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EPT | April 5, 2020

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Domingo 6 de abril de 2014

Una de las posibles tramas electorales

Una de las posibles tramas electorales

Lo que me preocupa es el rumbo que está tomando la “trama electoral” porque me parece más formal que sustancial, porque la cosa no será solo llegar, sino mantenerse

En la Argentina no existe el largo plazo. Quizás la causa  sea la inflación, ya que ésta afecta la previsibilidad y ésta impacta negativamente en la seguridad ya que la gente no sabe a qué atenerse y allí comienza la “inseguridad” de todo tipo.

Recuerdo que en la década del 90 estando en Londres, me puse a ver en esas tardes noches que se juntan, cuando el reloj da las seis, la hora del té y de la cena, un programa de televisión en el que se discurría sobre temas económicos.

En un momento dado un tal Taylor se refirió a la Argentina, eran épocas de la convertibilidad, y si bien criticó ese sistema dijo más o menos textualmente “en Argentina podría servir si ayuda a cambiar su cultura económica”.

La verdad la frase me quedó grabada y recordé inmediatamente que esa cultura no cambiaría ya que la mayoría de los contratos en lo que me tocaba participar en mi condición de abogado asesor, las partes exigían cláusulas de “estabilidad” y lo más común era referirse a la cotización de bonos en el mercado de Nueva York e incluso de Montevideo para precisar y garantizar el pago de obligaciones de mediano o largo plazo en moneda real o mejor dicho en valores reales.

Eso quiere decir que en esos diez años de “estabilidad”, ésta fue solo aparente y la prueba vino con la crisis del 2001, que por otra parte, ya se veía venir, siendo la única incógnita su día y hora; finalmente fue en diciembre de ese año.

La historia es conocida, luego del golpe inflacionario consecuencia de la crisis y la devaluación, hubo un periodo de relativa estabilidad, consecuencia que se aprovechó la capacidad ociosa de recursos generados durante la famosa “década maldita”, para otra vez a partir de 2007 caer en un proceso inflacionario que poco importa por su medida sino por la inflación en si, por otra parte no asumida por el gobierno “K”.

La inflación es una enfermedad terminal y poco importa que sea del 2 o 3% mensual, discusión abierta entre los índices oficiales y privados,  la diferencia es el menor o mayor tiempo en que mata al enfermo y lo cierto es que la economía está enferma y se insiste en ir a los síntomas como lo está haciendo el Banco Central con habilidad, pero sin plan.

El próximo gobierno deberá tomar en un principio decisiones dolorosas para “todas y todos”, llámense como se llamen, “ajuste”,  “racionalización” , “reordenamiento”,  ya que el nivel de gastos del estado deberán reducirse y ello impactará negativamente en los salarios reales, en el nivel de empleo, en la actual incapacidad del sector privado para generar nuevo empleo; en simultáneo deberá reducirse la presión fiscal, eliminar o disminuir las retenciones, con lo cual el estado contará con menos recursos durante un lapso en el que la inversión seguramente aguardará hasta saber cómo reaccionará la sociedad en su conjunto.

Será una real emergencia esta vez, pero “autogenerada”

Es probable que se repita algo parecido a lo ocurrido durante las transformaciones de los 90, por ello habrá que prever algunas redes de seguridad de las que se careció en aquel momento.

No quiero caer en un lugar “ideológico” pero habrá que distinguir entre la inversión especulativa, esa que favorece el ciclismo sin riesgo de fatiga inmediata,  con la que actualmente el gobierno logró contener el tipo de cambio y la productiva que es aquella en la que su recuperación es lenta y nos lleva al deporte del esfuerzo, el sacrificio y el riesgo.

Es probable que el próximo gobierno sea solo un “gobierno observado” y recién a partir de 2019 se comiencen a sacar conclusiones y responder a una pregunta hasta ahora sin respuesta “¿Qué rumbo tomará la Argentina?”

Esto me lo decía hace un tiempo un empresario  importante en una ciudad europea  que pertenecía a un grupo que no dudaba en invertir en Sudan y si en Argentina.

Lo que me preocupa es el rumbo que está tomando la “trama electoral” porque me parece más formal que sustancial, porque la cosa no será solo llegar, sino mantenerse y sería bueno aprovechar la experiencia De la Rua.

Jorge Asís desarrolló recientemente la “doctrina Puerta” que consiste en una posible coalición o “encuentro” entre Masa y Macri.

Vinicius  de Moraes escribió alguna vez que “la vida es el arte del encuentro” y en la política es importante saber encontrarse, pero agregaría también para saber qué hacer.

En esa línea  de razonamiento, alguien me acercó otra posibilidad uno de ellos dos, (por Macri y Massa) presidente y el otro jefe de gobierno y me decía “mira Luis la sociedad está harta del peronismo…. llevan años gobernando, desde el centro, desde la derecha y ahora desde una izquierda cocoliche y chabacana, pero para ganar necesitás del peronismo, por eso la teoría del turco (por Asís) me parece coherente y creo – agregaba – que si tienen un mínimo de inteligencia MASSA debería entender que su desafío político será ser un excelente jefe de gobierno y el único que le puede dar esa posibilidad es Macri, pero me dijo intrigante, no sé qué pensará Malena…. (Galmarini de Massa)….”

Está bien le respondí, lo entiendo  y parece algo probable y racional, pero para que….

No tuve respuesta….

(Como dice Jorge Asís continuaremos…porque hay mucho mas)