieron acumular o en el hotel que construyeron en el sur. Digo, a la hora de pedir que se solucione el problema habitacional de los que no tienen vivienda, en vez de transferirle el problema al resto de la población, que quienes tan preocupados están por los sin techo no sean avaros y ofrezcan, aunque sea como simbólica salida de emergencia, las propiedades que tienen. Caso contrario la sensibilidad social no es tal y todo se limita a transferirles a los sufridos contribuyentes el costo de otorgarle una vivienda a quienes no la tienen.

La situación del parque tomado también lleva a preguntarse qué hicieron en todos estos años de gobierno los K como para que veamos cómo crece todos los días la villa 31, otras villas y ahora este problema del parque Indoamericano. Si alguien tiene la paciencia de ver los insufribles partidos de fútbol que pasan por televisión, podrá observar la cantidad de publicidad que continuamente pasan diciendo los miles de casas que el gobierno ha construido. Si uno cuenta las viviendas que dicen en la publicidad oficial haber construido en la publicidad, hoy deberían sobrar las viviendas.

Dejando las ironías de lado, es inadmisible que Aníbal Fernández haya dicho que no acatará la orden del juez de desalojar el Parque Indoamericano porque es de cumplimiento imposible. Según Fernández, es imposible porque si mandan a la policía dejan indefensa a la ciudad. Pregunta: ¿cuántos policías necesitan para controlar a, digamos, 1.000 personas? Seguramente que necesitarán muchas menos que cuando la policía custodia los partidos de fútbol, que son varios por domingo, y la ciudad no queda desamparada a pesar de que hay que custodiar a miles de personas, incluidos los barrabravas.

Segundo punto, si Fernández dice que esa orden es de cumplimiento imposible entonces tiene que renunciar porque no tiene la capacidad para mantener el orden público. Él y la presidente. Porque mantener la paz interior y el orden público es un mandato constitucional. Es obligación del Ejecutivo mantener el orden público. Y si hubiese alguna duda que es el gobierno de CFK la que tiene que restablecer el orden en el parque basta con citar sus propias palabras cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación de este año. Dijo CFK: “Lo cierto es que tenemos que profundizar y desarrollar un plan de articulación de la seguridad nacional que contemple una articulación más eficaz que, como ustedes saben, la seguridad, salvo en la Capital Federal, está en mano de las provincias…” Ella misma dijo que la Policía Federal, que es la que tiene que mantener la seguridad y el orden público en la Capital Federal, está en manos del Poder Ejecutivo Nacional. ¿Quién es el Poder Ejecutivo Nacional? Cristina Fernández de Kirchner. Así que no puede Aníbal Fernández hacerse el distraído o poner excusas para no intervenir porque es su obligación constitucional cumplir con la ley.

Claro, ante tanto desborde, lo que uno presume es que no quieren asumir el costo político de algún muerto más. A cambio de eso prefieren la anarquía y dejar que al primero que se le ocurra ocupe un lugar público y lo tome como propio y hasta haga un negocio inmobiliario.

Si, como dice Aníbal Fernández, la Policía Federal no puede cumplir con una orden judicial, eso significa que no están capacitados para gobernar o, en el peor de los casos, prefieren que sigan matándose entre los que ocupan y los que ocupan con los vecinos con la idea de perjudicar políticamente a Macri. En el primer caso, argumentar que no pueden cumplir con la orden judicial implica reconocer que son unos incapaces, entendiendo por incapaces que no tienen la capacidad para ocupar el cargo que ocupan. Si actúan por especulación política, quiere decir que prefieren la anarquía, evitar el costo político de actuar y transferirle la culpa al gobierno porteño que durante años le pidió a la nación que le transfiriera la Policía Federal y el gobierno se ha negado sistemáticamente a cumplir con ese pedido. Cuando Macri creó la policía metropolitana recibió todo tipo de críticas, pero resulta que ahora el gobierno nacional le dice que es la policía metropolitana la que tiene que ocuparse del tema. Impresentable por dónde se lo mire.

En tercer lugar viene el tema económico. Los argentinos que trabajamos en el mercado formal soportamos una carga impositiva asfixiante. Nos matan con impuestos. A pesar de ello, Aníbal Fernández dice que no tiene capacidad operativa para solucionar el problema. ¿En qué gastan la plata que nos quitan todo el tiempo?

Segunda pregunta. La gente que ocupa el parque Indoamericano dice que quiere una vivienda. Y aquí no interesa si el que pide la vivienda es boliviano, paraguayo, catamarqueño o chaqueño. Aquí no entra a jugar el tema de la nacionalidad o de región. El punto es: ¿y por qué otro tiene que pagarle la casa al que no la tiene? Ya sé que esta pregunta mía es políticamente incorrecta, pero la realidad es que hay mucha gente que trabaja de sol a sol, paga impuestos y apenas, con mucho esfuerzo, consigue pagar el alquiler porque no hay créditos hipotecarios que pueda afrontar. Pero a esa gente no se le ocurre ir a ocupar un espacio público y tomarlo como propio. No tiene su vivienda propia, se desloma trabajando y encima tiene que pagarle la vivienda a otro que no tiene mejor idea que usar la fuerza y ocupar un lugar público para que el resto de la sociedad le financie la vivienda.

Acá no se produjo un terremoto o un tsunami que dejó sin hogar a la gente, lo cual justificaría algún tipo de ayuda. Aquí, además de los sospechosos manejos políticos y delictivos para que el conflicto escalara, hay una política económica que no resuelve el problema de la pobreza. Si después de más de 7 años con un fenomenal viento de cola del exterior no han logrado reducir la pobreza y seguimos con serios problemas habitacionales, donde la villas de emergencia crecen como hongos y la gente está sumergida en la pobreza, la indigencia y la desocupación es porque han dilapidado miles de millones de dólares en políticas populistas de lo más berreta.

Además de la incapacidad del gobierno para hacer cumplir la ley y mantener el orden público, tenemos un gobierno que por incapacidad o porque no quiere, no ha resuelto el problema de la pobreza y solo se ha conformado con esconderla en los números truchos del INDEC.

Si luego de más de 7 años de viento a favor tuvieron que establecer la Asignación Universal por Hijo, quiere decir que el fracaso económico ha sido total porque no se ha logrado que la gente pueda vivir del fruto de su trabajo y siga dependiendo de la cultura de la dádiva. Aunque pensándolo mejor, tal vez éste haya sido siempre su objetivo. Tener una población pobre y dependiente de la dádiva estatal para tratar de retener el poder. Con lo cual la política de estado de largo plazo habría sido, deliberadamente, ampliar la pobreza con inconfesables fines políticos. © www.economiaparatodos.com.ar


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