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jueves 25 de mayo de 2006

Sugerencias para la nueva Ley de Educación

El mundo ha cambiado y hoy la educación no pasa exclusivamente por la escuela, por eso la nueva reglamentación debe incorporar en sus alcances a todos los agentes educativos.

El lunes pasado, el presidente Kirchner, junto al ministro Filmus, lanzó una convocatoria al debate para confeccionar una nueva Ley de Educación para ser presentada al Congreso de la Nación, en el mes de octubre.

Como explicaba en mi artículo anterior, mejor sería implementar bien la existente en vez de lanzarse a hacer una nueva (de hecho anunciaron que se trabajará sobre 10 ejes, 8 de los cuales ya estaban contemplados en la actual ley), pero ante el hecho consumado me permito algunas sugerencias.

Considero que el primer error que se comete es seguir relacionando unívocamente educación con escuela: esto podía ser cierto cuando a fines del siglo XIX se sancionó la ley 1420, pero hoy hay nuevos agentes educativos que influyen en la formación de la juventud tanto o más que la escuela y que siguen sin ser tomados en cuenta.

Es extraño que uno de los ejes de discusión no sea “educación y medios de comunicación”. Sólo a modo de ejemplo, parece contradictorio que se quiera ampliar la obligación de la escolarización hasta terminar el Polimodal (es decir, obligo a un adolescente a ir a la escuela) y no se pueda “obligar” a ese mismo adolescente a llegar a la escuela bien dormido, prohibiendo que los programas para niños y jóvenes terminen en horarios donde los chicos ya deberían estar durmiendo hace horas. Y esto es tan elemental que ni siquiera hay que meterse con los contendidos de los programas en cuestión: podría tratarse de un partido de fútbol.

Solucionar los problemas educativos centrándose exclusivamente en la escuela es como pretender arreglar la economía de un país apuntando solamente a cambiar las leyes que rigen el sistema financiero. O querer parar una epidemia de cólera mejorando la atención de los hospitales.

Para que un alumno pueda acceder al cúmulo de conocimientos que la nueva ley seguramente tendrá previstos, hacen falta unas condiciones previas.

Lo primero es que vaya a la escuela, y en este sentido hay que hacer una tarea que combine lo educativo con lo punitivo con aquellos padres que permiten que sus hijos falten sin causa grave. Y el Estado, sea nacional, provincial o municipal, deberá poner especial interés en buscar mecanismos para que los que sufren de mayores carencias se escolaricen.

Lo segundo es que los alumnos deben llegar en condiciones físicas adecuadas para el proceso educativo, esto es, bien comidos y bien dormidos. Aunque uno ponga al mejor profesor, en la mejor aula, con la mejor tecnología didáctica para desarrollar el mejor programa posible, si el alumno que tiene delante durmió sólo 4 horas y no desayunó, es altamente probable que se estén desperdiciando esfuerzos. Y para ello hace falta, además de educar a las familias en general, hacer acciones concretas sobre los medios de comunicación.

Lo tercero es que los alumnos accedan a la escuela en “condiciones psicológicas” de recibir educación. Que valoren el proceso educativo, que respeten a sus docentes, que quieran estudiar, que vayan a la escuela a aprender. Estos aspectos se “bombardean” habitualmente desde los medios de comunicación (como botón de muestra la habitual caricaturización negativa del traga o positiva del que se copia) y también desde la familia, donde se critica a los docentes por una defensa exagerada de los hijos. Aquí también hacen falta acciones concretas sobre los medios y las familias.

Resumiendo, creo que el Ministerio de Educación debería agregar tres ejes para que las mismas organizaciones y expertos que van a opinar sobre los 10 ejes anteriores también hicieran alguna propuesta. Estos ejes serían: medios y educación; sociedad y educación; familia y educación (en este punto hay un eje que es “participación de los padres en la escuela”, pero me estoy refiriendo exactamente a lo contrario, es decir, a la “participación de la escuela en los padres”

El mundo ha cambiado y hoy la educación no pasa exclusivamente por la escuela. Ya que vamos a hacer un debate para que la educación sea realmente una prioridad, incluyamos a todas las partes que actúan en el proceso de educación de los niños y jóvenes. Si no se trabaja simultáneamente sobre todos los agentes educativos, probablemente los resultados que se obtengan sean similares a los actuales, y dentro de 12 años nos estemos planteando hacer otra ley. © www.economiaparatodos.com.ar



Federico Johansen es Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA).




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