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jueves 20 de noviembre de 2008

La crisis

Un análisis, en verso y con un poco de humor, sobre la debacle finaciera mundial que hoy preocupa a todos.

Vivimos en un momento
donde todo ha explotado,
y si bien no hubo guerra
este mundo se ha dañado.

Todo empezó una mañana
en que un bancario aburrido
quería ingresar más plata
a un banco desconocido.

“¿Qué debo hacer si me sobra,
un monton de plata en caja?”
Ya no funciona la oferta,
ni de la tasa, rebaja.

Vio entonces que pasaba
por la calle un vagabundo
y se le ocurrió una cosa
que haría cambiar el mundo.

“¿Y si le presto la plata
a este pobre caballero
para que se haga una casa
y salga de su agujero?”.

Le comentó esta idea
a su jefe de clientes
a quien la falta de pagos
le hacía temblar los dientes.

“¿Y como nos va a pagar
si es un desocupado?”
“No importa pues le daremos
crédito garantizado”.

“No lo entiendo”, dijo el jefe
a su astuto gerente.
“Es sencillo pues la plata
la va a poner otra gente”.

Ahora sí les pareció
que la idea funcionaba.
Corrieron al vagabundo
que por la calle pasaba.

El vagabundo era pobre
pero muy inteligente
y les propuso a estos hombres
un negocio diferente.

“Ustedes me dan la plata
para que haga 5 casas
yo vendo las otras cuatro
y así me bajan las tasas”.

Y repitiendo el negocio,
casas por todas partes
empezaron a construirse
desde el miércoles al martes.

Pero pasó en un momento
que no podían venderlas:
Había muchas construidas,
poca gente para verlas.

Al tener que mantenerlas
no pagaban la hipoteca.
“Quedate vos con la casa,
que yo me voy a la Meca”.

Lo bancos no repararon
en que habían pagado cien
por algo que no valía
y que ya no era un bien.

Los clientes de los bancos
fueron a por sus ahorros
que ya no estaban presentes
ni en colchones ni en sus forros.

Los bancos se desplomaron
y con ellos las acciones.
De “ladrón” intercambiaron
mutuas acusaciones.

El petiso presidente
dijo “Esto yo lo arreglo”,
y pidió a los diputados
que actuaran como un becerro.

Tras alguna resistencia
le votaron el rescate.
Pero todo fue resuelto
para el lado del tomate.

No se sabe adónde vamos
ni donde termina esto.
Si vamos a ser más pobres,
comer la pasta sin “pesto”.

Y todo por un gerente
que un día estaba aburrido.
¡Qué lástima que no pude
con tiempo haberlo sabido!

Moraleja de esta historia:
si usted es dueño de un banco
y ve que alguien se aburre
le pido que le dé franco. © www.economiaparatodos.com.ar

Federico Johansen es licenciado en Ciencia de la Educación y consultor en el área de Factor Humano. Escribe poesías personalizadas a medida: www.poesiasamedida.blogspot.com

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