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Lunes 12 de agosto de 2013

El resurgimiento radical anticipa una crisis en el PJ

El resurgimiento radical anticipa una crisis en el PJ

Los resultados de ayer, aunque provisorios, son más que suficientes como para provocar un tembladeral a lo largo y ancho del PJ

Es que, por primera vez en una elección legislativa desde 1997, el peronismo retrocede en la mayor parte de los distritos. El mayor beneficiario de esta tendencia es la UCR, en general por alianzas con la Coalición Cívica, el Partido Socialista y Proyecto Sur. Éstos son algunos de los ejemplos más salientes: en Mendoza, Julio Cobos arrasó con el 44,13% al Frente para la Victoria, que obtuvo el 26,4%. En el feudo K, Santa Cruz, Eduardo Costa con Juntos por el Cambio superó con el 44,54% al FpV, que sólo alcanzó el 22,94%. En una provincia esencialmente peronista como es La Rioja, el Frente Cívico Riojano, conducido por los radicales, le ganó al FpV con el 41,42% contra el 37,83%. Aliada al socialismo, la UCR compartió con Hermes Binner su apabullante triunfo con el 41%. No es menos significativo que en el Chaco, aun ganando con el 46,38%, el kirchnerismo apenas superó a la coalición Unión por Chaco, que consiguió el 40,85%. Y en Córdoba, el triunfo de la delasotista Unión por Córdoba, con el 30,05%, estuvo seguido de un buen resultado de la UCR con el 23,5%. Por último, Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer consiguieron capitalizar el antiperonismo bonaerense y UNEN demostró en Capital que puede en octubre superar al PRO y quedarse con los dos senadores.

Este resurgimiento del no peronismo va acompañado de otra señal fuerte: en los dos distritos grandes donde se impuso el justicialismo, Buenos Aires y Córdoba, lo hizo bajo las banderas rebeldes de Sergio Massa y José Manuel de la Sota. A esto hay que sumarle el resurgimiento de Mario Das Neves en Chubut. Para el conjunto de los gobernadores del PJ el mensaje de las urnas parece claro: de profundizarse esta tendencia, en el 2015 la mayor parte de las provincias pasarían a ser gobernadas por coaliciones de centro izquierda con eje en la UCR. La sensación de peligro y el malestar que ya recorre las filas del PJ habrían sido captadas ayer mismo por Massa. Su vocero, en la noche de su mayor triunfo, no fue un dirigente bonaerense sino el ex jefe de gabinete Alberto Fernández, un infatigable promotor de la conformación de un frente disidente en todo el país. En el mismo sentido hay que apuntar que, en su breve discurso de anoche, el tigrense habló como un precandidato a presidente más que como un dirigente bonaerense.

Ante la posibilidad cierta de una crisis en la cúpula del PJ, ayer Daniel Scioli también estuvo en cierto modo entre los ganadores. Él se ofrece como la solución más confiable para que el peronismo renueve su marketing para el 2015, escondiendo a las figuras más impresentables del elenco cristinista y poniendo en marcha la continuidad con cambios. No hay duda de que el gobernador bonaerense influyó para que la candidatura de Martín Insaurralde alcanzara los 30 puntos. Pero de acá a octubre, el ex motonauta enfrenta una prueba de fuego. Si el Frente Renovador apabulla a FpV en las urnas, quedaría asociado a esta catástrofe y sus pretensiones presidenciales podrían sufrir un serio deterioro. Curiosamente, en este tablero será muy importante lo que haga un ex aliado de suyo, Francisco de Narváez. Éste enfrenta una opción de hierro. Con la actual tendencia, corre el riesgo de que su cuarto puesto de ayer se derrumbe en octubre si en sus filas se produce una corrida de dirigentes en dirección a Tigre. Como salida, le quedaría darle a la Casa Rosada un golpe mortal. Podría, por ejemplo, retirarse de la contienda electoral apoyando a Massa para presidente y quedándose él como candidato a gobernador. De este modo, el Frente Renovador podría recibir más votos denarvaístas y sacarle más de 10 puntos de ventaja al kirchnerismo.

¿Habrá cambios?

En su discurso de ayer, la presidente hizo lo que mejor le sale, esto es, negar la realidad y reafirmar que todo seguirá igual. Pero su margen de maniobra se estaría reduciendo en forma alarmante. Es obvio que para revertir en alguna medida el malestar de la clase media, el gobierno debería aflojar ahora el cepo cambiario y contener la inflación, lo que no le resulta fácil. También la voz de las urnas deja ahora expuesta a Cristina a recibir un golpe muy serio por parte de la Corte Suprema de Justicia, si ésta en los próximos días confirma el fallo favorable a Clarín declarando la inconstitucional de la ley de medios que dictara la Sala I de la Cámara Civil y Comercial Federal. El resurgimiento radical y en particular la buena elección de UNEN en la Capital son un fuerte respaldo a la independencia del Poder Judicial, que la Corte podría aprovechar en cualquier momento. Ayer Sergio Berni, aunque muy fugazmente, insinuó que se vienen cambios en el oficialismo. Hasta ahora, la presidente ha demostrado ser extremadamente conservadora en sus políticas y en el mantenimiento en sus cargos de funcionarios extremadamente desgastados. Desprenderse ahora de Guillermo Moreno y algunos otros podría servirle al gobierno para reposicionarse en la campaña electoral. Sin embargo, la lógica de CFK, al menos hasta ahora, pasa por aferrarse a sus errores hasta las últimas consecuencias.

Fuente: www.site.informadorpublico.com