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EPT | May 18, 2022

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Jueves 27 de septiembre de 2007

Cada cual atiende a su juego

Un repaso de la actualidad política en Bolivia, China, México, Brasil y Venezuela.

El caso boliviano

La asamblea constituyente boliviana sigue, increíblemente, sin poder siquiera sesionar. Está, en rigor, suspendida “por falta de garantías”. O, dicho de otra manera, porque sus miembros no pueden ingresar a la sede de sus reuniones y debates, emplazada en un teatro (Gran Mariscal) de la convulsionada ciudad de Sucre.

Ocurre que la población local, unida, se ha rebelado abiertamente contra la decisión arbitraria de la Asamblea Constituyente, impulsada en un debate irregular por el partido de Evo Morales (el MAS), de no incluir en su agenda la discusión de la “capitalidad”, esto es el reclamo de Sucre de recuperar el carácter de ciudad-sede de los tres poderes del Estado que en su momento perdiera, después de un sangriento conflicto, a manos de La Paz. Hoy solamente el Poder Judicial está radicado en Sucre. El Ejecutivo y el Legislativo, en cambio, tienen sus sedes en la ciudad de La Paz, capital de Bolivia.

La semana pasada, en una tensa reunión, trabajosamente concertada, en la ciudad de Cochabamba, tras siete horas de discusión no se logró ningún resultado. Nada, entonces. Nadie cedió nada, ni -aparentemente- tenía la menor intención de hacerlo. Cabe entonces preguntarse ¿para qué se hizo la reunión, cuando no había vocación alguna, en ninguna parte, de tratar de encontrar una solución al problema planteado? El llamado “Comité de Emergencia” de Sucre no cedió un palmo. El “Comité de Emergencia” paceño, cerró totalmente las puertas al diálogo. Con un “no” rotundo, que incluyó el rechazo al diálogo político abierto por el “Comité de Concertación Política”, que supone un andarivel de negociación diferente, que ahora parece cerrado. La Paz no acepta entonces, ni la decisión judicial, ni el diálogo, ni nada.

Para peor, la cuestión se ha “judicializado”, desde que la Corte Superior del Distrito de Chuquisaca, el 24 de agosto pasado, decidió en contra de la decisión que retirara de la agenda constitucional la cuestión de la “capitalidad”. De esta manera se deja de lado el reclamo del MAS que sostiene que la Asamblea Constituyente es (como sugieren desde Venezuela) “fundacional” u “originaria”, esto es que está por encima de todo y de todos.

Por el contrario, ha quedado claro que la Asamblea está, como cualquiera, sometida a la jurisdicción de la Justicia de su país. Sin presuntos privilegios. En inmediata respuesta, los directivos “masistas” de la Constituyente denunciaron penalmente a los miembros del tribunal, sosteniendo que había “cedido a la presión de la ciudadanía chuquisaqueña”. Y el nudo judicial es gordiano. Morales aparece cada vez más alejado de poder controlar a su país y asegurar un mínimo de orden y seguridad. Pese a la constante presencia militar de Venezuela en su derredor. Y a las interminables “consultas” con Caracas y La Habana, que son -en realidad- quienes efectivamente “atienden al juego” de quienes dicen conducir a Bolivia, pero siguen sus instrucciones.

Mientras tanto, Morales asistió en Santa Cruz a la sesión de honor al Consejo Municipal de la Ciudad, en la celebración de un aniversario más del Departamento. Allí, al tiempo de felicitar a las autoridades locales -que están reclamando se les conceda la autonomía prometida, luego de un referéndum se pronunciara a su favor, por una abrumadora mayoría- garantizó la concreción del proceso autonómico, recordando que “las autoridades somos pasajeras, pero debemos dar alguna orientación… es mejor trabajar conjuntamente para resolver problemas”. Es así, pero sucede que él y Alvaro García Linera (su Vice-presidente, que es respecto de Morales algo así como Horacio Verbitsky parece ser respecto de Kirchner, el cerebro entonces) están buscando una reforma constitucional que apunta fundamentalmente a que ambos puedan ser reelegidos eternamente. Lo que le quita toda credibilidad.

Un nuevo “sorpasso” chino

China sigue -impulsada por su inagotable sed de recursos naturales- sorprendiendo a todos.

También en el ahora pacificado Congo. Allí acaba de asombrar a muchos de los acreedores externos de ese país (que trabajaban aceleradamente en concretar un “perdón” de la deuda de unos 8 billones de dólares acumulada en tiempos del dictador Mobutu Ses Seku), al Fondo Monetario Internacional, y a las empresas mineras (que suscribieran unos 60 contratos a lo largo de la extendida guerra civil que afectara al país, algunos de los cuales están hoy (i) cuestionados y (ii) sujetos a revisión) con la suscripción de un acuerdo con las autoridades locales, en función del cual se comprometen a (i) realizar inversiones que, después de la guerra civil, son absolutamente imprescindibles para reconstruir la destruida infraestructura local; y (ii) a prestar apoyo financiero, contra la entrega -en cancelación- de recursos naturales (pago en especie) por valor de unos 5 billones de dólares.

La zona de Katanga, recordemos, contiene algunos de los yacimientos de cobre y cobalto más importantes del mundo, cuya producción los chinos tratan astutamente de controlar, antes que nadie lo intente. Pero hablamos también de oro, uranio, hierro y diamantes. De mucho, entonces. Sucede que China “atiende a su juego” y tiene la liquidez disponible para moverse sin demoras. Como nadie, hoy.

