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lunes 27 de agosto de 2007

Billetes en circulación: ¿es para preocuparse?

La coexistencia de pesos con la leyenda “convertibles de curso legal” y de otros sin ninguna inscripción es resultado de la derogación de la ley de convertibilidad.

En las últimas semanas, nos ha llegado una gran cantidad de e-mails en los que los lectores preguntan acerca de por qué algunos de los billetes que hay en circulación tienen la inscripción “convertibles de curso legal” y otros no dicen nada. Es decir, jurídicamente habría dos tipos de billetes circulando.

Esto es así porque la ley 25.561, de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario sancionada el 6 de enero de 2002, derogó la ley de convertibilidad, por lo que se dispuso suprimir las palabras “convertibles de curso legal” en los nuevos billetes de la línea peso. Asimismo, los billetes que tienen esa leyenda y que continúan en circulación conservan su curso legal.

Ante esta situación, la pregunta que muchos nos hicieron es si se podría generar una corrida cambiaria o podrían surgir problemas jurídicos si alguien se presentara ante el Banco Central (BCRA) a reclamar los dólares que dicen que tienen que pagar los billetes con la inscripción “convertibles”.

La realidad es que si se produjera una crisis monetaria, cambiaria y financiera la causa no sería, justamente, que tengamos en circulación dos tipos de billetes. La larga decadencia que sufre la Argentina se debe al desprecio que sus gobiernos han demostrado por el cumplimiento de la ley o, para decirlo más precisamente, hemos tenido gobiernos que no se han subordinado a la ley.

El Congreso de la Nación cometió la barrabasada jurídica de anular leyes y a nadie se le movió un pelo. En 2001, se sancionó la ley de intangibilidad de los depósitos. Pocos meses después, los mismos senadores y diputados aprobaron las leyes que permitieron confiscar los depósitos y pesificarlos. ¿Para qué seguir dando ejemplos sobre los dislates jurídicos que se han hecho en nuestro país? De manera que, considerando el desprecio por el cumplimiento de la ley que tenemos en la Argentina, no veo que vaya a existir un problema jurídico porque circulen billetes con la denominación “convertibles”.

No será, entonces, la ley jurídica la que puede llegar a producir problemas de fuga del peso, sino la ley económica.

Durante décadas, los gobiernos argentinos han utilizado la emisión monetaria como mecanismo de financiamiento del gasto público, como medio de cobertura al sistema financiero y para realizar manejos arbitrarios del tipo de cambio. En otras palabras, han creído que el BCRA podía emitir cualquier cantidad de moneda sin tener que pagar los costos de inundar el mercado con billetes sin ningún valor. Por eso tuvimos procesos inflacionarios agudos, luego megainflación y, después, hiperinflación. Décadas de desmanejo monetario llevaron a que la gente considerara al Estado como un emisor de moneda no confiable.

La tan criticada convertibilidad no fue establecida por un convencimiento pleno de los beneficios que podía aportar, sino porque el mercado ya no creía en el BCRA como un emisor responsable de moneda. Para que la gente aceptara nuevamente los billetes emitidos fue necesario, entonces, sancionar una ley que dijera que por cada peso en circulación había un dólar de respaldo en el BCRA. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que, durante la convertibilidad, los pesos no eran en verdad una moneda: la verdadera moneda eran los dólares, porque la gente sólo aceptaba los pesos sabiendo que el BCRA tenía un dólar por cada peso en circulación. Es decir, durante la convertibilidad los pesos eran simples recibos que emitía el BCRA contra los dólares que tenía en las reservas.

Desde que se abandonó definitivamente el patrón oro, los sistemas monetarios están basados en la confianza del emisor. Hoy, la gente confía más en el dólar o en el euro que en el peso argentino, pero la inmensa mayoría de esa misma gente desconoce qué figura en el activo y en el pasivo de la Reserva Federal o en el balance del Banco Central Europeo. ¿Por qué, si la gente no sabe qué hay en los balances de esos dos bancos centrales, igual cree en las monedas que emiten esas instituciones? Porque confía en la calidad de las instituciones jurídicas, políticas y económicas de esos países. Sabe que sus gobernantes podrán cometer ciertos errores monetarios, aunque sin llegar a disparates como los que se hacen en nuestro país. Sabe que los presidentes de esos bancos centrales son independientes del poder político. En cambio, tiene en claro que en la Argentina el BCRA es un apéndice del poder político y que ese poder político puede llegar a cometer cualquier barbaridad con la moneda con tal de tratar se salvarse o no enfrentar la realidad.

Cuando el gobierno kirchnerista se llena la boca con los U$S 44.000 millones de reservas que dice que tiene el BCRA no está contando toda la verdad, porque no dice que la mitad de esas reservas fueron compradas con deuda emitida por el mismo BCRA, que paga una tasa de interés en dólares que es el doble de lo que paga por la colocación de las reservas. Es decir, hoy el BCRA tiene pérdidas por acumular reservas.

A quienes han mandado e-mails preguntando si la existencia de dos monedas en circulación puede generar una crisis monetaria les contesto: no miren ese tema como el desencadenante de una crisis, miren otra cosa. ¿Qué? Lo que tienen que estimar es cuál es la tasa del impuesto inflacionario que está dispuesta a pagar la gente.

Sabemos que el INDEC presenta índices de precios que no reflejan la realidad. Sabemos, además, que al publicar índices de precios distorsionados el Gobierno está defaulteando parte de la deuda pública ajustada por el CER. También sabemos que la fenomenal distorsión de precios relativos que ha llevado adelante el Gobierno para esconder la realidad en algún momento producirá una explosión inflacionaria de magnitudes insospechadas. En ese momento, la gente saldrá corriendo del peso y se refugiará en el dólar para preservar su poder de compra.

Ya se ha producido una primera reacción contra el peso que llevó el dólar hasta los $ 3,20 y que refleja la desconfianza en la política monetaria y macroeconómica en general.

Mientras los gobiernos sigan ignorando las leyes básicas de la economía, despreciado el imperio de la ley y, por lo tanto, sean totalmente imprevisibles en sus comportamientos, los papeles pintados que emite el BCRA nunca podrán acceder a la categoría de moneda, por más que le pongan la leyenda “convertible”. Seguirán siendo simples vales para hacer transacciones de corto plazo sin ninguna capacidad de reserva de valor. La gente continuará eligiendo como moneda al dólar o al euro mientras siga existiendo tan abismal diferencia en la calidad de las instituciones jurídicas, políticas y económicas.

En síntesis, nuestro problema monetario no tiene que ver con las leyendas que tengan impresas los billetes, sino con la existencia de una dirigencia política que todos sabemos que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de acumular poder. Y que por conseguir un poder hegemónico puede llegar a destruir todo el sistema económico, inclusive la moneda. © www.economiaparatodos.com.ar

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