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EPT | September 24, 2020

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Lunes 5 de febrero de 2007

Se le fue la mano

Empeñado en que los datos estadísticos no reflejen la realidad, el Gobierno ya no sabe qué medidas adoptar para lograr que el Índice de Precios al Consumidor que publica el INDEC no suba tan rápido como lo hacen los productos y servicios.

Establecer controles de precios para tratar de frenar la inflación es tan absurdo como romper el termómetro para que no muestre la fiebre que tiene el enfermo. Este tipo de medida ha sido practicada infinidad de veces en la historia económica del mundo en general y del país en particular, y ha arrojado siempre el mismo resultado catastrófico. Ahora bien, si el resultado es previsible y aún así se insiste, matar al médico porque dice que tiene fiebre el enfermo ya es demasiado primitivismo científico.

El desplazamiento de la directora de precios al consumidor del INDEC muestra que el Gobierno ya está desbordado por el tema precios y recurre a cualquier medida para no asumir la responsabilidad por la política inflacionaria que está aplicando. En esta oportunidad, se le fue la mano con la reacción que tuvo. Si bien es cierto que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) puede tener problemas de confección desde el punto de vista estrictamente estadístico, los errores que pueden no gustarle al Gobierno vienen de arrastre. En otras palabras, si el índice tiene problemas, estos son los mismos que tenía en los 90 cuando, mal que le pese al gobierno de Kirchner, la inflación había desaparecido.

Por otro lado, el Gobierno ya ha utilizado muchos trucos para tratar que el IPC no refleje la realidad. Ha recurrido a los controles de precios, a las prohibiciones y a los derechos de exportación, a los subsidios para que no se incrementen las tarifas de los servicios públicos y a la indiferencia ante la acción patotera de los piqueteros adictos al Ejecutivo, entre otros mecanismos. Si toda esta batería de cavernícolas medidas para modificar la lectura del termómetro inflacionario no le ha alcanzado para mostrar el número de inflación que más se acerque a su paladar político, el desplazamiento de una funcionaria pública tampoco le va a servir para dominar la inflación. Es que, aun sin el desplazamiento de la funcionaria del INDEC y con el accionar de Guillermo Moreno –el secretario de Comercio Interior– a pleno, la gente no cree demasiado en el aumento del IPC que mensualmente publica el organismo oficial. La gente siente algo totalmente diferente a lo que dice el INDEC cuando va al supermercado.

Que la inflación ya es un problema serio y vuelve a generar los mismos problemas que en el pasado lo refleja un dato a tener en cuenta: la falta de monedas. ¿Por qué nuevamente las monedas de metal escasean? ¿Por qué las máquinas de los colectivos rechazan las monedas de un peso? Porque el costo de producir una moneda de un peso es mayor al costo facial, es decir que tiene un costo mayor a un peso. Por eso vemos monedas más livianas y por eso, nuevamente, los comerciantes se quejan por la falta de cambio. Los cartelitos de “NO HAY CAMBIO” o la súplica del comerciante por las moneditas es el fiel reflejo de uno de los tantos problemas que generan los procesos inflacionarios. Es típico de la inflación que el valor facial de las monedas de menor denominación sea menor a su costo de producción. Cuando esto ocurre, los gobiernos tratan de producir menos monedas de baja denominación y, como resultado, el cambio comienza a escasear.

Mal que le pese al presidente y a su secretario Moreno, y por más represión policial que apliquen para controlar los precios, la inflación va a ser el dato económico que terminará erosionando el poder de Néstor Kirchner. La ausencia de elementales conocimientos de economía es lo que lleva al Gobierno a persistir en el error y pavimenta el camino para un relativamente cercano problema social y político.

Dos datos hay que tener en cuenta para este año. Por un lado, la inflación va a seguir haciendo estragos en los presupuestos familiares y, por el otro, crecerá la puja por la distribución del ingreso.

El tema inflación, como queda dicho, se profundizará porque este modelo económico está basado en el impuesto inflacionario para poder funcionar. En cuanto a la puja por la distribución del ingreso, el año electoral va a llevar al Gobierno a conceder aumentos salariales que nada tienen que ver con la productividad de la economía. A lo que vamos a asistir es a una creciente participación del salario en el ingreso nacional basado en una reducción de las utilidades empresariales, en vez de estar fundado en incrementos de la productividad de la economía. Este año, al igual que el año pasado, los salarios no subirán por incrementos de la productividad surgidos de una economía cada vez más eficiente gracias al incremento en el stock de capital moderno y competitivo. Los salarios volverán a subir por decreto y por presiones sindicales, con el visto bueno de un gobierno que verá en dichas subas la posibilidad de obtener un mayor caudal electoral.

El incremento de salarios que se avecina no generará más inflación. Los aumentos de salarios por decreto no producen inflación, lo que generan es caída en las utilidades, menor inversión, disminución de la productividad y una baja del salario real en el largo plazo. El camino indicado para que los incrementos de salarios sean sostenibles consiste en crear las condiciones institucionales para que se produzcan inversiones competitivas que incrementen la demanda de mano de obra y los salarios reales. Pero, obviamente, el tema institucional es algo que nunca le ha interesado a este Gobierno y menos le va a interesar en este año electoral.

La inflación, por más que no lo refleje el INDEC, se va a acelerar. La puja por la distribución del ingreso va a incrementarse y el tema político se recalentará con este intento del Gobierno por terminar de destruir al peronismo fascista mediante el juicio a la tristemente recordada Isabel Perón, aquella mujer sin preparación que Perón nos dejó como presidente, tal vez como su último acto de burla y desprecio hacia la Argentina.

Con Kirchner tratando de tomar revancha de los 70 e intentando destruir el ala fascista del peronismo (la misma en la que se apoyó para llegar al poder) y la inflación acelerándose, el 2007 promete ser un año movido. © www.economiaparatodos.com.ar


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