Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

EPT | June 26, 2022

Scroll to top

Top

Jueves 4 de septiembre de 2008

Gloria y loor al gran protector de los débiles

Pasan los años y los gobiernos, pero el Estado argentino sigue estafando a los jubilados que aportaron durante años parte de su sueldo para tener una vejez tranquila y sin privaciones.

Hoy, el comentario no tiene que ver con cuestiones inmediatas de las noticias. Aunque si eligiéramos ese camino tendríamos manteca para tirar al techo. Desde los dichos de Cristina con España en una nueva andanada de burradas, hasta la toma de los colegios en la ciudad de Buenos Aires.

Pero quiero contarles un caso real del gran redimidor de pobres en el país: el benemérito Estado argentino que, de la mano de sus funcionarios que utilizan sus poltronas para volverse personalmente millonarios, habla de ser el gran protector de los más débiles.

¡¡¡Y si de débiles hablamos, que diríamos de los jubilados!!! ¿Qué funcionario no se ha llenado la boca con demagógicas frases en defensa de los “pobres viejos que dieron todo por el país”? Muy bien, presten atención a este relato que conozco de primerísima mano, que me consta y del que puedo dar fe con nombres y apellidos.

El caso refiere a un gerente de la ex Caja Nacional de Ahorro y Seguro que durante todos sus años de trabajo aportó un plus de de su sueldo a una así llamada “Caja Compensadora” para que, al momento de jubilarse, encima del haber normal recibiera este adicional ahorrado durante décadas.

Llegado el momento de la jubilación, el ingreso real resultó ser un tercio del prometido de acuerdo al sistema de la “Caja Compensadora”. ¿La justigicación? Saraza, saraza, saraza. En idioma castellano sencillo: un robo liso y llano de fondos que fueron estafados durante años por el Estado argentino, de los cuales se privó al beneficiario que mes por mes veía menguado su ingreso real en función de una promesa de futuro.

Cuando el futuro llegó y se hizo presente, le dijeron: ¡De acá vas a cobrar!

Muy bien. Todo terminó en un juicio. Mientras, los años pasaban a razón de un tercio mensual del prometido. Cuando el juicio termina, si la sentencia decía que debían pagarle 100, le pagaron 65. ¿Razones? Ninguna, marche preso “te pagamos esto y listo”. Sesenta y cinco, no cien. “Pero, la sentencia dice 100… Acá tenés los 65 y picatelas…”.

Les recuerdo que estoy hablando del Estado argentino, no del Gordo Valor, ni de un estafador de cuarta de una cueva de Bartolomé Mitre y el Bajo… No, no, no… Hablo del Estado argentino. ¡Oh, alabado sea..!

Muy bien. Juicio por los 35 restantes. Después de años, le informan que quizás dentro de un año los cobre. Ustedes dirán: "claro los 35 más la actualización de todos estos años…". No, no, no… Los 35 y punto. Además esta persona para poder cobrar tendrá que firmar una renuncia expresa a la actualización, bajo pena de no cobrar nada. Si se emperrara en pretender cobrar la cifra actualizada, el cálculo del abogado que lo atiende es que debería esperar unos 7 años para obtener una sentencia. Si esto no es especular con la muerte, ¿qué es?

¿Así que éste es el Estado?, ¿el mismo que nuestros amigos dirigistas nos enrostran como el gran protector de los más débiles?… ¡Pero por favor..!!, ¡no me jodan más…!

Pero, lo más triste de todo esto es que hay una gran masa de argentinos que aun cree todo este conjunto de sandeces. Aun recuerdo a Norma Plá, la gran enemiga de Domingo Cavallo cuando éste ideó en 1994 el sistema de AFJPs. Norma organizaba marchas todos los miércoles para oponerse al nuevo régimen. En aquel momento yo preguntaba, ¿pero que más hace falta que le hagan a un jubilado para que entiendan cómo los roban?

Plá representó en aquellos días el típico caso de la víctima defendiendo al criminal.

Hoy, casi 15 años después, tuvimos muchos "Normas Plas" que volvieron al Estado cuando la cantinela colectivista de los Kirchner diseminó la idea de que los viejos estarían mejor protegidos con ellos.

Lo que quieren es la guita de los viejos… ¿cuándo lo van a entender? La pusilanimidad, el temor, la envidia y el miedo a la grandeza también definen los perfiles de los países. Y éste es el perfil que muchos han elegido para el nuestro. © www.economiaparatodos.com.ar


\"\"
Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)