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Jueves 6 de septiembre de 2007

Reino mágico

A pesar de que ése es el nombre de tan sólo uno de los parques del Walt Disney World en Orlando, todo el territorio que Walt imaginó en la Florida central está teñido por la magia y por un inexplicable sentido del ensueño.

Cuando se confirmó el rumor de que Walt Disney había comprado una extensa propiedad (más grande que Mónaco) en el medio de un pantanal floridiano cerca de Orlando, los precios de las propiedades se quintuplicaron. Todo el mundo sabía lo que se venía. El genio que hizo del dibujo de un ratón un emporio de dimensiones inimaginables en sus comienzos, había puesto una vez más su visión en acción. Nadie daba un peso por esas tierras. Pero Disney sí. Su imaginación ya había proyectado un mundo de diversión inocente que él mismo no vería materializado: murió cinco años antes de que el Magic Kingdom se inaugurara en 1971.

Pero su desaparición física no fue un obstáculo para que su espíritu estallara en miles de estrellas cargadas de mística, de ocurrencias sanas y de emociones compartidas por adultos y chicos.

Uno mismo retrocede hacia aquellos placeres de la infancia cuando vuela en el elefante Dumbo o cuando pasea en el bosque de Winnie the Pooh. Las emociones se repiten cuando se abordan a los Piratas del Caribe, la atracción que dio origen a las películas de Johnny Depp, o las canoas de Splash Mountain, una montaña rusa disimulada entre colinas y cascadas, aun cuando ningún reparo acompañe a la caída casi vertical del final. La competencia con los chicos sucede cuando la recreación de Toy Story nos invita a sumar puntos disparando a blancos móviles con haces de rayos láser.

El espectáculo final del Magic Kingdom tiene un efecto transportador. En la oscuridad de la noche, la mezcla de luces, de efectos especiales, de música y fuegos artificiales es capaz de poner la piel de gallina al espíritu más frío. Si por un momento se puede uno abstraer del espectáculo y fijar la atención en la cara de sus hijos sentirá algo muy parecido a la felicidad. Desde la racionalidad del mundo adulto se rendirá ante el otro mundo, el de la más absoluta inocencia. Y dudará acerca de cuál es el correcto para vivir.

El universo de Disney en Orlando fue imaginado por Walt desde una perspectiva de futuro. Su idea era proyectar un parque que simulara la vida en el porvenir. Su inspiración fue EPCOT (Enviromental Prototype Community of Tomorrow, por sus siglas en inglés). Y ese es el nombre del que hasta hace 9 años era el parque temático más grande del mundo. Epcot está dividido en dos enormes zonas. Al ingresar ese despliegue futurístico lo recibe a uno sin anestesia: una enorme esfera (el símbolo del parque) invita a un viaje por la evolución humana desde la formación del universo hasta nuestros días. Luego, de vuelta a la superficie, EPCOT ofrece viajes simulados al espacio en Mission Space, cultivos en la arena en The Land, sobrevuelos por ocho ciudades del mundo con un ala delta virtual en Soarin’, una pista de prueba de autos a gran velocidad en Test Track y un apelativo a la imaginación total en Journey into Imagination.

En el Showcase, la parte norte del parque, consiste en una exposición mundial alrededor una gran laguna central. Los países que exponen sus costumbres, productos y especialidades gastronómicas –todo en un marco físico que reproduce los íconos típicos de esos lugares- son Canadá, Gran Bretaña, México, Italia, Marruecos, Francia, Noruega, los Estados Unidos, China y Japón.

La unión de Disney con el mundo cinematográfico aparece en el parque Disney MGM, (próximamente Hollywood Disney), allí se reproducen en atracciones robóticas éxitos de la pantalla grande y chica como los Muppets, la Sirenita, la impresionante Hollywood Tower of Terror donde un ascensor virtual cae en picada trece pisos, el espetáculo de La Bella y la Bestia, una recreación de una filmación de persecuciones en auto, el Lights, Motors, Action! y Star Wars. También se puede recorrer el interior de los estudios de Hollywood donde se ven los vestuaristas, los diseñadores y los equipos de apoyo en plenas sesiones de trabajo.

Hace 9 años Disney inauguró su último parque, el que ahora ostenta el título de “el más grande”: el Disney Animal Kingdom. Se trata de un parque espectacular que combina atracciones divertidas como rápidos de agua, una montaña rusa impresionante – The Everest- y un zoológico viviente –el Kilimanjaro Zafari’s- que reproduce la sabana africana sin que ningún elemento visible permita discernir que uno no está verdaderamente en ella. El lugar se recorre a bordo de un camión típico de safari fotográfico y en el camino se cruzan elefantes, jirafas, rinocerontes, leones, zebras como si uno estuviera realmente en el corazón de África.

El mundo mágico se completa con dos enormes parques de agua, Blizzard Beach y Typhon Lagoon, donde toboganes, rápidos, olas gigantes y otras diversiones hacen las delicias de los grandes y los chicos.

Ningún relato sobre el Walt Disney World estará completo jamás. Aún quedan los paseos por el Downtown Disney, los cruceritos por sus incontables espejos de agua, sus restaurantes, sus campos de golf, sus monorrieles y las novedades que una organización armada para sorprender depara a todo aquel que se atreva a decir que la conoce por completo. © www.economiaparatodos.com.ar


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