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miércoles 14 de enero de 2015

Islam: ¿Exceso de fe o credulidad?

Islam: ¿Exceso de fe o credulidad?

Dice Fernando Savater que el exceso de fe puede llevar al suicidio del intelecto por falta de apertura mental; o al crimen, cuando la misma implica perseguir a quienes no la compartan.

Y agrega algo fundamental que permite separar, además, a la fe de la credulidad. “El crédulo”, dice, “está dispuesto siempre a tragarse lo inverosímil, lo raro, lo chocante o lo que le resulta más conveniente PARA HALAGAR SU VANIDAD o conservar sus privilegios”.

Pensando en este enfoque: ¿no resulta un halago para la vanidad la inmolación de los terroristas suicidas musulmanes que intentan “castigar” a quienes no profesan su religión disfrazados de “justicieros” ante medios gráficos y televisivos, para que difundan sus imágenes de asesinos armados para defenderla?

¿Cuál es el límite entre la fe y la credulidad para millones de ellos que quizá jamás han leído ni leerán el Corán y solo convalidan los delirios de líderes que lo “interpretan” libremente en su deseo de imponer explicaciones últimas y absolutas sobre la vida de los seres humanos?

Para los terroristas musulmanes pareciera que “vivir de modo que la vida no tenga ningún sentido fuese ahora el sentido de la vida” (Nietzsche). Solo parecen luchar para contribuir a la desaparición final de lo que somos todos, ellos y quienes no profesamos su fe, DEJANDO CASI SIN ESPERANZAS “CIVILIZADAS” AL MUNDO ENTERO.

Porque una idea que propicia una creencia de fe asentada sobre la destrucción de todo lo conocido -considerando su “contenido” como una blasfemia cultural-, solo permite despertar nuevos temores en seres humanos bastante sacudidos ya por los efectos de una explosión demográfica universal imparable.

Los inconvenientes que acarrea así un credo absolutista que pretende alterar las reglas de la política, reavivan las discordias habidas ya en numerosas comunidades religiosas, COMPROMETIENDO HASTA EXTREMOS ALARMANTES EL CONCEPTO NECESARIAMENTE LAICO DE “CIUDADANÍA”.

Para muchos musulmanes, el desconocimiento de las verdades del Islam es considerado como una falta grave para cualquier civilización, por lo que se dedican a organizar la demolición violenta de “otras” creencias de personas que encuentran consuelo y sostén en ellas, en su búsqueda por comprender mejor las incógnitas que depara la civilización contemporánea.

Hemos estado padeciendo por demasiado tiempo la violencia a la que nos enfrentan estos extremismos, que en modo alguno demuestran representar el verdadero espíritu de paz y convivencia que predica el Corán, y se amparan en la inocente apertura “humanitaria” de occidente, pretendiendo instaurar un régimen con el mismo espíritu teocrático que profesan en sus países de origen.

En nombre de un “todopoderoso” que está en los cielos y diciéndonos que están “ejerciendo su voluntad” (¿), los terroristas se han lanzado a asesinar a los supuestos “infieles”, exacerbando sus creencias religiosas para aplicarlas a la política y actuando en la práctica como si fuesen una verdadera mafia.

Nos preguntamos con inquietud: ¿es acaso imprescindible la religión para orientarnos ineludiblemente en el terreno de la política? A la vista de los acontecimientos preocupantes de dominio público, tenemos dudas que contemos hoy con la sensatez necesaria para dilucidarlo.

Nietzsche sostenía que buscar el sentido de la vida SOLAMENTE EN LO INMORTAL roba al presente todo el sentido instintivo y espontáneo que está constituido por una lucha contra la inminencia de una muerte inevitable, restándole importancia al perfeccionamiento de lo que somos antes que ello ocurra.

Queremos recordar finalmente una afirmación admirable de John Stuart Mill (un filósofo representativo del tan denostado “liberalismo” político), que debiera servir de guía A TODOS LOS SERES HUMANOS al respecto de cuestiones semejantes: “no pienso como tu, pero estoy dispuesto a dar mi vida para que puedas seguir pensando como lo haces”.

carlosberro24@gmail.com