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EPT | February 1, 2023

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Jueves 7 de diciembre de 2006

Equidad

La sociedad argentina está cansada de que los políticos evadan su responsabilidad en materia de seguridad ciudadana cuando afirman que el problema de la delincuencia es resultado de las diferencias sociales y económicas.

Después de la infeliz liberación de la “Garza” Sosa, un asesino a sangre fría condenado a cadena perpetua y liberado porque su condena no estaba “firme”, el presidente Néstor Kirchner tomó las mejores ropas del hombre común, se las calzó de la mano de alguna oportuna encuesta que habrá llegado a sus manos y salió a pedir que los jueces “no liberen más delincuentes”.

Sus palabras, como casi siempre sucede, provocaron un inmediato impacto. Felipe Solá, el gobernador de la provincia de Buenos Aires –el foco más endémico y brutal de la inseguridad en el país– propuso una “reforma judicial”, que nadie entiende muy bien qué significa.

Sin embargo, los bolsones de respaldo descarado a la delincuencia no ceden fácilmente. En ese marco, el inefable dúo compuesto por León Arslanian, el ministro fabricante de malvivientes, y Mary Sánchez, la otrora mujer fuerte del gremio de los docentes, hicieron apariciones rutilantes con sendas declaraciones que, dado el momento que vive la Argentina, envuelta en una ola de inseguridad salvaje, bien podrían tomarse como una tomadura de pelo a toda la sociedad que paga los impuestos para que ellos vivan y tengan vía libre para proponer una orgía de disparates.

Arslanian dijo que al delito había que tratarlo con “equidad”. ¿Perdón, con queeeeé? ¿Qué entenderá Arslanian con “equidad”? ¿Cuál es el marco de equidad, por ejemplo, que Arslanian propone aplicar a los secuestradores del joven Ianone? ¿O a la mismísima “Garza” Sosa? ¿Pretenderá alojarlos en un hotel cinco estrellas a cargo de la sociedad para que los pobres marginales disfruten, ellos también, de los placeres que Arslanian supondrá que se dan aquellos a los cuales los delincuentes atacan? ¿O tal vez crea que, para emparejar los tantos de la vida, contra cuya injusticia los delincuentes se rebelan, los malvivientes deban viajar por el mundo a cargo de la sociedad para que ellos accedan a ese rubro de placer que suelen disfrutar sus víctimas?

O, a lo mejor, lo que tiene en mente es algo de menor cuantía. Por ejemplo, cederles a los delincuentes propiedades inmuebles a cargo de la sociedad para que también ellos sean propietarios, como sus víctimas. O quizás automóviles, o lugares de veraneo…

¿Qué clase broma es ésta? ¿De qué equidad habla el ministro que supuestamente debe velar por la vida tranquila de los honrados de su provincia? Arslanian debería saber que la única equidad para el que viola la ley penal es la cárcel. Entre otras cosas, porque la libertad es la diferencia que premia al que aspira a vivir de su trabajo y no del robo, de la estafa y del asesinato.

Pero, con ser desopilante, la aparición de Arslanian, como decíamos, no fue la única en el irreverente firmamento de los funcionarios que defienden delincuentes.

Mary Sánchez, de quien no puede creerse que alguna vez haya tenido a su cargo la formación de nuestros chicos (aunque con maestros así, uno entiende las razones del desbarranque argentino), sostuvo que “debíamos alejarnos de la ‘onda’ Blumberg de meter en la cárcel a los ‘pibes’ que cometen delitos”. ¿Y dónde los querés meter, Mary Sánchez? ¿Tal vez quieras llevártelos a vivir con vos? Quizás no sea una mala idea, considerando las circunstancias…

¿Qué entenderá Mary Sánchez por “pibes”? ¿Qué entrañable cariño siente por la gente que roba y asesina a sangre fría la funcionaria que debería representar al orden jurídico y que vive costa de los impuestos que paga la gente honrada?

¿Cuál es el tratamiento que, según Mary Sánchez, debería dársele los “pibes” que secuestraron a Ianone? ¿O a los que mataron a ese pobre muchacho en Lanús de dos tiros en el pecho cuando quiso evitar que secuestraran a su novia? ¡Y esos sí eran “pibes”! Tienen 14 y 16 años y ya estaban en la mira de la policía.

¿Qué diría Mary Sánchez si sus protegidos “pibes” le metieran dos balazos en el pecho a un hijo suyo?

¿Hasta cuándo van a pulular por los despachos públicos esta calaña de personas?, ¿Cuándo será el día en que un presidente o un gobernador sensato los eche a patadas a la calle?

Ésa es la verdadera equidad que busca la gente honesta. Que de una buena vez por todas los cargos públicos estén ocupados por personas que representen a la parte sana de la sociedad y no a los enfermos que gastan su tiempo matando gente por la calle. Terminemos con el verso de la marginalidad provocada por las desigualdades económicas. El propio gobierno se llena la boca propagandeando el hecho de la caída de la pobreza, del desempleo y de la indigencia. Si la violencia fuera el producto de la falta de trabajo y de la miseria, los índices de seguridad ciudadana deberían haber mejorado pari pasu con los económicos. Y no ha sido así. Al contrario.

Terminemos con este argumento clasista y antiguo de que los que matan lo hacen porque no tienen trabajo. Es una ofensa muy baja para los verdaderos pobres que siguen luchando por ganarse el pan honradamente. Esa gente también busca equidad. Para que su preferencia por la ley y por la honestidad no valga lo mismo que la de aquellos que manchan de sangre los días y las noches de los argentinos. © www.economiaparatodos.com.ar


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