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domingo 20 de abril de 2014

Hacia el 2015…. ¿pero cómo y para qué…?

Hacia el 2015…. ¿pero cómo y para qué…?

Nos interesa el empleo, el salario y el consumo sin ponderar su calidad ni su productividad

“Economía inflacionaria e inseguridad son, entonces, los legados del kirchnerismo que los argentinos rechazan. Empleo, salario y consumo, los que desean preservar. Éstas son las demandas y las certezas…La Argentina que espera al nuevo gobierno es conservadora, le preocupa el bolsillo antes que las instituciones y no le interesa el rigor de las cuentas públicas. “Eduardo Fidanza La Nación 19 de abril de 2014

Diría que como medida de la sociedad el diagnóstico no es bueno, nos presenta una sociedad líquida, egoísta y relativista, una sociedad sin principios.

Hace años leí uno de los libros de Erich Fromm y recuerdo que decía  que la gente tiene opiniones, como lo refleja Fidanza en su nota de la Nación, pero carece de convicciones, piensa en hechos, no en principios.

Daría la impresión que no nos interesa relacionarnos con “el otro”, poco nos interesa saber algo de “el otro”, yendo más lejos todos nosotros “somos cosas”, hemos “cosificado la existencia”, quizás más grave, hemos “cosificado la “esencia”.

Como sociedad  no nos “percatamos” y por tanto nuestras respuestas carecen de sentido.

Percatar significa “darse cuenta clara de algo, tomar conciencia de ello”, pero para ello debemos realmente querer ver, saber escuchar, como dijo Ortega en aquella carta a un estudiante de filosofía  “…ir a las cosas…” y parecería que “…ir a las cosas…” nos enfrentaría a una realidad que no queremos ver ni oír.

Nos interesa el empleo, el salario y el consumo sin ponderar su calidad ni su productividad.

Por eso quizás la mayoría es “estatista” porque el empleo público aparece como un carísimo seguro de desempleo, como en la “etapa Kristinista” cuando el sector privado no puede generar fuentes de trabajo por la precariedad institucional y falta de idoneidad, incluyendo en esa palabra no solo la aptitud profesional, sino asimismo la ética y moral.

Esa “precariedad institucional” que no es un objetivo prioritario o que nos importe, tampoco nos importa el “rigor de las cuentas públicas”, lo que quiere decir que no tenemos sensibilidad por la decencia y la honestidad.

Pero como si fuera un oxímoron espiritual nos preocupa la inseguridad por la sencilla razón que la próxima víctima  puede no ser “el otro”, “sino yo”, sin advertir que la falta de idoneidad de nuestros gobernantes, comenzado por KRISTINA a quien solo respeto como persona pero  como funcionaria pública, me avergüenza.

Ella es precisamente la principal causa de la debilidad institucional que a su vez es causa de la inseguridad.

Hay inseguridad porque el estado no es respetado y le pido a nuestros lectores lean a Lanata en su último libro “la década perdida” que resume hechos que debieron ser investigados y transcurrieron ante nuestra indiferencia y solo genera alguna preocupación anecdótica cuando nos reunimos en un café y “nos admiramos” de cómo esas cosas pueden ocurrir a la luz del día, pero luego como buenos mediocres votamos por nuestro plan social, seamos de la clase baja o media, unos optan por el plan trabajar o como se llame y otros por el “plan cuota”.

Ese es el límite de nuestra ética y moral.

Escribió Fromm: “Creo que uno de los problemas éticos de nuestro tiempo es el de educar a hombres y mujeres  y a nosotros mismos para percatarnos y responder…” en una palabra para ser creativos.

Poco me importa en este momento las reservas del Banco Central, la inflación, el FMI, los hold out, las tasas de interés, el club de Paris o el precio del dólar o del peso bolivariano, las cuestiones de dinero se arreglan, mal o bien, con dinero.

Lo que no se arregla con dinero son nuestros principios y nuestras convicciones y la verdad ninguno de quienes se postulan para el 2015 piensan en lo que hay que pensar, que son los “ideales”.

Hay que bajar la inflación, hay que generar empleo, hay que incrementar las exportaciones, hay que crear una nueva política fiscal pero para ello necesitamos un estado ejemplar y un sistema educativo de excelencia y esto hasta ahora no está incluido en la agenda.

Vamos hacia el 2015… ¿pero solo para tener unos puntos menos de inflación o unos dólares más en el banco Central…?

Eso es como la ultima asistencia a un moribundo cuando toca el timbre el especialista en dolor…y la dirigencia política parece ser  especialista  o curandera en el tratamiento del dolor…