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EPT | September 16, 2019

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Lunes 17 de mayo de 2010

Recaudación récord, ¿eso es bueno o malo?

Cristina Kirchner anunció recientemente que la recaudación fiscal ha sido récord. Pero, ¿qué beneficios trae eso aparejado para el pueblo? Se impone un debate para determinar si una menor recaudación no produciría mejores resultados prácticos.

La Presidenta de la Nación se jactó, hace pocos días, de que la recaudación fiscal alcanzó en abril la cifra récord de 30.129 millones de pesos. Esto significa que cada habitante de nuestro país (incluidos niños, ancianos, inválidos, desocupados, etc.) le transfirió, durante ese período –un solo mes- un promedio de casi 1.000 pesos al estado. O, dicho de otra manera, el estado le sustrajo casi 1.000 pesos en promedio a cada habitante de la nación únicamente durante el mes de abril de 2010.

Lo que la Presidenta omitió decir es qué hace el Estado que ella conduce con esos recursos. Esperemos que en su próximo discurso aclare esta cuestión. Imaginamos que una presidenta tan comprometida con los intereses populares aportará detalladas explicaciones respecto del modo en que emplea los fondos que el estado sustrae a los habitantes de la República.

En tanto nos aprestamos a escuchar las explicaciones que nuestra Presidenta seguramente nos ofrecerá a la brevedad, nosotros nos planteamos qué sucedería si esa masa de recursos no fuera transferida al estado y quedara en manos de cada uno de los habitantes de nuestro país. Imaginemos, por ejemplo, qué sucedería si se redujera la tasa del IVA…

El efecto inmediato de esa reducción sería un abaratamiento de todos los productos de consumo, con el consecuente efecto de que aumentaría el poder de compra del salario. Imaginemos qué sucedería si se redujera (lo ideal sería eliminarla totalmente pero no nos atrevemos a pedir tanto) la tasa del impuesto a las ganancias…

El resultado práctico es que aumentaría el ahorro, se expandiría el crédito y se estimularían las inversiones generadoras de riqueza y fuentes de trabajo. Además, al aumentar la producción se generaría un aumento de la oferta de productos y servicios que derivaría en una baja de los precios…

Argumentos análogos podrían esgrimirse para cada uno de los impuestos que configuran la carga tributaria que derivó en la cifra de cerca de mil pesos por habitante aportados al estado durante el mes de abril, con tanto regocijo de la Señora Presidenta. Cifra que –digámoslo de una vez; terminemos con los rodeos- parece algo excesiva, por cierto.

Casi mil pesos por habitante en sólo un mes es mucho dinero. ¿Qué hace el estado conducido por la señora Cristina Fernández de Kirchner con ese dinero que sustrae a los habitantes de la nación? ¿Cuál es la justificación de semejante nivel de carga impositiva? La Presidenta, que se jacta del nivel alcanzado por la recaudación, no da explicación alguna respecto del modo en que emplea los fondos que el estado sustrae a los habitantes de la nación.

Porque el dinero que la Presidenta administra no es suyo personal sino del pueblo. Y, por lo tanto –es bueno recordarlo, justamente ahora que se cumplen los 200 años de la Revolución de Mayo, cuando “el pueblo quería saber”- la Presidenta tiene la obligación de informar qué es lo que hace con esos fondos que tanto se jacta de recaudar pero omite explicar cómo los emplea.

Quizá haya llegado el momento de analizar la conveniencia de que la carga impositiva sea tan elevada. Tal vez sería preferible que los impuestos sean menos onerosos, que el estado se proponga el objetivo de recaudar menos y no más y que, de ese modo, queden liberados más recursos para ser empleados en proyectos productivos o para ser volcados al consumo que genera mayor demanda o destinados al ahorro, que es la fuente que nutre a los capitales volcados a la inversión de riesgo…

La Presidenta, al expresarse en sus discursos, habla en base a la premisa indiscutida de que un alza en la recaudación es un dato positivo de la realidad económica. ¿Y si no fuera así? ¿Y si fuera mejor que el estado recaude menos y no más? Por supuesto que la Presidenta no comparte este punto de vista porque ella es partidaria del estatismo. Pero ¿es el estatismo un mecanismo apropiado para promover el progreso del país y el bienestar del pueblo? ¿No sería más beneficioso para el pueblo que al menos la mitad de esos casi mil pesos que cada habitante aportó al estado durante el mes de abril queden a disposición de quienes genuinamente los produjeron y de ese modo favorecer la creación de riqueza y su consecuente efecto multiplicador de bienestar generalizado?

Desde este modesto espacio nos agradaría, si fuera posible, invitar a la Presidenta a la apertura de un debate en relación a estas cuestiones. Porque todos estamos de acuerdo en que aspiramos a promover el progreso del país y el bienestar del pueblo. Pero ¿es una carga tributaria tan desmesurada una metodología apropiada para alcanzar dichos objetivos? ¿No estaremos recorriendo un camino equivocado, que quizá concluya por llevarnos a un destino al que nadie quiere llegar?

Seguramente, la Presidenta no cree que nosotros seamos interlocutores legítimos para el tratamiento y el análisis de estas cuestiones. Es muy probable que la Presidenta sienta un profundo desdén por nosotros y por los argumentos que esgrimimos. A pesar de eso, nosotros seguimos creyendo que casi mil pesos de promedio por habitante en un mes es una carga tributaria sumamente elevada y creemos que la Presidenta –que no es otra cosa que una mandataria del pueblo; no tiene derecho a disponer de los fondos estatales como si fueran propios (aunque a veces lo hace, por ejemplo, cuando sus hijos viajan a Santa Cruz en aviones de la flota presidencial)- debe dar explicaciones sobre el modo de emplear esos recursos. Ojalá próximamente escuchemos un discurso presidencial que aclare las arraigadas dudas que estos datos nos hacen inspirar. © www.economiaparatodos.com.ar


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