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jueves 19 de octubre de 2006

El otro Kirchner, el de allende las fronteras

En su reciente discurso ante el Council of Americas, el presidente Néstor Kirchner realizó ciertas afirmaciones que no suele hacer cuando su auditorio está compuesto por argentinos.

Los más visibles de nuestros políticos –de bastante mala categoría, en general– suelen ser proclives a emitir mensajes de corte esquizofrénico.

Simplemente porque ellos quieren que cada uno de nosotros “oiga” lo que efectivamente “quiere oír”. Esto para tratar de generar así convenientes simpatías y obtener votos, lo cual –no podemos olvidarlo– es su único “negocio”, el central, el que tiene que ver con su “estabilidad”.

Lo cierto es que esa enfermiza –e inmoral– tendencia de enviar mensajes distintos (esquizofrénicos) a distintos públicos, no es nada nueva. Siempre ha existido. Pero ocurre que éste, el nuestro, es un mundo nuevo, distinto. En el que se pueden, ciertamente, enviar mensajes diferentes, hasta opuestos, dirigidos a distintos escenarios. Lo que es mentir. Aunque siempre con el gran riesgo de que en los distintos escenarios –por el milagro de la comunicación– se conozcan todos los mensajes, generando los consiguientes desconciertos. A veces, realmente monumentales.

Por esto, vale la pena reproducir, textualmente, algunos de los sesudos conceptos vertidos por un desconcertante Néstor Kirchner en su reciente discurso ante posibles inversores. El que pronunció en el Council of the Americas, en la ciudad de Nueva York, el 21 de septiembre y que usted, lector, si lo desea, puede bajar fácilmente de la propia página web de la entidad.

Antes de hacerlo cabe, sin embargo, apuntar que es obvio que Kirchner, por el sinnúmero de desencuentros externos que ha acumulado, no tiene la menor idea acerca de cómo funciona realmente el mundo, aunque cree –quizás sinceramente– que la tiene. Pobre hombre, es presidente y ni siquiera habla inglés, de manera que todo le llega (bien o mal) traducido. Pero cree que eso es normal.

Allí, entonces, en Nueva York, nuestro santacruceño, entre otras cosas más o menos livianas, sin peso, expresó y dijo:

• “La Argentina incumplió (en 2002) todos sus compromisos externos e internos.” (Todo un peligroso reconocimiento, al voleo, de lo sucedido, no demasiado sutil para el país del globo más demandado por sus inversiones.)

• “Muchos de los rostros que aquí veo estaban bastante enojados, motivos tenían.” (Otro fuerte reconocimiento, que no consiguió siquiera que sus interlocutores esbozaran una sonrisa, lo que es comprensible.)

• “Los defensores acérrimos de las teorías neoliberales son mucho más dirigistas que quien les habla.” (Un intento, por lo demás burdo, de disfrazarse de partidario del “mercado”, cuando –con su conducta de todos los días– Kirchner demuestra que es todo lo contrario: en rigor, un estatista, a la vieja usanza, la de los 70, década en la que se quedaran paralizados intelectualmente él y su señora esposa, que –insólitamente– se vistiera de “hada” para abrir la rueda matutina de la Bolsa de Nueva York. Lector, si usted cree no estar de acuerdo con esto, piense sólo un instante en Luis D’Elía, funcionario público de muy alto nivel designado –y mantenido– por Kirchner contra viento y marea –lo que demuestra o que le es útil, o que cree en él– y en sus lamentables payasadas y lo estará, seguramente.)

• “Si Dios quiere.” (¡Sí, sí, lo dijo! Como olvidándose circunstancialmente de su incontrolable resentimiento hacia la Iglesia Católica y a sus ministros, a los que naturalmente ve como sus competidores naturales, en su permanente epopeya por tratar de dominar todo y a todos.)

• “No hacemos los cortes (de luz) como en Los Ángeles o como en Queens, que tuvo 15 días cortada la luz, en la Argentina esas cosas no pasan.” (Un modelo de soberbia, propio de aquello de la “Argentina potencia”.Y una actitud típica de alguien que abiertamente confirma a cada paso que es una suerte de maniático confrontativo, incontrolable.)

• “En la región, nosotros estamos trabajando –fuertemente– para la construcción del MERCOSUR.” (¿Creerá que nadie se acuerda de lo que pasó en la Cumbre de Córdoba, cuando él tenía la Secretaría pro-témpore del MERCOSUR, reunión convertida en una caótica tribuna para beneficio exclusivo de Fidel Castro y Hugo Chávez? ¿Es eso “trabajar fuertemente en pro de la integración”? ¿Cree que en los Estados Unidos los inversores no leen los diarios, ni miran la televisión?)

• “Los argentinos hemos cometido pecados capitales y, evidentemente, en la reconstrucción y en no volver a repetir esos pecados capitales, muchas veces se generan cortocircuitos o situaciones antipáticas, pero no es que uno las quiera generar, sino que a veces no queda más remedio (como si fuera habitualmente una persona amable y medida), porque la agudización de las contradicciones (terminología claramente marxista) nos lleva a este tipo de situaciones”. (Increíble, más allá de la espantosa sintaxis.)

• “Nos interesa mucho que los empresarios que vayan (debió, quizás, decir “que vengan”, pero su fuerte son la provocación y la confrontación –como en el caso del coreano del norte, Kim Yung-Il– no la oratoria, que sabemos, es de una pobreza franciscana) ganen mucho dinero.” (Algún día se lo van a recordar sus amigos o sus enemigos.)

Antes de cerrar, quisiera recordar que, no hace mucho, en un seminario del Centro de Estabilización Financiera, Silvina Vatnik, su directora, recordaba que en el período 1998-2006, “la Argentina y Venezuela tienen un crecimiento acumulado de sólo el 10%, que contrasta con el 32% de Chile, el 27% de México y el 17% de Colombia y Brasil”. Es así. Y a esto, que es notorio, debió haberse referido Kirchner. Pero es “pedir peras al olmo”.

Allí también se escuchó decir al director Financiero de Repsol-YPF, Carlos Olivieri: “Faltan proyectos y emisiones de deudas sustentables, pese a que hoy el costo financiero ha dejado de ser una desventaja competitiva determinante y a que el “cash flow” y el endeudamiento permiten generar inversiones”. Lo que es lo mismo que decir: “falta confianza”. También a esto debió haberse referido Kirchner en Nueva York, pero no lo hizo. Quizás porque sabe que la principal desconfianza de los inversores se genera en torno a él, precisamente.

El hasta ahora frustrado “arribista”, Javier González Fraga, aprovechó el mismo seminario para predicar enfáticamente contra el endeudamiento “en monedas que no se manejan”. Puede que haya aprendido, de alguna manera, la dura lección que dejara La Salamandra, que terminó perdiendo.

Olvidaba decirlo: hubo algo bueno en el discurso de Kirchner en Nueva York. Esta vez dejó de lado la “dietrología”, o sea la manía de mirar para atrás en un esfuerzo permanente por echarle la culpa a terceros agazapados por todo lo malo que nos pasa, respecto de lo que nosotros mismos nunca tenemos nada que ver. (Para una mejor comprensión del fenómeno de la “dietrología” véase: Tobías Jones, “The Dark Heart of Italy”, North Point Press, New York, 2004, páginas 29 y siguientes.) © www.economiaparatodos.com.ar

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