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viernes 17 de enero de 2014

Un gobierno perturbador y una sociedad perturbada

Un gobierno perturbador y una sociedad perturbada

Entre tanto como ayer, hoy y mañana, el ahora “Kristinismo” será siempre perturbador, así entiende la política y el ejercicio del gobierno

La Real Academia nos dice que la palabra “perturbar” tiene las siguientes acepciones: Inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien. Impedir el orden del discurso a quien va hablando. Dicho de una persona: Perder el juicio.

A su vez la palabra “inmutar” significa según la misma fuente: Alterar o variar algo. Sentir una conmoción repentina del ánimo, manifestándola por un ademán o por la alteración del semblante o de la voz.

Pues bien de allí el titulo de esta nota y explicaremos porque afirmamos que tenemos un “gobierno perturbador”

El gobierno alteró y falsificó las estadísticas del estado, alentó y toleró el corte del Puente San Martin durante más de dos años, trastornó el orden y concierto de instituciones claves del gobierno como el Congreso de la nación convertido en una suerte de “bufón” político que seguramente está haciendo temblar el alma del Barón de Monstesquieu en algún lugar del universo, tolera y fomenta la anomia social utilizando el sofisma de la legitimidad de la protesta social como bien absoluto; desnaturalizó la función del Banco Central que se ha convertido en una suerte de mentor de la inflación; nos dejó sin energía; las facultades del poder son usadas para impedir y trastornar el funcionamiento de la actividad económica y política; el sosiego  y la seguridad de la sociedad, fue reemplazado por el desasosiego que genera incertidumbre y mal humor social.

Finalmente para disimular el enojo que produce en el gobierno cualquier crítica se recurre a la descalificación como medio para eludir el diálogo o la discusión

Sintetizando, como lo explicó Carlos Strasser en LA NACION del pasado 12 de enero en el suplemento “Enfoques” no se puede hablar de democracia cuando hay pobreza de todo tipo, “…Pobreza de educación, de información, de recursos, de vivienda, de trabajo…” porque sin esos requisitos mínimos “…no se puede ser ciudadano…”

Agregaría que no solo no hay democracia en un sentido sustancial del término, porque el voto es solo el primer elemento de la democracia, pero no el único, sino que tampoco tenemos “república” que creo es a donde apuntó realmente Carlos Strasser en su diálogo con LA Nación.

La república, como modo institucional, implica división de poderes, publicidad de los actos de gobierno y periodicidad, renovación e idoneidad en los cargos electivos y estas tres condiciones están ausentes desde hace bastante tiempo, pero se acentuaron en esto que se ha dado en llamar “Kirchnerismo”.

Esto nos lleva a un tema sobre el que ha llamado la atención Carlos Pagni, al decir que en realidad lo grave de las elecciones del 2011 no fue el 54% de votos obtenidos por Kristina, sino la diferencia del 37% con el segundo que debemos recordar respaldó varias políticas del “Kirchnerismo”, no por su calidad sino por ideología, que es más grave aún.

Completando esa línea de razonamiento diría que hay un 71% que nos demuestra la existencia de una sociedad “perturbada” que como dice Carlos Pagni descansa sobre “…algunas cuerdas muy antiguas de la sociedad argentina, determinadas creencias que ningún político está dispuesto a enfrentar hoy: que lo nuestro es siempre por definición mejor que lo de los extranjeros, que los pobres por definición siempre tienen la razón respecto de los ricos, y que el Estado siempre es mejor que lo privado…”.

Lo grave es que esta sociedad argentina “perturbada” carece de un verdadero régimen político que integre esa relación de opuestos entre “gobierno y oposición” y esta anomalía o deficiencia se refleja en las dirigencias que se han convertido en orgullosos eunucos del gobierno lo que les asegura negocios, beneficios e inmunidad, salvo algunas excepciones como la de Juan Jose Aranguren.

La oposición cumple en todo régimen político la misma función de los glóbulos blancos en la sangre de las personas.

Medline Plus nos explica que, los glóbulos blancos ayudan a combatir infecciones, pero alerta que un número bajo o alto denuncian anomalías.

En política pasa lo mismo, la carencia de oposición que equivaldría a un número bajo de glóbulos blancos como ocurre realmente hoy día, denuncia la enfermedad del sistema político argentino incapaz de combatir esta infección política que es el “Kirchnerismo devenido en Kristinismo” que es un paso más avanzado de la infección política que nos afecta a “…todas y todos…”

Pero ahora parecería que asoma un “exceso de oposición” que mantiene o se nutre en las mismas creencias que describió Pagni, lo  que podría equivaler a un número alto de glóbulos blancos que también son indicadores de grave enfermedad y estaría demostrando que el “Kristinismo” en realidad es un tumor maligno.

“…Todas y todos…” tenemos dos años para reflexionar, para que las elecciones de 2015 no se conviertan en un respirador artificial y en ese caso poco importará que el médico fuera Macri, Massa, Biner o cualquiera…

Entre tanto como ayer, hoy y mañana, el ahora “Kristinismo” será siempre perturbador, así entiende la política y el ejercicio del gobierno, todo por una sencilla razón es “anti” y la sociedad argentina o una gran parte, también, por ese motivo Kristina es gobierno y oposición al mismo tiempo. No tiene ni reconoce límites.

¿Será ese el rol que pretende jugar Kristina para el 2015 desde lo que se llamaría oposición…?

La verdad ella será su propia heredera y los que se están probando el traje azul, están dilapidando sus ahorros….