Reaparecen los fantasmas mexicanos

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) colocó, en la zona de Veracruz, 12 cargas explosivas en gasoductos de propiedad de Petróleos Mexicanos, en una serie de atentados simultáneos que conformaron un grave sabotaje y una reaparición inesperada.

Las explosiones provocadas por los terroristas causaron gran daño. Afectaron a algo así como el 25% de la producción de gas natural de México y dejaron sin suministro de gas a unas 2.500 diferentes empresas industriales, incluyendo a dos grandes plantas automotrices, una de Honda, en Gadalajara, y otra de Volkswagen, en Puebla. El perjuicio causado es de gran importancia, desde que se ha estimado en unos 85 millones de dólares diarios.

El EPR, recordemos, apareció en la escena mexicana hace más de una década; lo hizo en la zona de Guerrero, ubicada en el sur de México, en una región en la que el narco-tráfico está muy activo, desde hace un buen tiempo. Me refiero a lo sucedido en 1996, cuando en una aldea llamada “Aguas Blancas”, la guerrilla del EPR irrumpiera, por vez primera, interrumpiendo un acto oficial en homenaje a una docena de policías caídos en distintos atentados.

Eso sucedió en la misma zona en la que antes actuara el legendario miliciano marxista, Lucio Cabañas. A partir de entonces los milicianos del EPR atacaron sucesivamente a cuarteles y comisarías, en Guerrero y Oaxaca, causando ese mismo año una docena de víctimas fatales. En 1997, los atentados continuaron -incluyendo además a algunos objetivos turísticos- y los muertos se triplicaron. Su presencia y actividades se extendieron luego a Chiapas, donde los hombres del EPR rivalizaron con los “zapatistas”, pero su actividad prácticamente se diluyó, hacia mediados del 98.

Para el gobierno del Presidente Felipe Calderón lo sucedido debe ser un alerta. Pese a que el grupo guerrillero es minúsculo, su capacidad de dañar ha quedado probada. Pero no por esto Calderón debe distraerse. Él también debe “atender a su juego” y concentrarse en consolidar, una a una, las principales reformas estructurales anunciadas durante la campaña electoral, que México necesita.

Esto supone actuar como ya ha sucedido con la reforma fiscal que, estableciendo el “flat tax” por vez primera en nuestra región, acaba de aprobar la Cámara Baja mexicana, en la que coincidieron el PAN y PRI, para disgusto del alicaído PRD, que responde al ideario del intransigente opositor, López Obrador. Lo que no importa, para nada, dejar al EPR actuar en la impunidad.

Hugo Chávez está nervioso, con temor al rechazo

Según el influyente diario paulista “Estado de San Pablo”, el Presidente “Lula” se está “cansando” del desagradable líder “bolivariano”, Hugo Chávez. Era hora.

Desde hace rato las empresas brasileñas son objeto de agresión desembozada en los territorios que el patológico Chávez “controla”, como Bolivia o Ecuador. Y “Lula” las ha enfrentado desde la paciencia y la civilidad. Pero esto tiene su precio, medido en popularidad doméstica. Y cualquier político es, tarde o temprano, sensible a esta circunstancia.

La reciente reunión “cumbre”, entre “Lula” y el teniente coronel venezolano, en Manaos, parece haber sido un fracaso. No se pusieron de acuerdo sobre los términos de la posible asociación de las fuertes empresas petroleras de ambos países referido a la posibilidad de refinar petróleo en el noreste de Brasil, desde que Chávez exigía que la refinería a construirse trabaje solamente con petróleo proveído por Pedevesa, lo que es inaceptable para cualquiera. Más aún, cuando se trata de invertir unos 4 billones de dólares.

Para el medio brasileño, que calificó correctamente a Chávez de “dictador”, el venezolano volvió a ser grosero con el Congreso del Brasil, al que calificó nuevamente de “sumisión a los Estados Unidos”. Chávez no puede sino ser soez y cree que todo aquel que no está de acuerdo con él está actuando “por cuenta y orden de los Estados Unidos”, lo que solo es una expresión más de su paranoia.

El miércoles de esta semana (lamentablemente, después de haber entregado esta nota a “Economía para Todos”) el Senado brasileño tratará la cuestión de la eventual ratificación brasileña al ingreso de Venezuela al MERCOSUR. Por sí o por no.

Los dichos de Chávez no ayudan y generan alguna esperanza de que Brasil pueda preservar al MERCOSUR del desenfreno ideológico y desorden operativo al que lo sometería la presencia de Chávez, al que el Senador del partido de “Lula” (PT), Tiao Viana, denominó “un loco sin estatura para ser presidente de una nación, de un pueblo, y de una democracia”. Clarito, aunque duro. Pero hay veces en que la verdad duele.

Las declaraciones de Chávez no facilitarán las discusiones del próximo miércoles, porque también en Brasil “cada cual atiende a su juego”. A diferencia de nosotros, que elegimos no participar en ningún juego, salvo los de Chávez. Quien no crea que esto sea así, piense solamente que Chávez ingresaría al MERCOSUR porque fue la Argentina quien promovió originalmente su ingreso, actuando quizás por “control remoto”, según puede pensarse al observar la relación bilateral que “supimos conseguir”. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


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