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jueves 23 de enero de 2014

Surrealismo o cinismo: Kristinismo en estado natural.

Surrealismo o cinismo: Kristinismo en estado natural.

Vale la pena recordar que el surrealismo se podría definir como una suerte de voluntarismo psíquico puro, que intenta expresar, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral, es decir es una actitud ante la vida en la que se prescinde de la vigencia de los valores para ponderar las acciones humanas, Discepolo lo definió así “Todo es igual, nada es mejor”, así funciona un mundo sin valores.

Me contaba un psicólogo amigo a quien recurrí que «El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento, en realidad, agregó, sería algo así como un ejercicio desprejuiciado del uso de la razón, quizás, me agregaba, habría que llamarla en razón, “sin razón”.

Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida, que no serían los reales de la gente sino los que paradójicamente surgen de prejuicios personales. Una persona así se cree providencial y eterna.

García Morente explicaba que el mundo de las cosas reales es un “…mundo que es. Y ¿Qué significa, aquí, ser? Significa una cosa muy simple, muy evidente, muy inmediata que lo “hay” en mi vida. Está ahí, en mi vida; tropiezo con él de continuo en mi vida; si cierro los ojos al andar me doy con el tronco de un árbol en la frente. El árbol está ahí, en mi vida…” el ejemplo vale para los obstáculos, que debemos superar, las cuestiones que debemos resolver, los problemas que debemos enfrentar.

Al ver ayer a Kristina me convencí, una vez más, que es incapaz de objetivar la realidad y su inconsciente se confunde con la realidad, como decía García Morente “…entendemos por idealidad lo contrario de causalidad…” porque la realidad está ligada a la causalidad.

Ahora bien Kristina es así por ser “hegeliana” como lo afirmó muy suelta de cuerpo alguna vez o por cinismo palabra que significa, desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables y en otra acepción; impudencia, obscenidad descarada.

Como es habitual en ella siempre recurre a lo autorreferencial como cuando hizo alusión a sus “dificultades” o enfermedad, palabra que se cuidó en callar, lo que me hizo recordar dos tipos de egocentrismo descriptos por F KUNKEL y R DICKERSON, en su célebre libro “LA FORMACIÓN DEL CARÁCTER” que denominaron “ASTRO” y “NERON”.

El primero es un tipo vanidoso, engreído y voluble, quien no lo admire cae en desgracia (si lo sabrá Alberto Fernández o el mismo Sergio Massa), a este tipo sicológico “…todo lo afecta y le enoja, le turba y enloquece, hasta las más insignificante bagatela que no concuerde con sus ideas (como las estampillas de la década ganada que se convirtieron como el tomate o mañana el perejil en cuestiones de estado).

El segundo se caracteriza por “…en su afán y capacidad de dominio por el dominio mismo y sin atender al bienestar de los dominados (ayer dijo que “…a veces me gusta gritar, como supuesta virtud).

Muy desafortunada resultó su ironía, diría de mal gusto sobre su “eventual reaparición”, cuando se preguntó “¿…que es lo contrario de reaparecer?, trasladando un hecho real como fue su ausencia, a la teoría de los “actos fallidos”, una vez más demostró que es incapaz de asumir la responsabilidad de sus hechos en un tema tan baladí como ese. “Quieren asustar a la sociedad” dijo.

Kristina en esa mezcla de surrealismo y cinismo, se sustentó en su “realidad”, nada le importó de nuestros problemas y con relación a los “ni-ni” a quienes estaría destinado el plan Progresar, los definió como hijos del “neoliberalismo” después de diez años de gobierno.

Si lo de Kristina fuera consecuencia de su “hegelianismo” o por su afición al “surrealismo”, estaría abierta al dialogo, al debate, aceptaría las criticas, pero lamentablemente creo que lo suyo es fruto de la “sofistica” que

Jacques Maritain definió como una “actitud vicios del espíritu” en su Introducción la filosofía.

No. Lo de Kristina, es puro cinismo. Nuestros problemas de cada día fueron ignorados, justo cuando horas antes el BANCO CENTRAL de su gobierno devaluó el peso en 24 centavos, la mayor depreciación diaria desde 2003, hecho que merece alguna explicación para que no se convierta en otro factor de incertidumbre.

Es obvio Kristina vive en una nube de gaseosas fantasías y con este juicio damos fe de nuestra prudencia y caridad.