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jueves 31 de agosto de 2006

Continúa el “efecto Kirchner” en las exportaciones cárneas uruguayas

La veda a las exportaciones de carne vacuna argentina provocó, como efecto no deseado, que las ventas uruguayas al exterior se dispararan y ganaran mercados hasta ahora reservados a los productores de nuestro país.

Es posible que los ilegales cortes de rutas y puentes internacionales generados por las “huestes” del gobernador Jorge Busti, de Entre Ríos, hayan causado serios perjuicios a la actividad económica uruguaya, en general. Particularmente, al turismo y al comercio. Pronto lo sabremos, desde que hay un tribunal que trabaja activamente en esta cuestión y que deberá, en definitiva, decidir sobre ella. No deja entonces de ser posible que tengamos (todos) que hacernos cargo de alguna indemnización, que puede ser gruesa.

Basta recordar el lamentable espectáculo de las largas filas de camiones ilegalmente varados en las rutas argentinas, imposibilitados –por la fuerza de nuestros circunstanciales “sans-culottes”– de poder seguir su camino y cruzar los puentes internacionales para continuar viaje, rodeados de empecinados entrerrianos decididos a hacer justicia por mano propia, de manera que nada cambie en su bonito entorno geográfico.

Esto sucedió luego de haber endosado explicaciones técnicas y ambientalistas que –a juzgar por lo ya resuelto por la Corte Internacional de Justicia, increíblemente a nuestras propias instancias, que acaba de decidir que no hay evidencia de que las plantas contaminen– pueden haber sido equivocadas.

Pero Néstor Kirchner (sin advertirlo y sin quererlo, por supuesto) ha compensado, de alguna manera, a nuestros hermanos orientales. En otro frente, por cierto: el de la producción y exportación de carnes rojas.

Como consecuencia de otro de los desatinos a que nos tiene acostumbrados: la increíble veda –por razones demagógicas– a las exportaciones de carne vacuna argentina.

Gracias a ello, Uruguay ha crecido –como nunca en la historia hasta ahora– en sus propias exportaciones de carne vacuna. Lo hizo reemplazando –por méritos propios– a la Argentina en los muchos mercados en los que la medida dispuesta por el presidente impidió a nuestros exportadores cumplir con los compromisos contractuales por ellos asumidos.

Con una larga tradición de respeto a la ley y a los contratos y una vocación de trabajo reconocida, Uruguay pronto llenó los vacíos generados por capricho de Kirchner, ante los ojos estupefactos de la comunidad internacional.

Hoy, la inversión extranjera converge raudamente sobre los frigoríficos uruguayos. Brasileños, británicos, norteamericanos y hasta los iraníes están aprovechando lo sucedido y adquirien activos orientales.

Por todo esto, los Estados Unidos –pese a que siguen siendo el primer mercado en importancia para las carnes rojas uruguayas, ahora con una participación que del 26% del total pasó a ser del 14%– han perdido algún peso relativo.

En contrapartida, han aumentado significativamente las participaciones de las exportaciones de carnes rojas a la Argentina y a Brasil. Concretamente, Brasil ya supone el 13% de las exportaciones de carnes orientales. Argentina, el 7% (lo que es un aumento de nada menos que del 23% respecto del año pasado).

Pero la revolución pasa por otros flujos de exportación: las exportaciones uruguayas de carnes rojas a Rusia, Chile y China, que han crecido un 454%, un 149% y un 46%, respectivamente. Allí es donde los laboriosos orientales están reemplazando con sus excelentes carnes a las nuestras. Las exportaciones argentinas que no pudieron concretarse desdibujaron profundamente nuestra credibilidad como país exportador. Lo que es caro y dañoso, ciertamente.

Ésta ha sido una oportunidad histórica –y dorada– para Uruguay, que –bien aprovechada– constituye el allí llamado “efecto Kirchner”. No querido, por supuesto. Pero, de alguna manera, compensatorio de los desbordes de nuestros hermanos de la zona de Gualeguaychú y aledañas.

Por todo esto, no es extraño que las hamburguesas uruguayas estén hoy altamente demandadas en el mundo. En todas partes. Hasta el mercado norteamericano está abriéndose a los exportadores orientales de hamburguesas. Su gran mercado hoy es Chile, que paga precios muy atractivos. La empresa líder en este rubro es Establecimiento Colonia, que exporta con marca Patty y algunas otras y coloca unas 100 toneladas mensuales de hamburguesas, con precios estables y atractivos.

Por esto, aunque Kirchner no es popular en el litoral oriental del Río Uruguay, en el interior del país de Artigas hay muchos que –no sin instalar en sus rostros una sonrisa pícara– hablan (en voz baja, para que nada cambie) del llamado “efecto Kirchner”, que ha potenciado enormemente el brazo exportador de las carnes uruguayas. Y dan gracias a Dios, rogando que nada se modifique en la arcaica visión justicialista del papel que corresponde al agro, que suscribe totalmente el presidente de los argentinos, como ha quedado visto.

No hay “mal que por bien no venga”, dicen los orientales, a la manera de nuestros abuelos cuando éramos sensatos y teníamos gobernantes que no se dedicaban a comprar votos a cada paso. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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