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Miércoles 24 de septiembre de 2014

Sin moneda…sin dólares…sin vergüenza…

Sin moneda…sin dólares…sin  vergüenza…

El sábado (20 de septiembre) un conocedor de los vericuetos de los ‘mercados regulados’ me decía, la semana que viene el ‘blue’ deberá bajar o a lo sumo mantenerse entre los 14,90 y 15,00

La verdad lo miré con algo de escepticismo ya que es muy difícil conjeturar sobre algo cuando no existen pautas o medidas y me preguntaba a mi mismo ¿Cómo se puede pretender establecer  un valor en moneda argentina para el dólar o el euro, si no tenemos moneda?

Lo mismo vale para las cosas por eso yo trazaría una línea entre lo que la gente puede comprar y lo que no puede comprar y hoy vemos que predomina  esta última posibilidad, por ello estamos en recesión.

Volvamos al dólar, el Banco central ofrece dólares a ocho cuarenta y pico para viajar al exterior, para atesorar, para  pagar las exportaciones y paraliza cinco mil millones para pagar importaciones ya concretadas.

Es paradójico el caso de AMERICAN AIRLINES, fuertemente criticada por limitar las ventas de billetes al plazo de 90 días de la fecha del viaje

La verdad el BANCO CENTRAL y la AFIP  deberían agradecerle a la empresa este límite, ya que las ayuda a  cuidar los escasos dólares evitándole tener que aumentar las restricciones para transferir al exterior y  evitar tener que subir la percepción del 35% al 50 o al 70 o a “x”, para evitar que se gasten en viajar al exterior  “dólares baratos”

Lo cierto es que la autoridad monetaria, más allá de las divergencias que pueda tener con kicillof, mantiene pisado el valor del “dólar oficial”  obligando a los importadores a incumplir sus contratos o a lo sumo demorar su cumplimiento por la sencilla razón que no les entrega los dólares o los obliga a recurrir al contado con liqui  que es lo mismo que pagar el dólar a casi el valor del “blue”.

Obvio esto último originaría una pérdida equivalente a la brecha existente entre uno y otro “dólar”, lo que lisa y llanamente es suicida.

Nadie, nueva ley de abastecimiento por medio, puede obligar a otro a que pierda dinero, por lo tanto los precios se irán acomodando al valor real del dólar, lo que obligará a una cada vez mayor emisión y por ende a una mayor inflación y por tanto a una mayor brecha del tipo de cambio y a una menor actividad.

Que pasaría si hoy alguien quisiera invertir para producir Ford T en serie, probablemente la demanda seria mínima y por más que  se haya invertido dinero genuino para introducir ese producto en el mercado  el fabricante quebraría.

Porque quebraría, por una sencillísima razón,  estaría ofertando un producto que no tiene demanda, aunque en la Argentina quizás podría ser negocio porque a este paso, tener un Ford T, podría ser un signo de progreso como se nos pretende hacer creer con las “villas” que por algo vulgarmente, se llaman “villas miseria”, porque vivir en ellas es una verdadera indignidad.

El banco central produce y gasta, paradójicamente mucho dinero, en imprimir dinero que nadie quiere, es decir un dinero que no tiene demanda, como el ejemplo del FORD T.

¿Cuesta tanto entender esto…?

Pero hay otro efecto, la pérdida del valor del dinero impacta negativamente en el salario real y en la producción exportable de donde no solo se afecta el poder adquisitivo que impacta negativamente en el consumo, sino también lo que es mucho más grave los niveles de producción.

Todo esto demuestra antes que falta de idoneidad, algo más grave, “falta de vergüenza” que la RAE define como: “Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”.

La cuestión entonces es grave porque todas estas vueltas para rascar de algún lado un puñado de dólares, porque de eso se trata, demuestra, que nuestros funcionarios actúan “sin vergüenza”, porque en definitiva se trata de maquillar la existencia de una moneda de la que carecemos.

Las cirugías estéticas pueden cambiar la apariencia, pero no modifican la edad, no rejuvenecen, pues bien todas estas volteretas que hacen los funcionarios económicos, para hacernos creer que “el peso” conserva algo de valor, solo pone en evidencia que confunden el Iceberg con un “icecream”…